PARA los andaluces, en general, y los gaditanos, en particular, el eclipse del pasado 12 de agosto fue parcial, por decir algo. Fue una decepción, aunque muchos no lo quieren…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
HEMOS leído en el Diario que el 30% de los andaluces no veraneará este año, según una encuesta del Centra. Aprovechando que uno de cada tres se va a quedar en Sevilla, recomiendo que participen en los cultos de la Virgen de los Reyes. Son, sin duda, los más devotos…
UNO de los grandes inconvenientes para controlar la inmigración ilegal es el populismo. En la invasión de Ceuta se ha visto, una vez más. En la sarta de tópicos que utilizan sobre Marruecos, el principal es que se trata de un país lleno de pobres, analfabetos en su mayoría, que…

EN este siglo XXI los periódicos serios ya no publican inocentadas el 28 de diciembre. Pertenecían a la mejor tradición del humor español, que eran Wenceslao Fernández Flórez, Miguel Mihura, Jardiel Poncela y tantos otros, hasta llegar a La Codorniz. Después vino el soserío y el poco ingenio. Los malanges siempre han menospreciado lo humorístico, porque ellos no tienen gracia. Sin embargo, ahora ya no hacen falta inocentadas el 28 de diciembre, sino que las leemos todos los días. Este año, la gran inocentada ha sido el exilio de Puigdemont en Bruselas. Y, en Cádiz, la inauguración de la estación de autobuses, que estuvo más de un año terminada y cerrada. Pero en Cádiz leímos muchas más, de las que sólo destaco algunas:
LA noticia del nuevo escudo de Sevilla parece una inocentada, pero es verdadera. El escudo tiene un diseño que estéticamente puede ser opinable. No obstante, cuenta con todos los avíos históricos que se esperan, incluidos los santos, los títulos que ostenta, y el Nomadejado. A diferencia de las nuevas calles de la Memoria Histórica, aprobadas con los votos de todos los grupos, el escudo ha sido apoyado por el bloque constitucional del PSOE, PP y Ciudadanos, que expresaron el sentir mayoritario de los sevillanos. En tal sentido, que lo voten el PP y Ciudadanos debería ser normal. Hay que congratularse de que el PSOE, con el criterio sensato de Juan Espadas, se haya apartado de los tintes demagógicos y podemitas que los socialistas han adoptado en otras ciudades.
VUELVEN a casa, vuelven, por Navidad. En estos días han regresado (aunque sea por poco tiempo) muchos emigrantes gaditanos, que se han ido a otras ciudades españolas, a otros países extranjeros, donde encontraron el trabajo que aquí no existe. No sólo un empleo cualquiera, sino con una cierta calidad. Y, en contra de lo que algunos piensan, no todos están tristes por pirarse, sino que han descubierto que hay vida más allá de Cortadura, o más allá de El Cuervo. No hace falta recordar el refrán de los profetas en su tierra para saber que los grandes destinos profesionales no suelen estar en la provincia de Cádiz. A veces quedarse es empobrecerse, renunciar a un futuro mejor.
APROVECHAR la plataforma del tranvía de Dos Hermanas para darles cobazo con un bus (ecológico, faltaría más) que los conecte con la línea 1 del Metro de Sevilla. Ese sería el acuerdo entre la Junta y el Ayuntamiento de los nazarenos. El PP e IU han criticado al alcalde eterno, Francisco Toscano, por tragárselo, cuando la Junta está repartiendo tranvías por los municipios andaluces de cierta importancia. En Dos Hermanas viven más habitantes que en algunas capitales andaluzas. Y ahí está la realidad de Alcalá, mírala, que es otro caso digno de consideración. Pero esas discusiones políticas se deben situar en un marco de más altas miras, como es el rol de Dos Hermanas y Alcalá de Guadaíra en el futuro metropolitano de la Gran Sevilla.
EL discurso navideño del Rey tuvo matices novedosos en lo que dijo, pero fue más interesante por lo que insinuó. La lectura entre líneas de su apelación a la convivencia y a restañar las heridas entre las dos Cataluñas fue lo más interesante. Porque establece la disposición de la Corona a arbitrar un nuevo panorama político, donde tendría cabida una reforma de la Constitución. Sin decirlo expresamente, el Rey ha asumido que el inmovilismo es imposible después de los resultados electorales del 21 de diciembre. Sólo serviría para encanallar y prolongar todavía más un conflicto político que ya provoca el hartazgo de muchos españoles.