HA pasado sin pena ni gloria el derribo de la Verja en Gibraltar. Resulta curiosa esta indiferencia. Ha faltado pompa y boato. Acudió el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recién…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
A estas horas, Francisco Vélez de Luna y su esposa, Concha, estarán preparándose para viajar a Comillas (Cantabria) y pasar allí sus vacaciones, como todos los años. Pero en 2026 es diferente. El 14 de julio (mientras España se cepillaba a Francia, en la semifinal del Mundial), en la Capilla…
DESTITUIR al ministro de Transportes, Óscar Puente, sería una prioridad nacional, si en este país quedase un poco de dignidad política. Su actitud en los incendios, con los comentarios tuiteros, es canallesca. Pero no por el rifirrafe con la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, sino que viene de antes.…

LA visita de los Reyes a Londres fue bonita mientras duró. Muy glamurosa, con esas imágenes espectaculares de los paseos junto a la reina Isabel II. Hola, Hola y Diez Minutos. Nuestra reina Letizia ha sido portada del Times y ha dejado el listón bien alto. En menos de un mes, el Rey ha tenido ocasión de saludar a nuestro gracioso alcalde González (sin corbata) y a Su Graciosa Majestad (con todos los avíos). Simpatía que no falte. Aparte de pasear junto a Isabel II, , Felipe VI pronunció un discurso en la Galería Real del Palacio de Westminster. Ante las dos Cámaras británicas. En ese escenario tan rígido, el Rey dijo lo de siempre: hay que dialogar para resolver el conflicto de Gibraltar.
SIGO con los honores y distinciones que tanto gustan en Cádiz. No se me ha pasado por alto la petición de instalar un azulejo de “espíritu decorativo armonizando perfectamente con todo lo colocado hasta el momento”, en homenaje al gran revolucionario ruso Lev Davídovich Bronstein, más conocido en español como León Trotski. Dicho azulejo iría colocado en el edificio número 11 de la calle Buenos Aires, donde estuvo el Gran Hotel Roma, y donde residió Trotski durante 37 días a final de 1916, durante su exilio en España, precisamente 10 meses antes de intervenir en la Revolución Bolchevique, en la que participó junto a Lenin.
EN los asuntos del Carnaval, al alcalde de Cádiz se le ve el plumero. Así ha ocurrido con la plaza de Antonio Martín. La petición para el Niño de la calle San Vicente venía de atrás (con motivo de sus 50 años de concurso y lo muchísimo que ha aportado a esta fiesta), y es gustosamente asumida por los carnavaleros. Era una decisión tomada, a la espera de los trámites oportunos. Curiosamente, ha salido a la luz cuando se aviva el mosqueo por las fechas del concurso. Y, además, sirve para crear una polémica gaditana: está muy bien dedicar una calle o una plaza a Antonio Martín, ¿pero es necesario que eliminen la Cruz Verde?
YA tenemos otro invento de categoría en Cádiz: la Ciudad Educativa. ¿Y eso cómo se explica? Digamos que es una versión mejorada de la quimera de la Ciudad de la Justicia, para provocar carcajadas en la Ciudad que Sonríe, como fue calificada en otros tiempos, cuando la dicha ciudad justiciera ya tenía licencia; para nada, por cierto. En la reunión que mantuvieron el alcalde, José María González, y el nuevo delegado de la Junta de Andalucía, Juan Luis Belizón se planteó esta alternativa. Se trata de una propuesta demagógica, cuya única finalidad es buscar un enfrentamiento (de cara a la galería) entre la enseñanza pública y la concertada.
SE denomina gestación subrogada, que es una forma de camuflarlo con dos palabras confusas. En la práctica, consiste en alquilar el vientre de una mujer para que realice la gestación de un bebé que no es suyo, sino de otra pareja, o de alguien ajeno. A cambio, se le paga una contraprestación económica, pues evidentemente ninguna mujer va a pasar por ese trago, durante varios meses, por la cara, sin ser suyo, y con los gastos que origina. Un partido, Ciudadanos, ha propuesto que se legalice este procedimiento, adornándolo con matices para disimular. Cuenta con la oposición de la Iglesia y las feministas (lo que garantiza que no será aprobado); pero también con el rechazo de otros partidos que lo ven impresentable desde una ética elemental, incluso primitiva.