EN el calendario de la Cuaresma, el Domingo de Pasión es un día importante. En Cádiz y en la mayoría de los municipios de la provincia, es el día de…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
A los guiris que viven más allá de Dos Hermanas, Alcalá de Guadaíra y Mairena del Aljarafe les resultan raras algunas costumbres de la peculiar idiosincrasia sevillana. Por ejemplo, no entienden que se organice un gran revuelo con las obras públicas al aproximarse la Semana Santa. Y que el corte…
POR primera vez en los últimos años, Andalucía le va a marcar la agenda a Cataluña y a Madrid. Después de lo que ha ocurrido en Castilla y León, le toca el turno de las elecciones a Andalucía. Y es aquí donde se les ha metido el miedo en el…

PONER una valla publicitaria, o quitarla porque es considerada electoralista, sería lo de menos. Tiene guasa que la plataforma, o coalición (o lo que sea) de Adelante e Izquierda Unida Gaditana presente el proyecto del nuevo Pabellón Portillo. Ese proyecto ya lo presentó antes su correligionario Martín Vila, concejal de Urbanismo, y prometió que empezarían las obras antes de que terminara el actual mandato municipal. No lo cumplió, como tampoco han cumplido la inauguración del nuevo Teatro de Verano (antes Pemán). En ocho años que han gobernado (es una metáfora, es un decir) no han dejado su impronta en nada utilizable, excepto en un museo carnavalesco sin contenidos.
POR un concejal, por un puñado de votos, Antonio Muñoz o José Luis Sanz conseguirán la Alcaldía de Sevilla o se quedarán en la oposición. La fortuna de uno será la desgracia del otro. Se lo juegan todo a un penalti. Eso es lo que dicen las encuestas y lo que ha escrito Iván Redondo, el gurú defenestrado que ahora patrocina a Yolanda Díaz, y que considera favorito a Muñoz por un concejal. El 28 de mayo será un día grande. Se celebra el Rocío en Andalucía y en Cataluña. Y, además, las elecciones municipales. En la víspera del lunes de Pentecostés, pocas horas antes del salto de la reja, se conocerá quién es el próximo alcalde. Unos darán saltos antes de tiempo.
EN vísperas de elecciones abundan las promesas y las inauguraciones. La apertura de la Casa del Carnaval (antes llamado Museo del Carnaval) es presentada por el equipo de gobierno de Kichi como un gran éxito. Ciertamente, es de lo poco visible que pueden mostrar a los gaditanos, después de ocho años en el Ayuntamiento. También es verdad que Teófila Martínez, en sus años de alcaldesa, lo intentó y no pudo inaugurar un Museo del Carnaval, entre otras cuestiones porque se equivocaron con el proyecto fallido en la plaza de la Reina. Las obras en el antiguo Palacio de Recaño permiten intuir que el museo (o lo que sea), se convertirá próximamente en realidad. Pero aún es un proyecto pendiente de concreciones.
YA pasó la final de Copa. Pero lo que pasó fue lo suficientemente lamentable como para que no quede en el olvido. En Sevilla se han disputado muchas finales de fútbol, europeas y españolas. Y, además, el Sevilla y el Betis han participado en competiciones que han atraído a hinchas ingleses, alemanes, italianos, franceses, escoceses, holandeses, turcos y lo peor de cada casa. Según algunos guarrólogos, hasta ahora la hinchada que más ensució la ciudad fue la del Celtic de Glasgow. Sin embargo, ha sido superada por la del Osasuna de Pamplona. El impacto económico de la final creo que fue de 50 millones, según dijo el alcalde, Antonio Muñoz, pero el impacto de porquería ha sido enorme. Otro récord...
AL hablar de viviendas, como hace Pedro Sánchez, no se puede olvidar que la mayor parte de los barrios con viviendas sociales que existen en España fueron construidos en el franquismo. ¡Ojo! Con eso no se trata de justificar la dictadura. Pero es obvio que el franquismo procuró medidas sociales apaciguadoras para las clases medias y bajas. Entre ellas, estuvieron la mejoría de la sanidad, la educación y la vivienda pública. Ramón Tamames, en Introducción a la economía española (edición de 1974), destaca que en España había entre 25.000 y 30.000 empresas de construcción (la mayoría pequeñas), que recibían créditos del Estado a bajo interés, mediante tres bancos públicos (Construcción, Hipotecario y Crédito Industrial). El 1 de mayo de 1959, José Luis Arrese, ministro de Vivienda, había expuesto su proyecto con una lapidaria frase: “No queremos una España de proletarios, sino de propietarios”.