SE suele decir que las expectativas gaditanas se mueven por las tres C de sus pasiones: el Carnaval, las cofradías y el Cádiz CF. El Carnaval ya ha terminado este…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
UNA vez más, de la necesidad se hace virtud. Así funciona nuestra política. La normativa para el patinete en las calles de Sevilla ha entrado en vigor. Son medidas de sentido común, que llegan con retraso. La DGT, que comanda el incombustible Pere Navarro, no ha estado fina, ni el…
PUEDE que el 28-F de 2026 haya sido el más emotivo desde el referéndum de 1980. Han pasado 46 años y la autonomía andaluza se ha consolidado. En el accidente ferroviario de Adamuz, y en las inundaciones por las borrascas, se ha confirmado que el pueblo andaluz es diferente a…

ES lamentable la hipocresía política con la que en este país son acogidos crímenes abominables como el de la joven Laura Luelmo. Hay que decirlo, aunque fastidie. Los mismos y las mismas que se oponen a endurecer las penas de los criminales, los mismos y las mismas que se oponen a la cadena perpetua, son los que echan más lágrimas de cocodrilo cuando pasa lo que pasa. Tienen un esquema maniqueo y equivocado de ver las cosas. Es uno de los motivos por los que no disminuyen los casos de violencia machista, a pesar de las leyes que aprueban y los observatorios que montan. Creen que todo se solucionará con tópicos mil veces repetidos y con la condena del maligno patriarcado. Y no comprenden que además de los casos de violencia familiar, existe otro peligro muy grave: el de los inadaptados sociales, el de los violadores que vuelven a violar, el de los asesinos que vuelven a asesinar.
AL tranvía de Juan Espadas le han dado un buen frenazo. Toda la oposición en bloque (es decir, el PP, Ciudadanos y los adelantados de Participa e IU) han votado en contra, por lo que el Consejo de Gobierno de la Gerencia de Urbanismo no propondrá al pleno la aprobación del plan especial del Metrocentro para ampliarlo hasta Santa Justa. La decisión es coherente con lo que piensa la oposición. Beltrán Pérez apuntó que lo más importante es el Metro, por lo que ese tranvía sería innecesario. En semejante línea está Ciudadanos, que lo puede impulsar desde la Junta en unión de los populares. La extrema izquierda también se había opuesto; en su caso por motivos ecológicos y por amor a los árboles que serían apeados. Pero esta decisión confirma algo que puede ser trascendental en los próximos meses: la oposición está dispuesta a oponerse a casi todo. A que al final se note la minoría de Juan Espadas.
Cádiz se muere, Cádiz se desangra, Cádiz está en decadencia… Esto se escucha desde el siglo XIX. Y, por supuesto, durante gran parte del siglo XX y lo que ha transcurrido de siglo XXI. A continuación viene lo siguiente: el Gobierno nos trata mal, necesitamos un plan especial. Castelar y Moret eran gaditanos. Se piden un puerto con algunas prerrogativas para sustituir el monopolio que perdimos, una Zona Franca con ventajas fiscales, unas subvenciones para que las grandes empresas se instalen en la Bahía, porque es insuficiente con los astilleros públicos y la aeronáutica. Por pedir que no quede.
CUANDO hay un cambio de Gobierno surgen expectativas. Una de ellas es el nuevo hospital que necesita Cádiz. Juanma Moreno el del PP y Juan Marín el de Ciudadanos triunfarían si fueran capaces de construir el centro de referencia que prometió la Junta de Andalucía en tiempos de Manuel Chaves como presidente. Ni Chaves, ni Griñán, ni Susana Díaz fueron capaces de iniciar las obras en el solar de Puntales. Allí han buscado alternativas chungas como aparcamientos, circos y espectáculos para niños y para adultos. Pero, en general, la mejor actividad de los últimos años es el cultivo de jaramagos. En unos terrenos donde estuvo la antigua factoría de Construcciones Aeronáuticas, que fue desmantelada cuando la empresa se trasladó al Airbus de Puerto Real.
EL presupuesto municipal de 2019 para Sevilla deberá negociarlo el alcalde, Juan Espadas, con la extrema izquierda de Participa y con Izquierda Unida, o no será posible aprobarlo. A diferencia de lo ocurrido con el de 2018, cuando el PP y Ciudadanos apostaron por la institucionalidad constitucional, y por permitir unas cuentas que reclamaban las fuerzas vivas sevillanas, singularmente los empresarios. Beltrán Pérez, después del 2 de diciembre, ha entendido el mensaje. Si quiere apurar sus opciones de ser alcalde, debe erosionar la imagen moderada y centrista que cultiva Juan Espadas. Sabe que le haría un gran servicio a la causa del PSOE si facilita la aprobación del presupuesto. Pero no tanto a Sevilla, ya que el alcalde que tome posesión en junio aún tiene tiempo para aprobarlo.