AL Papa suelen visitarlo en el Vaticano los obispos. También recibe a los jefes de Estado y a Yolanda Díaz si lo solicita. Pero es más raro que lo visiten…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
DOS mujeres encabezarán las listas del PP y el PSOE para las elecciones andaluzas en Sevilla. Patricia del Pozo será número uno en la candidatura del PP y María Jesús Montero en la del PSOE. Se daba por supuesto que María Jesús, como candidata socialista a la presidencia de la…
CREÍMOS que el progreso del ser humano consistía en que no hubiera guerras, pero ya lo ven. Ha sido interesante que unos astronautas vean la cara oculta de la Luna. Por suerte, allí no vive ninguna civilización a la que exterminar en una noche. Donald Trump y Benjamín Netanyahu se…

Fue un encargo que hicieron los jesuitas para provocar el arrepentimiento. El imaginero recurre a la serenidad para reflejar la elocuencia implacable de la Muerte
CON el paso del tiempo, se pudo escribir su historia. Hoy el Cristo de la Buena Muerte es una de las obras mejor documentadas de su autor, Juan de Mesa, que durante siglos fue un artista oculto bajo la fama de su maestro. El 13 de marzo de 1620, el jesuita Pedro de Urteaga encargó al escultor Juan de Mesa y Velasco la hechura de un Crucificado para la Casa profesa que tenían en Sevilla. El Cristo fue terminado el 8 de septiembre de 1620. También le encargó una Magdalena abrazada a la cruz, que se perdió con los años. Una leyenda afirma que los jesuitas pretendían escenificar el arrepentimiento ante la Muerte de Cristo, un testimonio impactante para disuadir del pecado de la prostitución.
ENTRE todos los misterios de la Flagelación que salen en la Semana Santa andaluza, ninguno tiene una columna como la de Cádiz. Es una obra de arte histórica, documentada y autenticada por sí misma. En la base de la pieza, se indica que el capitán Simón de la Sierra y Fonseca y el capitán Velázquez Larios, fundadores de la Archicofradía del Stmo. Cristo de la Columna de Cádiz, donaron esta columna, en el año 1666. También está muy clara la autoría: “Franco Zuarez me fecit en México”. El año pasado se cumplieron los 350 años de esa columna de plata.
EL Estado de las Autonomías progresa adecuadamente: ETA ha sido derrotada, por eso se desarma, porque no tiene futuro. Sin embargo, nos queda la cuestión catalana, que no ha sido desactivada. Buscar una salida en el laberinto catalán, que sea asumible por todos, parece difícil. Fue Rajoy a Barcelona, pidió sensatez, ofreció 4.200 millones de euros en inversiones para infraestructuras, y lo criticaron en Cataluña y en el resto de España. En Cataluña (donde reclaman esas inversiones desde hace años), porque no se fían y les parece poco. En el resto de España, pidieron qué hay de lo nuestro. En Andalucía se recordó cómo está el asunto ferroviario en Granada y en Almería, o el enlace de Algeciras con Bobadilla, y todo lo demás.
Fue bendecida hace medio siglo, pero el tiempo no pasa por Ella. Eterna juventud. Es el milagro de que la Madre de Dios siempre tenga 15 años
UN chaval de 15 años vio la cara de la Virgen en un sueño. Era casi una niña, pura, inmaculada, que se despertaba a la vida. Quizás presagiaba que algún día un dolor lacerante traspasaría sus entrañas. Quizás era la misma niña a la que se le apareció un ángel, para anunciar un misterio que Ella aceptó. Desde aquel momento, esa niña sería la Madre del Hijo de Dios. Y aquella Niña (ya con mayúsculas), de tan pura como era, nunca envejecería; y tendría 15 años así que pasaran 50, y seguiría siendo una Niña cuando hubieran pasado todos los siglos de los siglos. Aquel chaval decidió que aquella Niña del sueño se convertiría en una imagen. Todavía nadie sabía que se llamaría Guadalupe.
EN la tarde del Lunes Santo de 1954 se abrieron las puertas de San Francisco y comenzó a salir la cofradía del Nazareno del Amor. Hubo un momento de expectación, al que siguió la sorpresa: el Señor lucía ese año una túnica blanca. En 1952 y 1953, en las dos procesiones que marcaron el origen de la cofradía, el Nazareno fue vestido con túnica morada. Sin embargo, por esas curiosidades que se convierten en leyendas cofradieras, aquella imagen, que salía sobre el antiguo paso de Afligidos, pasó a ser desde entonces el Nazareno Blanco (y franciscano) de Cádiz.