SOMOS muy éticos, solidarios y estupendos cuando vemos los problemas desde lejos. ¿Y cuando nos afectan de lleno? Un amigo me preguntó: ¿qué crees que dirían los gaditanos si el…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
LA mala suerte ha entrado en la política. El presidente de la comisión que investiga el accidente ferroviario de Adamuz, Ignacio Barrón, dijo que fue un “accidente fortuito, con una carga enorme de mala suerte”. Y tenía un fondo de razón. Si uno de los trenes hubiera pasado por el…
UNO de los problemas de la extrema derecha y la extrema izquierda es que quieren ser más papistas que el Papa. En principio, eso no es malo, pues significa que esa religión sigue interesando a los dos bandos. Lo que pasa es que la doctrina católica es aplicada por unos…

HOY sale la gabarra por la ría del Nervión, en Bilbao, para festejar la Copa del Rey que ganó el Athletic. Todavía colea la final. Y recordemos que no será la última en La Cartuja. Las cinco últimas se han disputado allí. Y la de 2025 se jugará en ese estadio, según el acuerdo por cuatro temporadas, ampliado en dos más, al que llegaron la Junta de Andalucía y la Real Federación Española de Fútbol. La final anterior al acuerdo, la de 2019, también se disputó en Sevilla, en el estadio Benito Villamarín, y la ganó el Valencia por 2-1 al FC Barcelona. A partir de entonces, La Cartuja se convirtió en el estadio de la final de Copa. Todo lo cual ha sido para bien (un chaparrón de millones para los hoteles, restaurantes, bares y comercios de Sevilla) y para mal (servicios desbordados). La diferencia de este año es que vino más público.
PARA los que tienen mala memoria histórica, vamos a recordar que la parcela gaditana situada en el lugar denominado Campo de las Balas estaba destinada a uso hotelero. Incluso después de que la Red de Paradores del Estado renunciara a la ampliación del hotel Atlántico, que era lo previsto. También se puede recordar que Bruno García fue responsable del turismo en tiempos de la alcaldesa Teófila Martínez. Por consiguiente, es lógico y natural que al llegar a la Alcaldía recupere el proyecto del Campo de las Balas como terreno hotelero. Y que esté dispuesto a venderlo para que allí se construya. Es una zona de privilegio para ese fin, junto al hotel Atlántico, la playa de la Caleta y el castillo de Santa Catalina.
ANTAÑO organizaban actos oficiales de colocación de la primera piedra. Con pico y pala, y enterraban periódicos. Poner la primera piedra en unas obras tiene algo simbólico y casi bíblico. Recuerda al evangelio de Mateo y al salmo: “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular”. Y, en el caso de la línea 3 del Metro de Sevilla, se podría añadir lo que viene a continuación: “Ha sido un milagro patente”. Porque milagroso es que empiecen las obras. Aunque en esta ocasión, para celebrarlo, no hubo piedras, sino abucheos a Pedro Sánchez, contestados por otros a Juanma Moreno y José Luis Sanz. Depende de la acera de Pino Montano, si es la derecha o la izquierda. Vivimos tiempos revueltos. Broncas hasta para las inauguraciones.
SERÁ recordada como la hija de Blas Infante. Pero María de los Ángeles Infante fue mucho más que eso. Mantuvo la memoria de su padre, y no sólo por una fidelidad familiar, sino que lo extendió a sus ideas, al legado político del andalucismo; y asimismo al respeto a la verdad del ideal andaluz, que a veces se ha intentado manipular desde la extrema derecha y desde sectores radicales de la extrema izquierda. Por eso, considerarla sólo la hija de Blas Infante es injusto. Porque ella ha sido un referente esencial del andalucismo en la Transición y en las primeras décadas del siglo XXI. De modo que la conciencia andaluza no sería igual sin María de los Ángeles Infante.
LOS Reyes de España vinieron el miércoles a Cádiz para presidir la entrega de las 32 medallas de las Bellas Artes. Fue un evento cultural que recordó los fastos del 2012. Fue una pena que los Reyes de España, en vez de venir a Cádiz para entregar las medallas de las Bellas Artes, no hubieran viajado para inaugurar la ampliación del Museo de Cádiz, donde por cierto tenía su sede la Academia de Bellas Artes. Estas obras del Museo están pendientes desde el siglo pasado. La culpa no es de los Reyes. Cuando se planteó este asunto, don Felipe era príncipe de Asturias y doña Letizia todavía presentaba el telediario de TVE. Desde entonces, hemos tenido dos reyes, cinco presidentes del Gobierno de España y cuatro de la Junta de Andalucía. Y así sigue el Museo, que es una pena para las Bellas Artes de Cádiz.