SOMOS muy éticos, solidarios y estupendos cuando vemos los problemas desde lejos. ¿Y cuando nos afectan de lleno? Un amigo me preguntó: ¿qué crees que dirían los gaditanos si el…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
LA mala suerte ha entrado en la política. El presidente de la comisión que investiga el accidente ferroviario de Adamuz, Ignacio Barrón, dijo que fue un “accidente fortuito, con una carga enorme de mala suerte”. Y tenía un fondo de razón. Si uno de los trenes hubiera pasado por el…
UNO de los problemas de la extrema derecha y la extrema izquierda es que quieren ser más papistas que el Papa. En principio, eso no es malo, pues significa que esa religión sigue interesando a los dos bandos. Lo que pasa es que la doctrina católica es aplicada por unos…

Ahora se denomina piedad popular a lo que en otros tiempos se llamó religiosidad popular y catolicismo popular. Es curiosa la evolución que este asunto ha tenido a partir del Concilio Vaticano II. Las hermandades y cofradías, con su afición por lo barroco, las liturgias solemnes y las tradiciones folklóricas, entraron una dinámica de latente confrontación con los sectores que presentaban aquel Concilio como una ruptura con el pasado. Se estableció una dialéctica errónea, que tendía a considerar progresista y de futuro la tendencia hacia lo sencillo o incluso lo vulgar. Mientras que se valoraba como tridentino, caduco y condenado a perderse ese boato, que algunos tachaban como contrario al espíritu evangélico. En resumen, las hermandades y cofradías fueron vistas como asociaciones ancladas en el pasado, con poca formación religiosa y con elementos espurios que se debían evitar, en aras de una religiosidad más perfecta.
DESPUÉS de anunciar desde antes del verano que la ocupación hotelera estaría a tope en Sevilla durante el puente de la Inmaculada, ahora resulta que hay plazas libres. Y eso nos puede llevar a conclusiones equivocadas. Para empezar no significa que vayan a acudir a Sevilla menos personas de las previstas, sino que probablemente habrá muchos visitantes de un día, que llegarán para la procesión desde la provincia de Sevilla y las demás de Andalucía, así como Extremadura y otros lugares de España. Y eso, unido a diversos factores, ha podido espantar a algunos turistas y han renunciado a venir.
ES loable el esfuerzo realizado por el Ayuntamiento de Cádiz para mejorar la iluminación navideña, así como la programación de las fiestas en general. Se suele suponer que lo hacen, básicamente, para potenciar la oferta comercial. No debe ser ese el único fin, ya que también se organiza para conmemorar unas fiestas de origen cristiano que celebra la inmensa mayoría de los gaditanos. No obstante, es cierto que contribuyen a animar las calles de la ciudad, tanto en el centro histórico como en los extramuros. Y que ayuda a crear un mejor ambiente para las compras. Aun así, el problema de Cádiz en estas fechas no es sólo de luces, tiene otras sombras.
LOS dulces de las monjas de los conventos de clausura vuelven al Alcázar un año más. Se cumple la edición número 40. Fue inaugurada ayer para que la venta se realice del 3 al 6 de diciembre. Así no coincidirá con la procesión del II Congreso Internacional de Hermandades y Cofradías, aunque sí con las sesiones, que se celebrarán a partir de hoy en la Catedral. La venta de los dulces de las monjas en el Alcázar es uno de los alicientes para los sevillanos y los turistas que vienen todos los años en el puente de la Inmaculada. Para las monjas representa una importante aportación económica. Sin embargo, los gastos en los conventos son cada vez mayores, y esas ventas no les dan para vivir todo el año.
VOLVEMOS a nuestra Antología del Relato, según don Pedro, que ha sido paseado bajo palio en su congreso. Otro relato que gusta mucho, y que se difunde a tontas y a locas, es que el PP hace el ridículo en Europa, mientras que el PSOE está a la altura de las circunstancias. Lo primero es verdad, porque el PP se desubica a veces; pero lo segundo es mentira, porque el PSOE también. La diferencia está en el relato que se difunde, donde parece que Feijóo es bobo y Sánchez siempre acierta. Con el caso de Teresa Ribera lo hemos vuelto a ver. El PP se equivocó. Pero, a cambio, el PSOE ha apoyado a un vicepresidente de Meloni y un comisario de Orban. El discurso con el que asusta Sánchez se lo ha cargado él mismo, demostrando que a la hora de cobrar por los cargos lo mismo pacta con Bildu que vota a candidatos de la ultraderecha europea.