SE suele decir que las expectativas gaditanas se mueven por las tres C de sus pasiones: el Carnaval, las cofradías y el Cádiz CF. El Carnaval ya ha terminado este…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
UNA vez más, de la necesidad se hace virtud. Así funciona nuestra política. La normativa para el patinete en las calles de Sevilla ha entrado en vigor. Son medidas de sentido común, que llegan con retraso. La DGT, que comanda el incombustible Pere Navarro, no ha estado fina, ni el…
PUEDE que el 28-F de 2026 haya sido el más emotivo desde el referéndum de 1980. Han pasado 46 años y la autonomía andaluza se ha consolidado. En el accidente ferroviario de Adamuz, y en las inundaciones por las borrascas, se ha confirmado que el pueblo andaluz es diferente a…

UNA de las herencias más funestas que nos deja el año 2018 es el fortalecimiento del extremismo. Las dos Españas están al más alto nivel de enfrentamiento desde la Transición. Y sucede porque hay fisuras en el consenso y la reconciliación que hicieron posible la superación de la Guerra Civil para abrir un nuevo periodo. La historia juzgará a los irresponsables que activaron el odio para volver a tensar el ambiente guerracivilista con el que se han fastidiado las dos Españas. Algunos pensarán que es una exageración. Ciertamente, gracias Dios, hemos mejorado lo bastante para que la mayoría de los españoles no quieran ese ambiente.
A falta de tranvías a Santa Justa, buenos son metros. El PSOE, el PP y Ciudadanos están a favor de ampliarlo en tres líneas más. Pero no hay forma de conseguirlo. Termina otro año sin que se vea un obrero, una tuneladora, ni siquiera una valla publicitaria para el comienzo de las obras. Es traumático. Zoido no lo consiguió y Espadas tampoco. Adiós, 2018, adiós. Tampoco ha sido el año del Metro. Y en esas, muchos sevillanos se siguen preguntando: ¿cómo se hace un Metro? Respuesta: como lo hacen los que saben hacerlo. Por ejemplo, en Shanghái de la China.
TERMINA el año 2018 para el Cádiz con buenas sensaciones. Después de un bache que le llevó a la zona de descenso, se recuperó y llegó una racha triunfal de ocho victorias en nueve partidos, que lo han catapultado al sexto puesto, en posición de eliminatorias de ascenso. En la temporada pasada, llegó hasta la Semana Santa de 2018 con opciones de ascenso directo. Recordemos que el Lunes Santo estaba compitiendo directamente con el Huesca, que ascendió. Eso es historia, pero sitúa. El ascenso a Primera depende de muchos detalles, de cierta dosis de suerte, y por supuesto de la competitividad.
ESTABA claro que el PSOE iba a tener un mal perder en Andalucía. Existen antecedentes históricos de que ponen el ventilador contra el adversario cuando algo no sale según sus intereses. Fue lo que sucedió cuando el pacto entre el PSA de Rojas-Marcos y la UCD, en la famosa escena del sofá con Martín Villa, para desbloquear el referéndum del 28-F, que se perdió en la provincia de Almería. Alfonso Guerra lo presentó como una traición a Andalucía. Pero decir que el acuerdo que convertirá a Moreno Bonilla en presidente andaluz es el pacto de la vergüenza, como repiten en plan loro Susana Díaz y el ministro sanchista José Luis Ábalos, es para reírse a carcajadas. Mira quién habla.
EN la ciudad de Cádiz, siendo los últimos días del año 2018 (tercero de la era de Kichi), siguen apareciendo problemas de los más trascendentales. El último es el de la carpa. Volvemos a tener un importante debate ciudadano, acerca de dónde debe situarse. Por asuntos de menor enjundia, en los primeros tiempos del nuevo líder, organizaban mesas. Se entiende que mesas de trabajo, a donde sentaban a importantes hijos de la ciudad; no van a ser mesas para comer cigalas y langostas, como en el franquismo. Ahora las mesas están en decadencia, excepto en el Parlamento; y las consultas electrónicas han quedado mal vistas tras el fin de las barbacoas. Por lo cual faltan reaños (forma fina de decirlo) para hacer lo que conviene: cargarse la carpa casposa.