AL Papa suelen visitarlo en el Vaticano los obispos. También recibe a los jefes de Estado y a Yolanda Díaz si lo solicita. Pero es más raro que lo visiten…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SEVILLA es odiada en Andalucía, España y la Humanidad. Todos los odios tienen el mismo motivo: la envidia. Conste que eso también pasa entre los sevillanos. Cuanto más se copia o se imita a alguien, más se le envidia, porque se añoran sus cualidades. Sevilla es odiada por algunos andaluces,…
CREÍMOS que el progreso del ser humano consistía en que no hubiera guerras, pero ya lo ven. Ha sido interesante que unos astronautas vean la cara oculta de la Luna. Por suerte, allí no vive ninguna civilización a la que exterminar en una noche. Donald Trump y Benjamín Netanyahu se…

SI hay incidentes en la Madrugada de 2018, no será por falta de colaboración de las cofradías. Las seis que hacen estación a la Santa Iglesia Catedral han alcanzado un acuerdo, al que se llegó de madrugada precisamente, y con el respaldo del presidente del Consejo, Joaquín Sainz de la Maza. Este acuerdo parece bastante satisfactorio, a diferencia de otras propuestas duras. Sin retrasar los horarios, sin cambiar el orden, sin romper concordias, sin revolver derechos históricos. Pero sí con afán de colaboración, y con sacrificios, que otros años se han echado en falta.
CIERTOS inventos yanquis se adoptan. Entre ellos, destaca el Black Friday. Un viernes negro, que es una maravilla, pues sirve para blanquear las cuentas en un mes en el que se compra poco y no se vende ni una escoba para la limpieza remunicipal. Se puso de moda, poco a poco, pero ya es como unas rebaja a lo bestia, en un finde, aunque otros van a lo cómodo y compran on line, por Amazon, en vez de ir a Eutimio, o Tinoco, o donde sea. Con el Black Friday, los comercios pueden soltar género. Por eso, creo que en Cádiz también lo deberían practicar el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía, que tienen género más duro de vender que una manta de Grazalema en el mes de julio.
EL Black Friday ya no es lo que era. Tanto copiar las costumbres yanquis para adaptarlas a la sevillana con vocación universal. Ahora el Black Friday es una locura, ya no es un viernes negro como antes, cuando ibas a un espacio mayormente blanco como el Centro Comercial Nervión Plaza, y te ponías las botas para marcar un gol en Zara o en Mango. Gangas a mitad de precio, como si comprara Monchi para revendérselo al Barcelona. Y las colas eran soportables, no como las de ahora. Te sitúas con tu esposa en la cola de Stradivarius o de Oysho, y sabes que has perdido la mañana entera. Por no comprar on line, dicen los listos. ¿Y perder la mañana entera esperando al repartidor? También pasa.
SEGUIMOS en plena temporada de fantasías gaditanas. Hemos empezado con las visitas virtuales al Museo del Carnaval, aunque todavía es otro museo del Ná. Ahora llega el momento Cartel. Delante de la antigua estación, ya han plantado el cartel del Mercado Gastronómico. En el mejor de los casos, no estaría inaugurado hasta la Navidad de 2018; es decir, que falta un año, si no hay retrasos. Pero, bueno, así se va creando ambiente, y a los gastrónomos les va entrando el apetito del huevo frito. Allí Renfe también puede organizar visitas, que conste. Incluso invitar al alcalde González como guía, para que diga “Aquí estará un gastrobar de una estrella Michelín”, o lo que se les ocurra. Y que cante el coro ‘La trattoria’, por ejemplo.
TODO el mundo en general esperaba que el multazo a las monjas de Santa Inés sería rápidamente anulado, después de que la Junta de Andalucía aprobó la restauración del histórico órgano. Este caso es chocante, extravagante e indignante. Por eso, más de 50.000 personas han pedido la retirada de la sanción, en la campaña participativa que se ha montado. Hasta un parvulito distingue que no hay proporcionalidad entre la infracción y la sanción. Nadie ha entendido que la Consejería de Cultura proponga un multazo de 170.000 euros. Aunque los trabajos se iniciaron sin permiso, tenían todas las garantías técnicas, con el aval de la Fundación Alquimia Musicae y de su fundador, Abraham Martínez, que dirigió los trabajos. Y si le hubieran preguntado a Maese Pérez el Organista también hubiera estado de acuerdo, o ya oirán como lo toca en la próxima Misa del Gallo.