SOMOS muy éticos, solidarios y estupendos cuando vemos los problemas desde lejos. ¿Y cuando nos afectan de lleno? Un amigo me preguntó: ¿qué crees que dirían los gaditanos si el…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
LA mala suerte ha entrado en la política. El presidente de la comisión que investiga el accidente ferroviario de Adamuz, Ignacio Barrón, dijo que fue un “accidente fortuito, con una carga enorme de mala suerte”. Y tenía un fondo de razón. Si uno de los trenes hubiera pasado por el…
UNO de los problemas de la extrema derecha y la extrema izquierda es que quieren ser más papistas que el Papa. En principio, eso no es malo, pues significa que esa religión sigue interesando a los dos bandos. Lo que pasa es que la doctrina católica es aplicada por unos…

TODAVÍA está coleando el fracaso de la candidatura de Málaga para la Exposición Internacional de 2027. Elías Bendodo intentó llevar este asunto a la campaña electoral, para subrayar la falta de apoyo del Gobierno de Pedro Sánchez, que se ha implicado muy poco con la candidatura malagueña (y andaluza), pero el alcalde, Francisco de la Torre, zanjó las críticas. La realidad es que ni el Gobierno de España, ni la Junta de Andalucía, ni el Ayuntamiento de Málaga pueden estar orgullosos de lo ocurrido. Ha sido un fracaso diplomático.
UNA vez pasada la campaña electoral, proclamado el nuevo alcalde, con la designación de la nueva presidenta de la Diputación, llega el momento de escribir de Juancho Ortiz. Ha sido el gran sacrificado del PP gaditano y no se ha valorado, como merece, su contribución para recuperar la Alcaldía al kichismo. Es uno de los políticos locales que no ha actuado en provecho propio, y es uno de los que más ha ayudado a su partido. A veces con una labor oscura e ingrata, siempre con lealtad, a pesar de las sacudidas que los cambios de líderes originaban en el PP. Han preferido otra opción, pero Juancho merecía ser el presidente de la Diputación, ya que no pudo ser el alcalde de Cádiz. Y no lo pudo ser por las circunstancias.
EN cierta ocasión dije en público que don Francisco de los Reyes Rodríguez López era el obispo de San Lorenzo. La frase gustó. Su cargo oficial ha sido el de párroco, pero en la práctica ha ejercido en los últimos años como obispo. Esta afirmación no se debe entender como una metáfora, ni una exageración, sino al pie de la letra. Es en el ejercicio de los cargos donde se ganan los galones, y como tal ha ejercido con naturalidad. Después de dos décadas en la parroquia es algo que se da por supuesto. En los nombramientos del día de San Pedro y San Pablo, don Francisco de los Reyes Rodríguez López ha sido designado párroco de San Andrés y San Martín. Ya lo sabía media Sevilla. En septiembre llegará otro párroco, don Miguel Vázquez Lombo. Tanto el entrante como el saliente son nazarenos, por haber nacido en Dos Hermanas.
A veces las tragedias y los atentados terroristas adquieren más visibilidad cuando afectan a alguien conocido. Es lo que ha sucedido en la guerra de Ucrania, en el ataque ruso con un misil a una pizzería de Kramatorsk, abarrotada de personas. Entre ellas, había periodistas internacionales y estaba el escritor colombiano Héctor Abad Faciolince. En el atentado terrorista (era un ataque ruso intencionado y guiado por un espía ucraniano que fue detenido) murieron al menos 12 personas, entre ellos tres menores, y hubo decenas de heridos. Es posible que este trágico episodio hubiera quedado pronto en el olvido, si no hubiera estado por medio Héctor Abad Faciolince.
ESTE artículo se titula así en homenaje a Cormac McCarthy, uno de los mejores novelistas norteamericanos, al que se puede encuadrar en la generación de los genios perdidos para el Premio Nobel. Falleció recientemente, a los 89 años, cuatro días antes de que Bruno García fuera proclamado alcalde de Cádiz. Este McCarthy, que no guarda parentesco con el famoso hincha del Cádiz CF, publicó en 2005 una novela titulada No es país para viejos. Tuvo éxito, pero se hizo más famosa por la película que adaptaron en 2007 los hermanos Coen, con la que ganaron cuatro premios Oscar. La vida es así, a veces. A uno se le ocurren las ideas y otros se llevan los premios gordos por aprovecharlas.