AL Papa suelen visitarlo en el Vaticano los obispos. También recibe a los jefes de Estado y a Yolanda Díaz si lo solicita. Pero es más raro que lo visiten…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SEVILLA es odiada en Andalucía, España y la Humanidad. Todos los odios tienen el mismo motivo: la envidia. Conste que eso también pasa entre los sevillanos. Cuanto más se copia o se imita a alguien, más se le envidia, porque se añoran sus cualidades. Sevilla es odiada por algunos andaluces,…
CREÍMOS que el progreso del ser humano consistía en que no hubiera guerras, pero ya lo ven. Ha sido interesante que unos astronautas vean la cara oculta de la Luna. Por suerte, allí no vive ninguna civilización a la que exterminar en una noche. Donald Trump y Benjamín Netanyahu se…

SIENDO feos (que lo son con ganas), el Queco y la Queca no son de lo peor que se ha visto en las calles de Cádiz en los últimos 50 años. No seré yo quien los defienda, pero se debe admitir que tenemos engendros peores. Y que, en realidad, forman parte de una plaga, que empezó antes del PP, en los tiempos de José León de Carranza, concretamente. Cádiz es una ciudad entre barroca, neoclásica y romántica. Es una ciudad que ha servido de inspiración estética a una América colonial. Pero es muy difícil encontrar algo bonito desde la Puerta de Tierra para fuera, en los Extramuros, aquella zona beduina con sus chalés que se cargaron uno tras otro, mientras levantaban edificios de dudosa arquitectura. Para el patrimonio, fue peor que la explosión del 47 lo que vino después.
EN los últimos días, semanas, e incluso meses, desde el PP han llegado cantos de sirena, profecías, mensajes, acerca del nombramiento de Beltrán Pérez como candidato a la Alcaldía en 2019. En diversos foros, en la reunión semiclandestina con el líder regional Juanma Moreno, en la intervención sentida de Javier Arenas en el Congreso Provincial de las Nuevas Generaciones y demás, se ha hablado de Beltrán como el candidato, dándolo por supuesto, pero dejando muy claro que no es el candidato. ¿Por qué? Porque todavía no lo han dicho donde lo deben decir, que es en el edificio central de la calle Génova, de Madrid. Y allí nunca se sabe si el Sergio Ramos de turno marcará un gol en el último minuto.
NO es tan fino como el Cádiz parisino. El Cádiz veneciano tiene premio, porque lo consiguió en el Carnaval con ‘A Venecia del tirón’, en los buenos tiempos del coro de La Viña, cuando Antonio Burgos y Antonio Martín eran sus autores. Pero, con el paso de los años, este Cádiz veneciano ha degenerado. Actualmente, es una porquería. La culpa no es totalmente del Ayuntamiento de Kichi, viene de antes (ya pasó en septiembre de 2009, cuando aún gobernaba Teo), pero a la actual Corporación se le ha inundado dos veces medio Cádiz en menos de un mes. Y no se puede echar las culpas a que ha llovido mucho, como dice el concejal Álvaro de la Fuente, sino que nuestra red de alcantarillado es manifiestamente mejorable.
PASA con los jueces lo mismo que con los árbitros: a unos los consideran caseros y a otros anticaseros. La culpa de la politización de la Justicia la tienen los políticos (de todos los partidos) que hablan del Estado de Derecho, Montesquieu, la separación de poderes, la independencia judicial y otros sagrados preceptos en los que no creen ni ellos mismos. Son como Mourinhos. De modo que hablan de este juez o de aquella jueza, según le piten a los suyos. Igual que los investigados son culpables o inocentes, según sean de su partido o del otro. La presunción de inocencia sólo protege a los propios y se olvida con los rivales.
NECESITABA el Cádiz una victoria como la de ayer en Almería. La consiguió recordando a ratos la versión buena de la temporada pasada, aunque en otros momentos hubo demasiados errores. A la victoria ayudó que el Almería está en un mal momento y con el público atacado de los nervios. La falta de remate del Cádiz encontró esta vez la excepción de Salvi Sánchez, que estuvo dos veces en el sitio oportuno. El primer gol llegó en el primer remate peligroso del Cádiz. En esa jugada se ganó más de medio partido, ante un rival que peleaba a ciegas, cortito de moral.