SE suele decir que las expectativas gaditanas se mueven por las tres C de sus pasiones: el Carnaval, las cofradías y el Cádiz CF. El Carnaval ya ha terminado este…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
UNA vez más, de la necesidad se hace virtud. Así funciona nuestra política. La normativa para el patinete en las calles de Sevilla ha entrado en vigor. Son medidas de sentido común, que llegan con retraso. La DGT, que comanda el incombustible Pere Navarro, no ha estado fina, ni el…
LA guerra de Ucrania cumple cuatro años. La invasión rusa de Ucrania parece que no interesa en España, a pesar de que es un país europeo. Putin, antes de esta guerra, era amigo de Vox, y ayudó a la extrema izquierda española y a Puigdemont. Parece que algunos aún le…

DESDE el pasado mes de junio, estamos en la cuenta atrás para las elecciones municipales de 2019. Aunque el panorama político está confuso, con los ataques yihadistas y con el golpe de Estado en el Parlamento catalán, en el Ayuntamiento se nota su propio ajetreo. Se afronta la cuesta abajo con demasiadas incertidumbres (externas e internas). A pesar de todo, se intuye que estamos en las vísperas de otro escenario, en el que la gran coalición constitucional que podrían formar PP, PSOE y Ciudadanos no sería descartable, según sea el resultado.
ADEMÁS de puerto base de cruceros, el muelle de Cádiz debe ser una escala obligada para todos los buques escuelas que navegan por los mares y los océanos. Ya es puerto de salida y llegada para el Juan Sebastián de Elcano, pero debería incluirse en las rutas de todos. Por eso, ver estos días al Amerigo Vespucci italiano, que es como un barco propio, junto al BAP Unión de Perú, ha recordado ese tradicional ambiente portuario, que antes era cotidiano y se está perdiendo, como tantas cosas. Todo hay que decirlo: si la calle Plocia ya no es lo que era en su ambientación, se debe a que el puerto gaditano cambió sus circunstancias.
DESDE que se perdieron los últimos barcos de la Carrera de Indias, el Puerto de Sevilla está a la busca de su identidad. Ayer recibieron una visita de tronío, de esas en la que los políticos se hacen fotos con cascos, en un plan de lo más institucional. Estaba la presidenta de la Junta, Susana Díaz; el delegado del Gobierno, Antonio Sanz; el alcalde Juan Espadas, y el presidente del Puerto, Manuel Gracia, acompañados de sus cuadrillas. Aparte de las fotos y los cascos de obreros por un día, fueron para darle cariño, que sólo es útil cuando se acompaña de algún regalito. Antonio Sanz dijo que el Gobierno reducirá la aportación de Sevilla a los fondos portuarios, lo que le supondrá un ahorro de 600.000 euros al año.
HAY noticias contradictorias, que nos dejan intuir una incipiente burbujita en el turismo de la provincia de Cádiz. ¡Cuidado! Un día después de publicarse en el Diario que había sido el verano con más contratos de empleo (mayormente temporales), se supo que el paro había aumentado en agosto. Pero el problema no está sólo en el empleo, sino especialmente en que ha disminuido el número de turistas en los hoteles. Así lo ha reconocido el presidente de Horeca, Antonio de María, que lo atribuye a las funestas consecuencias del levante en el verano de 2016. Puede ser que también hayan influido otras cuestiones.
VIENEN buenos tiempos para los peatones y las peatonas. Las medidas de seguridad obligarán a severos cortes de tráfico en el centro de Sevilla. El alcalde Espadas reconoció que son imprescindibles las restricciones en el entorno de la Catedral y el barrio de Santa Cruz. El cierre de Alemanes y Mateos Gago estaba cantado. Por muchos macetones que veamos en los alrededores de la Catedral y la plaza de la Virgen de los Reyes, sólo serían sencillos adornos si no se acompañan de un corte de tráfico que clausure la calle Alemanes. Tampoco es disuasorio que circulen vehículos por la calle Mateos Gago con las aceras llenas de guiris tapeando.