CUANDO España ganó en 2010 su primer Mundial de fútbol, en Johannesburgo (República Surafricana), José Antonio Camacho (hasta entonces exfutbolista ilustre y exseleccionador de cuartos de final) pasó a la…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
RESULTA paradójico que en Sevilla se hable y polemice sobre el éxodo del centro y la turistificación, mientras se olvida una de sus consecuencias: la expansión de los suburbios en las periferias. El modelo de vivienda por el que se apuesta en los nuevos suelos remite a un modelo que…
LA gente facha está diciendo: “El sanchismo del PSOE se ha convertido ya en marxismo puro”. Y critican la coalición que los del PSOE han formado con los del Frente Amplio y otros colegas podemitas, comunistas, inquilinas y de variado pelaje para ganar en el Senado. Ah, ¿pero no habíamos…

ALGUNOS carnavaleros piensan que los tipos chirigoteros se dividen en dos: los gaditanos pensados para Cai/Cai y los forasteros pensados para las actuaciones posteriores al COAC. En ese sentido, sacar una chirigota con el Gobierno de la nación, como hizo Vera Luque en ‘Esto sí que es una chirigota’ (2014) es garantía de aparición segura en los telediarios. Aparte de que fue un pelotazo, y por sus propios méritos y la gracia de los tipos, consiguieron el primer premio. Ese formato, adaptado a escala globalizada, es lo que ha incorporado este año el Selu García Cossío en su ‘Grupo de guasa’. Si Vera triunfó con su Rajoy a la gaditana, es evidente que el Selu (tanto si es primero, como si no) tiene todas las papeletas para triunfar con su versión de Trump & cía. más allá de Cortadura.
EN España la presunción de inocencia se aplica al revés: todo detenido o procesado es culpable mientras no demuestre lo contrario. Esto, como otros males del país, es una consecuencia de la política. En España la corrupción se achaca siempre para los otros. Es un asunto filosófico, de largo desarrollo. En el caso que nos ocupa, a Quique Pina ya se le está aplicando la presunción de inocencia al revés. Comprendo que a los hinchas del Cádiz les entre la zozobra y la angustia, recordando que Quique Pina está acusado de blanqueo de capitales y Manuel Vizcaíno pendiente de juicio en el caso Invercaria. Sin embargo, ni Pina ni Vizcaíno han sido condenados, y ni lo uno ni lo otro tienen que ver con el Cádiz CF. Cuyo nombre sale a la palestra con demasiada ligereza.
A alguien se le olvidó una maleta en un tren de media distancia que cubría la ruta entre Sevilla y Jaén. Otra persona la descubrió y el mundo quedó paralizado en Peñaflor, cuando eran las 8:55 horas del miércoles 31 de enero. Dos horas después, el tren pudo reanudar su marcha. Por medio, los técnicos del Tedax inspeccionaron la maleta y llegaron a la conclusión de que no estaba cargada de explosivos. ¿Qué precio ha tenido ese descuido? ¿Cuánto ha costado a los españoles? Puede que no sea tanto el gasto como las molestias causadas. La noticia de la maleta fue difundida en toda España. El delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, dio las explicaciones oficiales. Hasta ahí llegó.
A estas alturas, camino de los tres años, nadie se puede extrañar por las chapuzas municipales de Cádiz. El chapú es el método habitual del gobierno local. Con el chapú se crea una ciudad chapucera, y peor que será si no se remedia en su momento. En el caso de los autobuses y las lanzaderas, era evidente que sucedería lo que ha sucedido. Pero no por motivos burocráticos, sino porque es un escándalo contrario a la ideología populista podemita. Ya lo escribí el viernes pasado: “gente modesta de las provincias limítrofes, e incluso de la nuestra, a las que perjudicarían con esa decisión, si no dan marcha atrás, como sería de esperar”. La marcha atrás se veía venir. Es lo que mejor les sale.
SE suele decir que las encuestas son un diagnóstico en un momento dado. Cuando lleguen las elecciones, el momento será diferente. No obstante, el Barómetro Socioeconómico de Sevilla, que ha elaborado el Centro Andaluz de Prospectiva presidido por Antonio Pascual, ofrece unos datos que son bastante favorables para el alcalde Espadas y su equipo de gobierno. Lejanos quedaron aquellos tiempos pretéritos del “Alcalde, babucha, el pueblo está en la lucha”, pero el Ayuntamiento es el manifestódromo principal de Sevilla. Es decir, que siempre hay cabreados e indignados por algo que protestan en la Plaza Nueva. Aun así la gente de a pie está razonablemente contenta; o eso, se supone en el barómetro.