HA pasado sin pena ni gloria el derribo de la Verja en Gibraltar. Resulta curiosa esta indiferencia. Ha faltado pompa y boato. Acudió el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recién…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
A estas horas, Francisco Vélez de Luna y su esposa, Concha, estarán preparándose para viajar a Comillas (Cantabria) y pasar allí sus vacaciones, como todos los años. Pero en 2026 es diferente. El 14 de julio (mientras España se cepillaba a Francia, en la semifinal del Mundial), en la Capilla…
DESTITUIR al ministro de Transportes, Óscar Puente, sería una prioridad nacional, si en este país quedase un poco de dignidad política. Su actitud en los incendios, con los comentarios tuiteros, es canallesca. Pero no por el rifirrafe con la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, sino que viene de antes.…

EN el segundo viaje de la temporada a Aragón, el Cádiz hizo lo mismo que en el primero. En Huesca empató en la última jugada del partido. Ayer, en Zaragoza, lo consiguió en la penúltima. Gracias a un Aitorazo. El extremo talismán había entrado para jugar a la desesperada los minutos de postrimerías. Se pagaban las consecuencias de un error en la última jugada del primer tiempo, cuando marcó Ángel por un memorable despiste defensivo. Pudo costar muy caro al Cádiz.
DESDE que la Feria del Libro de Cádiz fue trasladada al Baluarte de la Candelaria (antiguo Museo del Ná) existe una polémica sobre el lugar de ubicación más idóneo. Una polémica minoritaria, por supuesto, ya que la Feria del Libro interesa relativamente, en esta ciudad antaño tan culta. Y al alcalde González aún no se le ha ocurrido convocar un referéndum popular con los sectores interesados. A lo más que se ha llegado es a una mesa redonda, donde no hubo ideas claras. Soy de los convencidos de que el Baluarte es uno de los sitios más bonitos posibles para la Feria del Libro, pero también uno de los peores para vender libros.
SORPRENDE la aparición, de pronto, entre los carnavaleros, de algunos que son más papistas que el Papa. Remiten a Francisco para la absurda pretensión de implantar fechas fijas y volver a las Fiestas Típicas Gaditanas. Más o menos, vienen a decir que el Papa es partidario de una Semana Santa de fechas fijas (lo que también equivaldría a un Carnaval fijo). Pero lo que no dicen es que esa propuesta la planteó hace dos años, en junio de 2015, y actualmente está descartada. El Papa no va a hablar del Carnaval fijo en su viaje a Fátima. Aparte de que no es exactamente así, pues lo que intentaba es unificar la celebración del día de la Resurrección entre todas las iglesias cristianas.
ES un asunto chungo, pero conviene recordarlo para tenerlo en cuenta. La intención del Ayuntamiento de Cádiz de atraer más gente a la ciudad, en el fin de semana de la Motorada, ha sido un fracaso. Principalmente, porque estaba mal planteado. Es discutible que se organice una competencia con Jerez y El Puerto, que llevan mucha ventaja en atractivos para los moteros. Pero es imposible que salga bien cuando las alternativas son muy flojitas, si se compara con el potencial de nuestros municipios vecinos. Así lo único que se consigue es hacer el ridículo.
POR primera vez en los últimos meses, no ocurrió lo peor, sino lo menos malo. Es lo que piensan los franceses, que son pragmáticos. Haciendo las cuentas, se nota que a Emmanuel Macron lo han votado desde la derecha a la izquierda pasando por el centro. Es como si aquí votan a un candidato desde el PP al PSOE pasando por Ciudadanos. Toda la trama unida, para entendernos. Mientras Marine Le Pen, que no ha pasado del 35%, además del voto de los populistas de extrema derecha, ha recibido el apoyo de una parte de los populistas de extrema izquierda; como la mitad de los que votaron a Mélenchon, o algo así. Ya dijo Marine que era la candidata del pueblo, mientras que Macron era “el candidato de los bancos”. Lo mismo que dice aquí el que ustedes saben. Otra parte de los insumisos votó en blanco, por no votar al de los bancos.