LOS Viernes de Dolores son territorio de la nostalgia. El Viernes de Dolores es como un Viernes Santo que se anticipa. Todos los dolores se resumen en las lágrimas de…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
LA fecha de las elecciones de Andalucía ha sido condicionada por el viaje del Papa. León XIV estará en España del 6 al 12 de junio. Juanma Moreno dudaba. Primero parecía que optaría por el 14 de junio, pero entonces el Papa se iría de las islas Canarias el viernes…
AL llegar otro Domingo de Ramos se vuelve a hablar de la paz en el mundo. Al llegar la Semana Santa, como pasa en Navidad, parece que los hombres y las mujeres sienten que les falta algo, que la vida cotidiana está demasiado enmarañada con cuestiones que los agobian y…

LOS análisis de los resultados electorales en la provincia de Sevilla destacan que ha vuelto a ganar el PSOE. Pero sería una simpleza dejarlo ahí, o limitarse a resaltar que Vox ha sido segundo, al superar por sólo 849 votos al PP, en el total provincial. En estas elecciones ha existido un corrimiento desde el centro a la derecha extrema. Miles de votantes de Ciudadanos se han pasado a Vox. En todas las elecciones hay un partido de moda. El 28 de abril fue Ciudadanos. El 10 de noviembre ha sido Vox. Sucede en gran parte de España, pero en Sevilla de forma muy acusada. Ese ha sido el fracaso del PP, por lo que no deben estar contentos. Muchos han pasado directamente de Ciudadanos a Vox, puenteando al PP, que en teoría está entre ambos partidos.
LOS resultados del 10 de noviembre son peores que los del 28 de abril. Las perversidades del último medio año han pasado factura: la izquierda se ha estancado, el centro se ha perdido y la derecha se ha extremado, con el auge de Vox. La falta de líderes sólidos se nota. Primero fue Unidas Podemos la que se cargó el bipartidismo. Ahora es Vox, cuya fortaleza deja al PP muy lejos de ganar unas elecciones en España. Esto lo sabía Pedro Sánchez, pero parece que no Pablo Casado, cuya campaña ha sido tibia e insuficiente para pelear la victoria al PSOE. Entre el helicóptero que paseó a Franco y las barricadas de Cataluña han conseguido resucitar el fantasma de las dos Españas. A eso se ha sumado el hundimiento anunciado de Ciudadanos. “Con Rivera no”, decían los socialistas en la noche del 28 de abril. Fue un error.
LOS resultados del 10 de noviembre son peores que los del 28 de abril. Las perversidades del último medio año han pasado factura: la izquierda se ha estancado, el centro se ha perdido y la derecha se ha extremado, con el auge de Vox. La falta de líderes sólidos se nota. Primero fue Unidas Podemos la que se cargó el bipartidismo. Ahora es Vox, cuya fortaleza deja al PP muy lejos de ganar unas elecciones en España. Esto lo sabía Pedro Sánchez, pero parece que no Pablo Casado, cuya campaña ha sido tibia e insuficiente para pelear la victoria al PSOE. Entre el helicóptero que paseó a Franco y las barricadas de Cataluña han conseguido resucitar el fantasma de las dos Españas. A eso se ha sumado el hundimiento anunciado de Ciudadanos. “Con Rivera no”, decían los socialistas en la noche del 28 de abril. Fue un error.
FUE una noche ajetreada para el líder, que salió de Vallecas con una conclusión: hay que buscar el ascenso directo, sin conformismos. Consiguió un punto, se le escaparon dos y hasta pudo perder el otro. Pero, en los últimos minutos, tras la pájara que originó el gol del empate rayista, tuvieron opciones de ganar. Hubiera sido una victoria de prestigio, que se escapó por poco. En realidad, sólo por pequeños detalles, como el gol de José Mari anulado por el VAR, que inicialmente había concedido el árbitro Iglesias Villanueva. El fondo de armario de la plantilla también salió con buena nota del duelo frente al Rayo.
EN esta jornada de reflexión hay que reflexionar sobre los detallitos populistas del Ayuntamiento de Cádiz. La última ridiculez es la excusa para no participar en los actos del V Centenario de La Habana. Al parecer, el viaje del alcalde Kichi y dos más (Barcia y otro) le iba a salir muy caro a las arcas municipales. Además de que en La Habana iba a coincidir Kichi con el rey Felipe VI y con Nicolás Maduro. Hubiera sido una foto impagable. A Kiki, que es mucho de La Habana, le hubiera encantado esa foto. Sería una bonita imagen de la reconciliación después del genocidio de los españoles y las torturas de los bolivarianos. Pero no ha sido posible.