LA mala suerte de José María Pemán es que nació y murió en Cádiz. O sea, que era gaditano. Aquí mantuvo su residencia oficial, a pesar de que pudo empadronarse…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
DESDE hace medio siglo, la democracia en España favorece un sistema bipartidista. Los presidentes del Gobierno han sido de UCD y PP (por un lado) y del PSOE (por el otro). En general, se solía respetar que gobernara el más votado. No obstante, a veces era necesario pactar. Gracias a…
LA culpa de que vaya perdiendo no es del árbitro, que no es el Juez Supremo, ni los jueces del Supremo. La culpa es suya, por ser tan despistado para este juego. Con tantos casos de corrupción, parece que se disputa una partida de ajedrez, cuyo final más probable será…

DECIAMOS ayer que los toldos de la Avenida no han satisfecho las expectativas. Pero, al menos, han servido para poner de actualidad algo que parecía tabú: la supuesta peatonalidad de dicha Avenida. El alcalde, José Luis Sanz, se ha mostrado partidario de la supresión del carril de bicicletas y patinetes. Y es cierto que, en la actualidad, ese carril origina un alto riesgo para los peatones, porque está mal marcado. Los forasteros no iniciados en la carrilera sevillana no captan que eso sea un espacio reservado para que las bicicletas y patinetes circulen por una Avenida en teoría peatonal, por la que también va un tranvía en dos direcciones: hacia la Plaza Nueva y hacia la Puerta Jerez.
EN Cádiz habrá pocos espacios para nuevos proyectos, comparada con otras ciudades, pero padece algunos desperdicios vergonzosos. Un ejemplo es el paseo de Santa Bárbara. Ubicado en uno de los enclaves de privilegio de la capital gaditana. Está en la trasera del Parque Genovés y en la prolongación del frente marítimo desde la Alameda al Campo de las Balas y la Caleta. Debería ser un paseo muy frecuentado y apacible para los gaditanos. Sin embargo, no lo es. Todo lo contrario. Pocos pasean por allí. Tras varias intentonas fallidas, parece que el alcalde, Bruno García, se lo ha tomado en serio. Se ha anunciado que una empresa de Ávila va a realizar el proyecto de mejoras. Por valor de casi un millón de euros.
DIGAN lo que digan nuestros políticos y nuestros meteorólogos, el verano se acaba cuando comienza el curso escolar. Al volver los niños al colegio, cambia el mundo cotidiano para millones de personas. Se notará en las playas andaluzas, donde a partir del comienzo del colegio ya no se ven niños por las mañanas. Y en ciudades como Sevilla también, porque los abuelos y abuelas ya no llevan a sus nietos y nietas por las mañanas a los parques, a los columpios y los toboganes, que es una forma de conciliar de la que poco se habla. Cuando septiembre avanza, las calores ya no son tema de portada en los diarios ni en los telediarios, y parece como que el calentamiento se enfría un poco, hasta que llegue el veranillo del membrillo y las corridas de la feria de San Miguel, que marcan el gori gori estival definitivo.
ANTES a los niños les gustaba hacerse fotos con sus ídolos. Así Iván tenía una con Leo Messi, o Jonathan con Cristiano Ronaldo. Aún antes, Pepito y Paquito se las hacían con Di Stéfano o Kubala. Cada tiempo tiene sus ídolos. Y ahora vamos a peor: han puesto de moda las fotos con Puigdemont. Preferiblemente, en Waterloo o en Bruselas. Entre los últimos que se las hicieron, está Salvador Illa, presidente de la Generalitat, que además es correveidile de don Pedro; y también se la hizo el abad de Montserrat, mosén Manel Gasch, que pasaba por allí y aprovechó la ocasión.
PUEDE que algunas personas piensen que en Cádiz se organizan demasiadas procesiones extraordinarias en verano. Con lo cual, agosto y septiembre parecerían como una Cuaresma bis, fuera de temporada. Esto puede tener una explicación subliminal. En Cádiz, la Cuaresma auténtica no dura 40 días. En Cádiz, una parte de la Cuaresma se la traga el Carnaval. El domingo de Piñata es, en la liturgia, el primero de Cuaresma. Y no digamos nada de los Jartibles, que coinciden con el segundo. En Cádiz, la Cuaresma en las calles dura menos de un mes. Pero hay que diferenciar, para entender que el recorrido del Nazareno por las tierras beduinas está justificado y es de gran beneficio espiritual y social.