SOMOS muy éticos, solidarios y estupendos cuando vemos los problemas desde lejos. ¿Y cuando nos afectan de lleno? Un amigo me preguntó: ¿qué crees que dirían los gaditanos si el…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
LA mala suerte ha entrado en la política. El presidente de la comisión que investiga el accidente ferroviario de Adamuz, Ignacio Barrón, dijo que fue un “accidente fortuito, con una carga enorme de mala suerte”. Y tenía un fondo de razón. Si uno de los trenes hubiera pasado por el…
LA Real Academia Española dedica mucho tiempo y recursos a establecer la pureza ortodoxa de la Lengua. Por ejemplo, hubo una gran polémica para decidir si solo se debía acentuar, o no. Por una tilde, los señores académicos montaron un gran guirigay y aún hay discusiones que llegaron a México,…

UNA vez más, el Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias ha encontrado un motivo oportunista para dividir a la sociedad española. Y, además, para que aparezca la Iglesia por medio, y puedan poner a los católicos como carcas, cavernícolas y contrarios a los avances científicos. Para ello han acelerado la aprobación de la Ley de Eutanasia. Y además jaleando que sólo se oponen el PP y Vox, mientras presumen de tener el apoyo de Ciudadanos (lo defendió personalmente Inés Arrimadas) y de partidos que en sus orígenes fueron democristianos, como el PNV y una parte de JxCat. Sin embargo, estamos ante una manipulación más del sectarismo de PSOE y UP, con la complicidad torpe de partidos que juegan a liberales.
EN esta pandemia los partidos políticos han perdido prestigio y credibilidad, por su demagogia y populismo. Pongo un ejemplo reciente, como se podría incluir otros. El PSOE gaditano, por medio de su portavoz, Mara Rodríguez, pidió al Ayuntamiento gobernado por Kichi que permitan que las terrazas puedan quedarse montadas desde las 18 a los 20 horas (cuando debían cerrar según las normas de la Junta, gobernada por PP y Ciudadanos), y lo justificaba porque “parece que las medidas de la Junta de Andalucía están especialmente encaminadas en castigar al sector hostelero”. No hará falta, porque ayer la Junta se enterneció y permitirá abrir “a las cafeterías”, aunque mantiene la prohibición de vender bebidas alcohólicas en ese horario.
EL principal motivo por el que no se han construido los túneles de la SE-40 es el desinterés de Sevilla por sus obras públicas. Se protesta, sí, a cargo de los empresarios y los organismos más afectados, también el PP o el PSOE cuando gobiernan los otros, pero no hay una verdadera movilización popular para exigir esas obras. La gente no se entera de que allí ya han gastado decenas de millones de euros, y que el Ministerio de Fomento va a pagar 166 millones (que se dice pronto) en indemnizaciones a las empresas que no construirán los túneles de la SE-40, según los cálculos de la Junta. Sin olvidarnos de que ya han invertido 80 millones, que no servirán para nada. O que la UTE formada por OHL, Azvi y Sando compró una tuneladora no utilizada que costó 30 millones de euros, en cuyo mantenimiento el Ministerio ha gastado más de un millón al año desde 2012.
LA iglesia del Carmen, de Cádiz, se construyó en el siglo XVIII, tras la llegada de los carmelitas descalzos. Las obras culminaron en 1762. Hasta 1964 no fue nombrada parroquia por el Obispado, entonces con Antonio Añoveros al frente. Quiere decir que transcurrieron más de dos siglos hasta ser erigida como parroquia; pero sí era un convento, lo más importante en su caso. Llegaron a residir allí más de 30 frailes carmelitas, y hasta fecha reciente no menos de cinco. Eso es preferible a tener una parroquia con un solo fraile residente en San Fernando. Por muy buena voluntad que ponga, como es el caso. El problema no es que la iglesia del Carmen deje de ser una parroquia, sino su futuro. Y, además, la división del barrio del Mentidero, que es troceado y repartido entre San Antonio y el Santo Ángel (Castrense).
EL ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones (vaya nombrecito) es José Luis Escrivá, y suele ser citado como uno de los más sensatos del Gobierno, lo que no tiene especial mérito. En unas declaraciones recientes dijo que en España no se dan las condiciones de competitividad ni hay niveles suficientes de productividad para implantar la semana laboral de cuatro días (con tres de descanso), como ha sugerido Pablo Iglesias. Según parece, el Gobierno no se lo plantea. Sin embargo, ya lo han lanzado como un globo sonda. A ver qué dicen. Y a ver si se rebrincan demasiado los que trabajan siete días a la semana en sus pequeños negocios, o los que no trabajan ninguno porque están parados, o lo que sea, y pueden ver con envidia el nuevo chollo.