LA mala suerte de José María Pemán es que nació y murió en Cádiz. O sea, que era gaditano. Aquí mantuvo su residencia oficial, a pesar de que pudo empadronarse…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
DESDE hace medio siglo, la democracia en España favorece un sistema bipartidista. Los presidentes del Gobierno han sido de UCD y PP (por un lado) y del PSOE (por el otro). En general, se solía respetar que gobernara el más votado. No obstante, a veces era necesario pactar. Gracias a…
LA culpa de que vaya perdiendo no es del árbitro, que no es el Juez Supremo, ni los jueces del Supremo. La culpa es suya, por ser tan despistado para este juego. Con tantos casos de corrupción, parece que se disputa una partida de ajedrez, cuyo final más probable será…

DESDE que empecé a trabajar en el periodismo sevillano, hace más de 40 años, se viene publicando que en esta ciudad faltan policías locales. También en aquellos tiempos salían procesiones extraordinarias, pero menos. Y salían cruces de mayo, pero menos, y con los familiares de los niños guiándolos para no cortar el tráfico. Y eventos variopintos también había, incluso organizaron una Exposición Universal en 1992, y un Mundial de Atletismo, y se construyó un Palacio de Congresos y un Teatro de la Maestranza… Manifestaciones siempre hubo, y de todo tipo, no sólo para denunciar la situación de los barrios hartos que son los mismos que aún siguen hartos. Pero la falta de policías locales no se ha arreglado. ¿Y saben por qué? Porque nunca son suficientes.
EN la ciudad de Cádiz todo coincide con las temáticas más diversas. Pasó con el Corpus y el Orgullo LGTBI+. Y, por si fuera poco, al día siguiente de que se recogiera la Custodia, llegó la fiesta de los Juanillos. Dicen los enemigos de Cádiz que en esta ciudad siempre hay una juerga o una huelga. No entienden que las actividades tienen sus momentos, sus calendarios y sus circunstancias. El problema de los Juanillos no ha sido convivir con una huelga, sino su decadencia. Han perdido su gracejo espontáneo, y se parecen cada año más a los Tosantos, aunque sin puestos en la Plaza. Los Juanillos están puestos en pocas plazas de los barrios.
SORPRENDE la magnitud del escándalo que se ha montado con la última restauración de la Esperanza Macarena. Por las ingenuidades y por las ligerezas. Por los silencios interesados y por los aprovechateguis electorales. En la bulla han entrado medios de comunicación madrileños y extranjeros, con el consiguiente peligro. Pues parecía que la Esperanza había sido sometida a una desfiguración como el Ecce Homo de Borja. Tampoco es eso. Pero suena a magia verde que veamos fotos con cuatro caras diferentes de la Virgen en seis días. ¿Qué dirán los talibanes de la restauración? Se ha visto una imagen alterada. Tocada y retocada. Y con un imaginero ayudando de urgencia a los restauradores, lo cual se consideraba pecado mortal por sus excelencias.
HASTA el portavoz de los obispos ha pedido que convoque elecciones. En la Moncloa se han enfadado. ¿No decían que León XIV es progresista? ¿Y los obispos son de ultraderecha? España sigue siendo un país católico. Menos, pero lo sigue siendo. Si creemos las encuestas del CIS, que son materia de fe, en enero de 2025, el 56,6% de los españoles se declaraban católicos, si bien de ellos sólo el 19,5% afirma que son practicantes. Casi todos los medios progresistas titularon la noticia: Sólo el 19,5% de los españoles son católicos practicantes. En vez de titular con otro dato, que también salía: Sólo el 15,1% de los españoles se declara ateo. O incluso con otro curioso: Sólo el 4,4% de los españoles se declara creyente de una religión diferente a la católica. Se titule como se titule, los católicos siguen teniendo la mayoría absoluta, pues el 56,6% lo es. Pedro Sánchez ha pedido perdón. Posiblemente, sabe que Dios perdona los pecados.
LOS fastos y fiestas del Corpus no comenzaron en los tiempos de Franco. Algunos creen (o eso dicen) que es un invento del nacionalcatolicismo de la posguerra. Sin embargo, en documentos históricos se puede comprobar que esta fiesta (creada por el papa Urbano IV en 1262) se celebraba con esplendor en los siglos XVII, XVIII y XIX. Fue la fiesta principal de Cádiz. Por lo cual todas las demás se deberían subordinar con orgullo. En el siglo XIX, como se puede leer en las guías de Rosetty, la fiesta se vivía en toda la ciudad. Incluso en la Cárcel Real, donde los presos eran convidados ese día a un banquete. La custodia del Cogollo, la custodia procesional y el carro de plata son obras de orfebrerías costosas, lo que denotan la importancia que tuvo.