EN el calendario de la Cuaresma, el Domingo de Pasión es un día importante. En Cádiz y en la mayoría de los municipios de la provincia, es el día de…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
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POR primera vez en los últimos años, Andalucía le va a marcar la agenda a Cataluña y a Madrid. Después de lo que ha ocurrido en Castilla y León, le toca el turno de las elecciones a Andalucía. Y es aquí donde se les ha metido el miedo en el…

EL PRIMER CAPIROTE
Esa mano que se une a la de nuestros hijos y nuestros nietos, para acompañarlos a un templo, enlaza los eslabones del pasado con los del presente y el futuro. Yo di la mano por vez primera a mis hijos, a un nazarenito de blanco de La Cena al que también acompañaba su madre; y fui caminando junto a mi hija de negro, cuando las mujeres pudieron salir de nazarenas en el Silencio. Y se la di por vez primera a mis dos nietas y se la daré a mi nieto para salir de monaguillos en la Soledad.
Siempre recordaremos la tarde del primer capirote. Vas por las calles y miras al cielo. Caramelos, chucherías, estampitas... Una mano sostiene a la otra. Una mano tiene las huellas del tiempo marcadas por la vida y otra mano es tierna como una rosa que se abre.
EN Semana Santa se mira más al cielo. También en otros momentos nos damos cuenta de que el cielo no es un telón de fondo, y que ocurren cosas por ahí. De vez en cuando hay un eclipse total o parcial. En agosto, la gente mira las lágrimas de San Lorenzo, con la lluvia de estrellas. Pero es en Semana Santa cuando más se mira al cielo, y no sólo para ver si llueve. Incluso cuando no hay riesgo de mal tiempo se mira hacia arriba. Allí está el lugar del que vienen los milagros, y donde ocurre lo que no veremos, pero creemos que existe. Y así todas las esperanzas se trasladan al cielo.
EN la ciudad de Cádiz el Viernes de Dolores es muy de Dolores. Me refiero a que se ha convertido en el día por antonomasia de Dolores, la cofradía de la Venerable Orden Tercera de Servitas, que da culto a esta dolorosa, de delicada belleza. Ya he escrito en otras ocasiones que se trata de una singularidad gaditana. Dolores salía el Viernes Santo, que era uno de los días más completos (en cantidad y en calidad artística y devocional) de la Semana Santa gaditana. Dolores decidió pasarse al Viernes de ídem para recuperar una costumbre antigua. Es un asunto sobre el que existió cierta polémica, y ya no tiene sentido avivarla. Y es verdad que el Viernes de Dolores en Cádiz se consolida como un día especial.
ALGUNAS ideas son malas, pero las podemos convertir en buenas. Hagamos virtud de la necesidad. En estos días se habla mucho de los aranceles de Donald Trump. Este hombre es más malo que el Caifás de San Gonzalo. Siempre está enfadado el tío. Se ha peleado con el mundo. Pero esa idea de imponer aranceles a todo, puede tener su lado positivo. Ya no da tiempo para este año, pero para 2026 se le podría poner un arancel a los turistas que vengan a Sevilla en Semana Santa. Somos cariñosos, nada de xenofobia. No obstante, un arancel de 50 euros por cada turista sería estupendo para las arcas municipales.
LA evolución de la Semana Santa gaditana mantiene un matiz curioso. Las hermandades hacen lo contrario que los vecinos. Los vecinos del Cádiz antiguo se fueron a vivir a los extramuros en los pisos sociales (que construyeron durante el franquismo, mayormente, y después a cuentagotas), o en los pisos de renta libre que construyeron y siguen construyendo desde Bahía Blanca a Cortadura. Sin embargo, con las cofradías tenemos el mundo al revés. La de Luz y Aguas (como antes se la llamaba) fue desde San Antonio a San Felipe de Cádiz y después a la iglesia del Pilar de los marianistas en extramuros, para terminar en la Catedral Vieja del barrio del Pópulo. Y la Oración del Huerto, que era la cofradía de San Severiano, se ha mudado a Santa Catalina, en el Campo del Sur, en territorio del barrio de la Viña.