SE suele decir que las expectativas gaditanas se mueven por las tres C de sus pasiones: el Carnaval, las cofradías y el Cádiz CF. El Carnaval ya ha terminado este…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
UNA vez más, de la necesidad se hace virtud. Así funciona nuestra política. La normativa para el patinete en las calles de Sevilla ha entrado en vigor. Son medidas de sentido común, que llegan con retraso. La DGT, que comanda el incombustible Pere Navarro, no ha estado fina, ni el…
PUEDE que el 28-F de 2026 haya sido el más emotivo desde el referéndum de 1980. Han pasado 46 años y la autonomía andaluza se ha consolidado. En el accidente ferroviario de Adamuz, y en las inundaciones por las borrascas, se ha confirmado que el pueblo andaluz es diferente a…

ALGUNOS están celebrando que la Giralda era roja, según dicen, lo que le aportaría un matiz novedoso como genuino símbolo. Sin embargo, la Giralda no era roja, según lo que explicó ayer el arquitecto de las obras, Eduardo Martínez Moya, sino almagre, que no es lo mismo, sino parecido. Se sabía por la pintura de Murillo y Esquivel, entre otros. El almagre es un color especial, como el albero. Cuando se gestó Diario de Sevilla, hace 20 años, acordamos que en la portada hubiera una franja de color albero y una pastilla de color almagre, que no es lo mismo que amarillo y rojo, sino unos tonos como los que se pueden ver. ¿Y será recuperado ese color en la Giralda? No, con medio millón de euros que se han gastado en restaurar la cara oeste no la iban a dejar de almagre y oro. Al menos, queda la alegría de que a partir de hoy la Giralda y su entorno serán peatonales.
SIEMPRE que presentan unos presupuestos generales del Estado empieza la manipulación de las cifras. El Gobierno (en este caso con Montoro de speaker) para anunciar que invertirán más que nunca. La oposición de Pedro y Pablo para decir que Mariano es el maligno y que esto es un timo. Ese es el problema: sólo se mira desde el interés electoral y no priorizan las verdaderas necesidades. En las inversiones de infraestructuras, Cádiz se quedó marginada y así va a seguir. Y se debe añadir que si la provincia sale malparada, la capital todavía más. Lo peor es que no se dan cuenta de la realidad, o eso parece. La ciudad de Cádiz se está quedando fuera de toda la estrategia logística.
YA se han ido los 2.700 hinchas del Bayern Múnich, aunque puede que algunos se hayan quedado disfrazados de turistas alemanes. Cuando se habla y se escribe del turismo en Sevilla, nos referimos a la cantidad y a la calidad, a la mochila y al lujo, a la turismofobia o a la turismofilia. Después está la segmentación por sectores: turismo de congresos, turismo cultural, turismo de chanclas… Pero se nos olvida el turismo de hooligans, que también existe. Gracias al salto de calidad que dio el Sevilla en tiempos de José María del Nido, posteriormente continuado por Pepe Castro, se ha conseguido que la ciudad reciba varias oleadas de miles de forofos en las últimas temporadas.
ABRIL es un mes tontamente perdido en Cádiz. Sólo hay excepciones cuando el calendario determina una Semana Santa tardía. En Cádiz tenemos partidarios de las fechas fijas para todo. La concejala de Fiestas, María Romay, habló de un Carnaval que coincidiera con el 28 de febrero. Por otra parte, se supo que el Papa Francisco, recién llegado al Vaticano (como de papa en prácticas), comentó que se podría estudiar una Semana Santa de fecha fija a principios de abril. Pero nunca lo planteó en serio y él mismo lo descartó. La luna de Parasceve tiene su encanto y su historia, que es larga de explicar. Al final, todo se ha quedado en su sitio.
ES sabido que en Semana Santa la gente ha pasado por algunas calles que sólo recorren esos días. Nunca más son pisadas durante el resto del año, excepto por sus vecinos. El turisteo también tiene su carrera oficial, en el entorno de la Catedral, que incluye hasta la plaza del Duque y poco más. A la ruta del mudéjar llegan pocos. Cuando los visitantes, en Semana Santa, van acompañados por amigos o familiares sevillanos se sorprenden de esos atajos urbanos, que permiten esquivar cofradías, sin pasar por la carrera oficial, que sea al derecho o al revés, marca los destinos de la ciudad histórica. La Catedral, el Ayuntamiento y El Corte Inglés no están ahí por casualidad.