AL Papa suelen visitarlo en el Vaticano los obispos. También recibe a los jefes de Estado y a Yolanda Díaz si lo solicita. Pero es más raro que lo visiten…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
DOS mujeres encabezarán las listas del PP y el PSOE para las elecciones andaluzas en Sevilla. Patricia del Pozo será número uno en la candidatura del PP y María Jesús Montero en la del PSOE. Se daba por supuesto que María Jesús, como candidata socialista a la presidencia de la…
CREÍMOS que el progreso del ser humano consistía en que no hubiera guerras, pero ya lo ven. Ha sido interesante que unos astronautas vean la cara oculta de la Luna. Por suerte, allí no vive ninguna civilización a la que exterminar en una noche. Donald Trump y Benjamín Netanyahu se…

HASTA los politólogos más torpes saben que los comunistas ortodoxos (y los fascistas) aprovechan la democracia para llegar al poder, si es posible, pero no creen en sus fundamentos, que consideran un invento burgués. Bien sea del Ibex 35, de la trama, o de cualquier contubernio. Pues también son muy de contubernios, como los otros, a los que tanto se parecen. Por eso, los mecanismos de la democracia, llegado el momento, se los pasan por el forro, sólo les interesa supeditarlos a sus fines. Y así intentan convencer a la gente de que todo se gana en la calle (que, al parecer, es suya), incluso las mociones de censura.
ES muy curioso que en la lista de los museos y espacios culturales del Ayuntamiento de Cádiz apareciera el ECCO como el menos visitado. Y no sólo eso, sino que el año pasado, con Eva Tubío como concejala de Cultura, registró 14.244 visitas, con una pérdida de 920 visitantes con respecto a 2015, cuando ella sólo había ejercido durante menos de medio año. Sorprende porque siendo los de Ganemos tan defensores de la cultura progresista, se les ha ido de las manos un espacio dedicado, precisamente, al arte contemporáneo y a las exposiciones de vanguardia. Ahora la concejala dice que lo quiere reconducir con nuevos planteamientos.
IMPORTANTE victoria del Cádiz en Alcorcón, conseguida después de sufrir más de lo estrictamente necesario. Este partido pudo quedar sentenciado antes del descanso, tras mostrarse el Cádiz muy superior en los primeros minutos. Pero se complicó por los propios errores y por la actitud temerosa. Si se ganó al final, es porque el Alcorcón demostró que no va a descender a Segunda B por casualidad. Su falta de puntería es asombrosa. El Cádiz debería replantear algunas de sus actitudes equivocadas, y explotar mejor su potencial, porque cuenta con muchas opciones de pelear por el ascenso a Primera. Incluso la segunda plaza no está imposible, aunque ya es difícil.
EN la política española casi siempre ha existido el bueno y el malo. A veces también el feo, o incluso el guapo. Se recuerda desde los tiempos de Franco, cuando el generalísimo era el bueno y los ministros hacían de malos. No estaban a su altura, aunque era bajito. De ese modo, él seguía pescando salmones y hablando de la conspiración judeomasónica y comunista. Después, en la democracia, el asunto se regularizó. Con Adolfo Suárez, que era el bueno, tuvimos como malo a Abril Martorell. Hasta que el bueno por definición pasó a ser Felipe González y el malo Alfonso Guerra. Se le decía: “¡Dale caña, Alfonso!”. Y este admirador de Antonio Machado allá que iba. Pues en Cádiz han copiado el sistema, de manera que el alcalde González, de Podemos, quiere ser el Kichi bueno. Mientras que el edil memorioso, de Ganemos, ejerce de Martín el malo.
UNA característica esencial del pensamiento sevillano es: cualquier tiempo pasado fue mejor. A veces es verdad y a veces no. Pero sirve para todo. En Sevilla el presente siempre es lo peor que hemos conocido. Y en el futuro ni siquiera se piensa. ¿A qué se debe? Quizás a que en el pasado fuimos jóvenes, o ni siquiera habíamos nacido, y estaba todo por vivir. Mientras que el presente, ¡ay!, ya no es lo que era, y nos queda menos. Y en el futuro puede que no quede nada, ojú. Así convertimos la nostalgia personal en universal, con el consiguiente pesimismo. Todo está muy mal, y se debe a la decadencia de los tiempos.