EN la víspera del Pregón de la Semana Santa de Cádiz falleció Martín José García Sánchez. Había sido presidente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías, en tiempos difíciles, en…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
VIVIMOS ya las vísperas de la Semana Santa. ¿Cuándo empiezan? Hay diversas teorías. Algunos llaman cofradías “de vísperas” a las que salen el Viernes de Dolores y el Sábado de Pasión. Pero a las cofradías que salen esos días no les parece correcta esa denominación. La Semana Santa de la…
POR primera vez en los últimos años, Andalucía le va a marcar la agenda a Cataluña y a Madrid. Después de lo que ha ocurrido en Castilla y León, le toca el turno de las elecciones a Andalucía. Y es aquí donde se les ha metido el miedo en el…

EN el debate sobre la financiación autonómica hay un evidente enfrentamiento. Es una lucha entre las comunidades como Andalucía, que defienden un criterio basado en el número de habitantes, y las de la llamada España vaciada, que piden un ajuste basado en otros aspectos, como la extensión, el envejecimiento y la migración, para no hundirse más. Contentar a todos será difícil, por lo que quizás el Gobierno optará por perjudicar a todos. Sin embargo, más allá del conflicto, queda la realidad de un país que se está reseteando y cambia casi sin querer. Y que ya no está sólo condicionado por los independentistas de Cataluña y el País Vasco.
MANUEL de Falla y Matheu nació en Cádiz el 23 de noviembre de 1876 y falleció en su exilio de Alta Gracia (Argentina) el 14 de noviembre de 1946. Sus restos mortales fueron trasladados a su ciudad natal y reposan en la Catedral de Cádiz, junto a los de José María Pemán, precisamente. En este año de gracia se han cumplido 75 desde que falleció en Alta Gracia, y también se cumplen 145 años desde que nació en una casa de la plaza de Mina. Resulta redundante señalar que noviembre es el mes que fija su orto y su ocaso (esto me ha salido muy decimonónico), y que es cuando más se le recuerda. Sin embargo, los 75 años de su muerte no se han conmemorado a la altura merecida. En esta ciudad se le dedica un festival de música, organizado por la Junta, y asimismo se creó otro municipal. En estos días se puede ver una interesante exposición en la Casa Pinillos, comisariada por José Ramón Ripoll. Hay un teatro, una cátedra y no sé qué más dedicados a Falla, y el Ateneo todos los años le organiza una ofrenda en su casa natal.
LA fecha de caducidad del alcalde de Sevilla, Juan Espadas, como los demás de España, se prolonga hasta mayo de 2023. No hay prisas por consumirlo antes. Es curioso lo de Espadas. Por un lado, consideramos un sinsentido que abandone el cargo para el que fue elegido por la mayoría simple de los sevillanos, con el apoyo posterior de la izquierda irreductible, y algún cablecito de Ciudadanos, por la vía de Álvaro Pimentel. Y, por otro lado, están los impacientes, que quieren la retirada de Espadas ya, que renuncie ya a la Alcaldía y que nombre ya un alcalde que además sea ya el candidato para las elecciones de 2023. Lo preferible para el PSOE sería que Espadas siguiera. Tendría un altavoz mejor como alcalde que como senador por la cara. Y si le falta tiempo, que se busque un buen teniente de hermano mayor, pero sin soltar la vara.
AL menos los cambios de calles en el nomenclátor de Cádiz han servido para algo positivo: para que el PSOE se quite la careta del Carnaval. El PSOE Local es la muleta de Kichi y le han corregido y aumentado el mamarracho, cuando se lo podían tumbar, o al menos reconducir. A partir de ahora, su credibilidad como oposición a Kichi es ninguna, si es que tenían alguna. Llevan desde 1995, cuando perdieron la Alcaldía, dando palos de ciego. Los cambios de nombres que ha propuesto el Ayuntamiento del megáfono, tal como se han presentado, incluyen varios casos absurdos. Por cierto, les ha faltado devolver su calle a Carlos Marx, nombre que pusieron a la de Feduchy en 1932, durante la Segunda República. Esa calle se llamó Comedias, antes de Feduchy y Marx.
VIVIMOS en un país sin tradición democrática. Hasta que murió Franco, aquí la democracia se consideraba como un milagro. Las dos repúblicas duraron un suspiro de la historia cada una y la monarquía estaba sometida a vaivenes autoritarios. A partir de la Ley de Amnistía, las primeras elecciones democráticas y la Constitución de 1978 (ratificada en un referéndum), parecía que se abría un periodo de consenso para superar el cainismo de las dos Españas. Con el tiempo, en vez de profundizar en la concordia, en vez de buscar la prosperidad de los ciudadanos, se ha vuelto a las andadas: polarización y extremismo. Al llegar estas fechas, se monta el paripé de los presupuestos: los de España, los de Andalucía y los municipales. Y los sindicatos y los empresarios no alcanzan acuerdos para las reformas.