AHORA resulta que todo el mundo lo sabía, pero nadie hizo nada. Es muy fácil condenar a un muerto y es más difícil decirlo a la cara en vida. Lo…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
EN todas partes se estrechan el cinturón, incluso en la calle Ferraz. Y, si presuntamente hacían facturas falsas, ¿quién nos asegura que las joyas no son presuntamente falsas? Un mayordomo de Zapatero las ha valorado entre 30.000 y 50.000 euros. La gente se reía al enterarse, al ver la señorial…
LA teoría conspiranoica sobre los jueces que supuestamente quieren perjudicar al PSOE ha alcanzado un nuevo hito con el caso de Zapatero. A esa teoría no sólo se han abonado algunos dirigentes socialistas, sino también socios del Gobierno, que no saben ya como camuflar sus vergüenzas en el tapado de…

EN la Feria se hablará de la Semana Santa. Más concretamente de los incidentes de la Madrugada. Estamos todavía en el periodo de las explicaciones inexplicables. En el 2000 se cerró el altercado en falso. En 2017 se han aventurado hipótesis que chocan con la realidad que muchas personas vimos (y sufrimos) en las calles. Un amigo sostiene que si los sucesos no se esclarecen, la culpa será del Consejo y de las hermandades, que no han pedido la dimisión de los responsables del Cecop, y se han contentado con justificaciones increíbles. Sin llegar a tanto, es verdad que un asunto tan grave no ha tenido repercusión política.
ESTA vez lo peor fue el resultado. Y lo mejor que el Cádiz ofreció buenas sensaciones en una segunda parte en la que tuvo fútbol y ocasiones para ganar. De todo ello se quedan impresiones agridulces. Porque fue triste no ganar este partido ante un Levante conformista con el empate. Sin embargo, este Cádiz demostró ambición, y también que tiene opciones para situarse entre los seis primeros si lo pelea como ayer. Sólo le faltó puntería y quizá la suertecilla de otras tardes.
PUES sí, hoy viene el Levante… a Carranza. Pero la realidad es que el levante ya había venido antes, esta semana, como tantas otras. El jueves se registraron en Cádiz capital y en otros lugares de la provincia rachas de más de 100 kilómetros/hora. En otras latitudes eso es un huracán, y le ponen nombres propios, como Pablo, Teresa, Susana, Mariano y otros así, nunca se sabe por qué, ni quien los bautiza. A los temporales de levante que hemos sufrido en Cádiz nadie los cristiana, y no los llamamos el huracán Kichi, la tormenta tropical Teo, el ciclón Fran, el tornado Martín, ni nada de eso. Aquí el levante es como de la familia. Aquí el levante es como algunos comparsistas, que se retiran un tiempo, pero siempre vuelven.
FUE el año de España. Quienes lo vivimos no olvidaremos aquel 1992. Para conmemorar el quinto centenario del descubrimiento de América se repartieron tres grandes premios. El primero (una Exposición Universal) le tocó a Sevilla. El segundo (unos Juegos Olímpicos) le correspondió a Barcelona. El tercero (una capital cultural europea) se quedó en Madrid. Y, en esta rifa, a Cádiz le llegó la Gran Regata de Colón. Se esperaba que fuera como un quinto premio, o algo así, pero se quedó en una pedrea, si lo comparamos con los otros. Eso fue lo peor: que la gente comparó y quedó una cierta sensación de frustración. Ahora igual. Ayer los Reyes eméritos presidieron el acto del XXV aniversario de la Expo en el Alcázar de Sevilla. Aquí lo han festejado con un almuerzo.
POR la demagogia política, que es habitual en nuestro país, tenemos varias ideas confundidas. Por ejemplo, los peajes, que están malditos, como el amarillo para los artistas. Durante los años de turno en el Gobierno de la nación, desde Felipe, Aznar, Zapatero y Rajoy, el PP y el PSOE se han dedicado a pedir la supresión del peaje en la autopista de Sevilla a Cádiz, siempre cuando gobernaban los otros. Fue la ministra Ana Pastor quien dijo que el peaje de la AP-4 sería suprimido cuando terminara la concesión en 2019. Nadie la creyó. Por el contrario, cuando lo ha dicho su sucesor, Íñigo de la Serna, lo han tomado más en serio. Y ahora pasa lo de siempre: es una alegría, pero entra el horror al vacío. ¿Qué haremos sin el peaje?