A la parroquia de Santa Cruz, todo el mundo le dice en Cádiz la Catedral Vieja. Con razón. No sólo por su antigüedad, que procede de 1262. No sólo por…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
CONSTRUIR un túnel submarino en el Estrecho de Gibraltar, que conecte España con Marruecos, sería nefasto para Andalucía. Es un proyecto ventajoso para el interés marroquí y ruinoso para los españoles y los andaluces. Por eso, resulta extraño que el Gobierno de Pedro Sánchez recupere ese proyecto, que se planteó…

l Cuesta creer que los incidentes de la Madrugada fueran provocados por un vandalismo espontáneo l Ocurrió en el peor momento y con focos en los lugares más conflictivos
ES difícil creer que los incidentes de la Madrugada de 2017 se deban a un gamberrismo ocasional. Tampoco parece creíble que sólo fueran provocados por tres delincuentes comunes, cuatro niñatos sevillanos y un senegalés borracho. Pareció un ataque con toda la pinta de estar bien diseñado y planificado. Presenta evidentes semejanzas con los sucesos de 2000 (y con el intento parcial de 2015). Pero, en esta ocasión, fue más peligroso. Surgió en varios puntos casi simultáneamente (algunas fuentes detallan hasta siete) y fueron lugares de alto riesgo. No sucedió algo peor gracias a Dios, a las medidas de seguridad (que lo mitigaron parcialmente), y a que vamos aprendiendo a convivir con el caos.
SÓLO los sevillanos que aman la Semana Santa son capaces de reaccionar como lo hicieron en la Madrugada del Viernes Santo de 2017. En cualquier ciudad que hubiera sufrido esos incidentes, todo se hubiera suspendido. Sin embargo, aquí, la reacción fue ejemplar. Porque hubo miles de personas dispuestas a defender su Semana Santa. No permitieron que unos insensatos la destrocen, con actitudes y ataques que parecieron evidentemente orquestados. Nazarenos que siguieron adelante. Costaleros que llevaron sobre sus hombros a las imágenes más queridas. Músicos que siguieron tocando. Las personas que permanecieron en los palcos y en las sillas, en las calles y en las plazas. Muchos se fueron. Pero otros siguieron a su lado. El ejemplo de la Pasión, cuando se vive con pasión.
LA temporada de playas ya ha comenzado en Cádiz. En teoría, el Domingo de Ramos, día 9 de abril. En realidad, comienza cuando llega el buen tiempo. Y, una vez que ha pasado el Carnaval, la Cuaresma y la Semana Santa, se convierte en el principal aliciente del ocio de la ciudad. Por eso, los periodos municipales de temporada baja, media y alta sólo interesan para organizar los servicios. Pero los gaditanos fijan la temporada de playa cuando les da la gana; o sea, cuando les apetece. Al principio van con más ganas que al final.
Nos abruma de nostalgia cuando recorre el barrio de los poetas. Pero esta Soledad no oculta una derrota. Hay esperanzas dentro de cada una de sus lágrimas
ESTA solitaria Virgen que pasa ahora, delante de una cruz en la que se mece un sudario, la que avanza presurosa, se diría que desgarrada, es la cumbre del dolor de una Madre. Atraviesa con sigilo extasiado las calles de San Lorenzo, como si temiera enajenarse con un rumor que la perturbara, como si fuera indiferente a las saetas, como si sólo viviera dentro de sus pensamientos.
Esta Virgen es la que nos provoca nostalgia en la noche del Sábado Santo. Es la que abre un camino difícil, el que conduce de su soledad a la esperanza, de los silencios de muerte a las campanas de júbilo, de la oscuridad al alba. Es la soledad sonora que no necesita palabras. Es la misma Soledad que le prestó su rostro a un retablo de azulejos en el cementerio, donde todos los días es Sábado Santo, donde la cruz está más alzada, apuntando siempre al cielo. Es allí donde sus lágrimas parecen más espesas.
LA cofradía de la Expiración, que tantos vínculos mantiene con la Guardia Civil, se ha trasladado al barrio de los gitanos de Cádiz. Hoy saldrá de Santa María. El cierre por las obras de la iglesia castrense del Santo Ángel impide que vuelvan las escenas de tantos Viernes Santos, cuando el Cristo de la Expiración y la Virgen de la Victoria salían, frente al Teatro Falla, para abrir las estaciones penitenciales del Viernes Santo. Aunque la actividad de la parroquia se trasladó a Capuchinos, tampoco podían salir de allí. Así que las circunstancias forzaron el traslado a Santa María, donde ha compartido momentos inolvidables junto al Nazareno.