SOMOS muy éticos, solidarios y estupendos cuando vemos los problemas desde lejos. ¿Y cuando nos afectan de lleno? Un amigo me preguntó: ¿qué crees que dirían los gaditanos si el…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
LA mala suerte ha entrado en la política. El presidente de la comisión que investiga el accidente ferroviario de Adamuz, Ignacio Barrón, dijo que fue un “accidente fortuito, con una carga enorme de mala suerte”. Y tenía un fondo de razón. Si uno de los trenes hubiera pasado por el…
UNO de los problemas de la extrema derecha y la extrema izquierda es que quieren ser más papistas que el Papa. En principio, eso no es malo, pues significa que esa religión sigue interesando a los dos bandos. Lo que pasa es que la doctrina católica es aplicada por unos…

ERA viernes 13 (día considerado de mal fario) cuando se hizo público que el ministro de Transportes, Óscar Puente, había destituido al presidente de Adif, Ángel Contreras, por el caos ferroviario en España. Esa misma mañana hubo dos averías importantes, una en Barcelona y otra en Madrid, que afectaron a los trenes AVE de casi toda España. Un ejemplo: el tren AVE matutino entre Barcelona y Sevilla salió de la estación de Sants con tres horas de retraso. En Córdoba, obligaron a los viajeros a bajarse del AVE y subirse a otro más viejo. Llegaron a Sevilla con más de tres horas de retraso sobre el horario oficial previsto. Ese mismo día hubo más retrasos y supresión de servicios en Santa Justa.
QUIZÁS hemos cambiado de régimen y no nos hemos enterado. Al parecer, hemos pasado de una democracia parlamentaria a una autocracia presidencialista. O será que Pedro Sánchez, en su madurez, cada vez se parece más a Maduro. El objetivo es el mismo: gobernar, sí o sí, con mayoría o sin mayoría. Y hacer lo necesario para seguir en el poder. Entre todo lo que dijo Pedro Sánchez a sus correligionarios del PSOE, hubo un anuncio alarmante: es el de resistir durante toda la legislatura “con o sin apoyo de un poder legislativo que tiene que ser más constructivo y menos restrictivo”.
EN la ciudad de Cádiz cada año hay más perros y menos niños. Eso se refleja en las estadísticas del INE, en las meadas callejeras y en el cierre de colegios, ya que todavía no es obligatoria la educación canina general básica. Así pudiera ocurrir que, en las próximas décadas, en Cádiz todas las playas sean caninas, excepto alguna en la que se reservaría un espacio para personas humanas. Dicho espacio, a su vez, se debería subdividir entre personas humanas nudistas y personas humanas textiles. Por lo que algunos de nuestros lectores y lectoras (entre los que todavía no hay ningún perro ni perra) sólo se podrían bañar en algún módulo de la playa Victoria. O en dos, con un poco de suerte.
LAS obras públicas sevillanas forman parte de la historia interminable, puede que el Apocalipsis llegue antes. Agosto era el gran mes de las obras públicas sevillanas. En agosto, aprovechando las vacaciones y la desbandada a las playas, se ponía la ciudad patas arriba, con levantamientos de calles, tuberías nuevas, cambios de instalaciones eléctricas y lo que hiciera falta. Por extensión, se abría otro plazo que iba desde después de la Semana Santa hasta la Cuaresma siguiente para aquellas obras más largas y complejas. Pero en septiembre la ciudad estaba mejorada tras las chapuzas más necesarias. Sin embargo, ahora ya ven. Hay obras que han conocido hasta tres alcaldes sin ser terminadas.
A los problemas crónicos de las piedras gaditanas se suma el desinterés y la la falta de cuidados del Ayuntamiento en los últimos años. Ya he escrito en otras ocasiones que Cádiz está habaneada (es decir, con un deterioro y decadencia como el de la capital cubana), y que los ocho años de abandono del kichismo y sus compadres de AIG se notan más con el paso del tiempo. Es como si uno vive en una casa palacio y no le hace obras durante muchos años. Se termina convirtiendo en una infravivienda. Cádiz es como una Casa Lasquetty, que fue un palacio y después se convirtió en infravivienda, por lo que necesitaba una rehabilitación de la Junta de Andalucía. Cádiz necesita una financiación singular del Gobierno central y de la Junta, porque a Cádiz se le viene la casa abajo.