PARA los andaluces, en general, y los gaditanos, en particular, el eclipse del pasado 12 de agosto fue parcial, por decir algo. Fue una decepción, aunque muchos no lo quieren…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
HEMOS leído en el Diario que el 30% de los andaluces no veraneará este año, según una encuesta del Centra. Aprovechando que uno de cada tres se va a quedar en Sevilla, recomiendo que participen en los cultos de la Virgen de los Reyes. Son, sin duda, los más devotos…
UNO de los grandes inconvenientes para controlar la inmigración ilegal es el populismo. En la invasión de Ceuta se ha visto, una vez más. En la sarta de tópicos que utilizan sobre Marruecos, el principal es que se trata de un país lleno de pobres, analfabetos en su mayoría, que…

LAS medusas en invierno son como el Carnaval en verano: quedan fuera de temporada. La temporada alta de las medusas siempre fue el mes de agosto. Como los políticos se iban de vacaciones (igual que la gente común), el mundo se quedaba paralizado. En los periódicos sólo se escribía de los espectáculos del verano y la pretemporada del fútbol. Así llegaron los días de gloria de las medusas, que aparecían por las playas y salían en las fotos de portada. Pero en invierno hay otras noticias. Es raro que aparezca en nuestras playas una plaga de carabelas portuguesas el mismo día en que vinieron Manuel Jiménez Barrios y Rosa Aguilar para firmar el acuerdo de la Ciudad de la Justicia con el alcalde de Cádiz, José María González.
UNO no es Raymond Carver, ni tampoco Haruki Murakami, pero me entra la duda de lo que estamos hablando. Porque escribí un artículo titulado La sequía ha terminado (así lo creo, así lo espero) y resulta que el consejero andaluz de Agricultura, Rodrigo Sánchez Haro, y el presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, Antonio Ramón Guinea, dijeron el jueves que la sequía no ha terminado, que sigue vigente. En contra de lo que casi todos creíamos, Emma no habría conseguido acabar con la sequía. Así que cautiva y desarmada, le ha cedido el chaparrón a Félix, que llega dispuesto a tomar el relevo.
SEGÚN hemos leído en el Diario, la Comisión de Nomenclátor del Ayuntamiento de Cádiz ha decidido dedicarle una calle a Teresa Rodríguez. Si bien, para evitar confusiones no deseadas, y para que no haya dudas raras, se denominará Matrona Teresa Rodríguez. Así nadie podrá suponer que el alcalde le ha regalado una calle a su pareja. Por el contrario, se ha atendido una petición del Colegio de Enfermería para dedicar una calle a la matrona del mismo nombre. En justa correspondencia, la calle que le concederán a Micaela de Castro se denominará Cigarrera Micaela de Castro. Ya no quedan cigarreras en activo, y así se destacará la ocupación de esa señora republicana y represaliada.
EL presidente de los empresarios sevillanos, Miguel Rus, puso los puntos sobre las íes en la asamblea anual de la CES. Repartió para todos: para el Ayuntamiento, para la Junta y para el Gobierno central, a izquierda y derecha, arriba y abajo. En realidad, volvió a decir lo que ya se ha denunciado otras veces: las infraestructuras de Sevilla están vergonzosamente paralizadas y las prioridades equivocadas. Existe una marginación institucional, empezando por el Gobierno que mira a Cataluña, a la que Fomento, con Íñigo de la Serna, está beneficiando ahora, a ver si se aplaca el proceso. La pela es la pela y pagan en especie.
TRES concejalas de Cádiz dijeron en una rueda de prensa que existe machismo en el ámbito municipal, como en todos, y se quedaron tan panchas. No ha quedado claro en lo que consiste tal machismo del Ayuntamiento, ni por qué Laura Jiménez, Ana Camelo y Eva Tubío, que tienen responsabilidades de gobierno en áreas como Empleo, Mujer y Cultura (entre otras) no han aplicado medidas eficaces contra ese machismo; o no dimiten, si acaso se lo impiden. Por consiguiente, mientras que no demuestren lo contrario, es una afirmación sin base y equívoca. Una alegoría porque sí, sin ton ni son, aprovechando la festividad.