SE suele decir que las expectativas gaditanas se mueven por las tres C de sus pasiones: el Carnaval, las cofradías y el Cádiz CF. El Carnaval ya ha terminado este…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
UNA vez más, de la necesidad se hace virtud. Así funciona nuestra política. La normativa para el patinete en las calles de Sevilla ha entrado en vigor. Son medidas de sentido común, que llegan con retraso. La DGT, que comanda el incombustible Pere Navarro, no ha estado fina, ni el…
PUEDE que el 28-F de 2026 haya sido el más emotivo desde el referéndum de 1980. Han pasado 46 años y la autonomía andaluza se ha consolidado. En el accidente ferroviario de Adamuz, y en las inundaciones por las borrascas, se ha confirmado que el pueblo andaluz es diferente a…

SE equivocó la paloma, según Rafael Alberti, que era comunista. Sin embargo, ahora se ha equivocado la gaviota, que echó a volar en el momento más inoportuno para el PP. A cambio les ha quedado una encina, que según explicó Fernando Martínez Maíllo, es un árbol que aguanta todo: “viento, frío, hielo, o nieve”. A las primeras del cambio, han puesto a prueba la encina, no con un temporal sino con dos, pues han venido las tormentas Cristina y Carles, de sopetón. Zona catastrófica en la convención de Sevilla, desde antes de empezar. La encina ha debutado con mal fario. Yo no digo que sea gafe, pero tiene toda la pinta.
PREFIERO no echar más leña al fuego de la carrera oficial de la Semana Santa gaditana. Creo que el Consejo que preside Juan Carlos Jurado, como antes ocurría con Martín José García, tiene un presidente con inequívoca voluntad de ayudar a las cofradías, de atenderlas en la medida de lo posible. El problema llega cuando entran en la medida de lo imposible. En la polémica por la carrera oficial, no se ponen de acuerdo porque suelen pensar en lo que más le conviene a cada una. Así es difícil ver la realidad general. Desde antes de empezar la Semana Santa, se sabía que la carrera oficial de este año no es la mejor de las posibles. La menos mala es la que había hasta 2017. En todo caso, es una barbaridad que la calle Ancha sea excluida.
LA calle Mateos Gago será peatonal desde el viernes. Así se había anunciado a bombo y platillo. Sin embargo, depende de lo que se entienda por peatonal. Los lunes, miércoles y viernes usted puede ser atropellado en el horario de carga y descarga si se confía. Y los demás días también. Porque esta peatonalización presunta tiene su letra pequeña, donde incluye la trampilla. El propio alcalde, Juan Espadas, explicó ayer que es la primera parte del proceso. Se debería hablar, con más propiedad, de semipeatonalización, que es una forma de dejar las cosas a medias, un primer intento.
AL Cádiz se le escapó la posibilidad de colocarse como líder transitorio. Esto es anecdótico, pero lo más lamentable es que poco a poco se desaprovecha la oportunidad de pelear de verdad por el ascenso directo. Como en la temporada pasada, cuando tuvo opciones de intentarlo tras ganar en Girona, ha entrado en una fase de empates que aportan poco. Ante el Huesca y el Rayo se trataba de rivales directos, pero el 0-0 de este partido es un fracaso, porque el equipo de Lucas Alcaraz es un rival mediocre, con una defensa del montón, y que llegaba con bajas. El Cádiz tuvo ocasiones, incluso claras, pero no las aprovechó.
DECÍAMOS ayer que Cádiz se está quedando marginada, como provincia y aún peor como capital. Uno de los principales motivos que influyen para postergar las infraestructuras y proyectos es la falta de liderazgo político. Actualmente, no hay un líder ni una lideresa, ni en la provincia ni en la capital. En el pasado remoto de los siglos XVIII y XIX esta ciudad tuvo reconocidos líderes, de derecha y de izquierda. En el siglo XX, los líderes locales, guste o no, fueron los Carranza, por eso tenían dedicado un puente, un estadio y algunas cosas más. No fueron unos líderes que reverdecieran el pasado fenicio, ni el de las colonias americanas, pero algo consiguieron. Después, con la Transición, se llegó al convencimiento de que el líder debía ser el alcalde o la alcaldesa.