EN la ciudad de Cádiz se percibe un frenesí inusitado para cambiar los nombres. Algunos creen que es fruto de la Ley de Memoria Democrática. ¡Qué va! Es una costumbre…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
VIAJAR en el AVE desde Sevilla a Madrid (o al revés) es como una ruleta rusa. Te puede salir bien o dejarte tirado. Lejanos quedan los tiempos en que Sevilla fue envidiada por tener la primera conexión ferroviaria de alta velocidad con Madrid. Lejanos quedan los tiempos en que Renfe…
LA culpa de que vaya perdiendo no es del árbitro, que no es el Juez Supremo, ni los jueces del Supremo. La culpa es suya, por ser tan despistado para este juego. Con tantos casos de corrupción, parece que se disputa una partida de ajedrez, cuyo final más probable será…

A propósito de la polémica por las terrazas de los bares entre el Ayuntamiento y los hosteleros, se debe recordar que Cádiz es muy chiquito. Eso forma parte del problema. Cádiz es como una isla formada por dos (Erytheia y Kotinoussa, a las que ahora llaman Eritea y Cotinusa), que incluso tenían un canal. Sin abundar en la historia, que ya la hemos contado otras veces, Cádiz no es como Nueva York o Shanghái, ni siquiera como Madrid. Ni tampoco como Barcelona, ya que las playas de Cádiz son mejores, y es preferible la Caleta a la Barceloneta. En resumen, pues sí: Cádiz es chiquito y eso condiciona todo. También los aforos playeros en pleamar.
EL estado de alarma ha durado 100 días, ha llegado hasta el comienzo del verano. Pedro Sánchez se queda muy contento (a pesar de los muertos por contar), porque él ha salvado el pellejo. En Sevilla empieza un duro verano, y para hoy han previsto una máxima de 41 grados. Domingo triste, de calles vacías y sudor en soledad. Los únicos remedios contra el coronavirus han sido el confinamiento y el calor. Es decir, encerrar a la gente y ganar tiempo. Con eso paliaron el caos de la falta de mascarillas y equipos de protección en los primeros momentos, así como las facilidades dadas para los contagios. Primero, favoreciendo concentraciones como las del fútbol profesional y el 8-M, cuando el coronavirus ya había llegado a Europa (y a España, donde aparecieron casos en febrero). Y segundo, con el caos en los hospitales, que se convirtieron en un foco de contagios, con una carga vírica terrible, y con sanitarios enviados al martirio. Y tercero, por ser incapaces de poner cortafuegos en algunas residencias de ancianos, donde han muerto miles de personas (no se sabe cuántos), en muchos casos porque introdujeron el virus cuidadores y visitantes asintomáticos.
GANAR este partido hubiera significado dar un paso importantísimo hacia el ascenso. El Cádiz desperdició una gran oportunidad. Sin quitar méritos al Alcorcón, que no ha perdido fuera de su estadio, el partido estuvo condicionado por las debilidades del Cádiz. Errores en la alineación inicial, errores en el juego, el peso de las lesiones, y también el árbitro Muñiz Ruiz, que toleró las constantes rupturas de jugadas y faltas del Alcorcón, además de un presunto penalti que el VAR no concedió. Quedó la sensación de que los errores influyeron demasiado.
SÁLVESE quien pueda. Llega el verano y empieza algo diferente. Propongo que en el futuro designen el 21-J como Día del Orgullo Turístico. Van a abrir las fronteras interiores entre las autonomías y las exteriores con algunos países europeos. Y el miércoles ya veréis los festejos de la noche de San Juan, en ciertas playas del Mediterráneo. Se amplía la libertad de viajar, que había sido suprimida en los últimos meses por el estado de alarma de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Y queda la sensación de “¡Españoles todos: la guerra del coronavirus ha terminado!”. ¿De verdad? ¿Y el coronavirus se ha quedado cautivo y desarmado? No, no del todo; se ha ido a hacer las Américas. Será por culpa de Cristóbal Colón.
ALGUNAS de las noticias locales que publica el Diario se deberían incluir en la sección Tristezas. Son noticias para pasodobles o tangos. Del tipo: “Torrot renuncia a su fábrica de Cádiz”, “Zara huye de la calle Columela y algunas más se lo piensan”, “Cierra el bar Las Palomas, pero en octubre será peor”. Todo de ese tipo, sintomático de la decadencia en los tiempos del coronavirus. Ahora se está avivando otra polémica, entre Martín Vila, en nombre del Ayuntamiento, y Antonio de María Ceballos, en nombre de los hosteleros, por la ampliación de terrazas de los bares. Asunto complejo, en el que ambas partes tienen razón. A medias...