CUANDO España ganó en 2010 su primer Mundial de fútbol, en Johannesburgo (República Surafricana), José Antonio Camacho (hasta entonces exfutbolista ilustre y exseleccionador de cuartos de final) pasó a la…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
RESULTA paradójico que en Sevilla se hable y polemice sobre el éxodo del centro y la turistificación, mientras se olvida una de sus consecuencias: la expansión de los suburbios en las periferias. El modelo de vivienda por el que se apuesta en los nuevos suelos remite a un modelo que…
LA decisión del Tribunal Constitucional sobre la llamada Ley de Nietos ha dejado en fuera de juego al Defensor del Pueblo español, que es el ex ministro socialista Ángel Gabilondo. Sólo dos magistrados del Tribunal Constitucional se pronunciaron a favor de crear un conflicto con el Supremo, a pesar de…

ES como el catecismo de los agravios que sufre Sevilla. La lista de las 14 obras que presentó la consejera de Fomento, Rocío Díaz, al ministro de Transportes, Óscar Puente, se presta al cachondeo, aunque no sea para tomársela a broma. Son obras públicas de las que se viene hablando desde el siglo pasado en algunos casos. En otros, se ha invertido dinero público que no ha servido para nada, ya que las obras fueron paradas o abandonadas. La Junta de Andalucía, en la etapa anterior, invirtió 277 millones en la conexión de Marchena a Antequera para el AVE entre Sevilla y Málaga. Ese proyecto fue abandonado sin conclusión. Si eso no es malversación de dinero público, se parece bastante.
PARECE increíble que el Ayuntamiento de Cádiz vaya a destinar 12 millones de euros a una obra pública en la ciudad. Parece increíble que vayan a construir una avenida junto a los terrenos no ociosos de los Astilleros, para una entrada de la ciudad que conecte desde la barriada de la Paz y el nuevo puente hasta el centro histórico y la zona del nudo intermodal de transporte. Allí se ubican el Puerto, la estación de trenes y la de autobuses. Obra pública que en cualquier ciudad se hubiera terminado antes del siglo XXI, y que aquí parece milagrosa.
EL presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, invitó al Papa Francisco a visitar Canarias y Sevilla, durante la audiencia que mantuvieron en el Vaticano el pasado viernes. A Canarias ya dijo Francisco que quería ir, para conocer de cerca la situación de los inmigrantes que arriesgan la vida en cayucos. Un problema que el señor presidente que lo ha invitado no ha conseguido arreglar todavía, sino más bien al contrario. Por otra parte, a Sevilla también fue invitado el Papa, para que acudiera a las celebraciones del II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular. También lo invitó el presidente de la Junta, Juanma Moreno, en su audiencia. Francisco, que ha seguido muy de cerca la organización, y ha recibido varias veces al arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, agradeció la invitación, pero no vendrá, sino que el 8 de diciembre creará 21 nuevos cardenales.
CUANDO llega la fiesta de la Virgen del Pilar (no olviden ese detalle), se celebra también el día de la Hispanidad. Entonces reaparece un enfrentamiento que se apaga durante el resto del año. Por un lado, los defensores del mundo indigenista, como si hubiera sido la cumbre de la civilización universal, a pesar de que está probado lo contrario. Y, por otro, los que pintan el descubrimiento de América y su posterior conquista como si hubiera sido un reparto de caramelos a los indios, bendecido por fray Bartolomé de las Casas. Para colmo, aparece una señora presidenta de México, llamada Claudia Sheinbaum, cuya familia es de origen judío de Lituania y de sefardíes búlgaros, dando lecciones al Rey de España como si ella fuera la nueva princesa del imperio azteca. Al final, todo es política, pero mala.
CUANDO se valora a José María Pemán no se puede olvidar que fue un personaje plural en sí mismo. Y que su criterio político evolucionó desde el apoyo a Franco en la guerra civil hasta las críticas al régimen. Defendió un liberalismo monárquico desde la posguerra. Pero no le perdonan su pasado, a diferencia de otros escritores, como Dionisio Ridruejo, que empezó de falangista con José Antonio y terminó socialdemócrata con Tierno Galván. Pemán no fue de izquierda nunca, pero sí demócrata, aunque no republicano, pues era monárquico y católico, en eso nunca cambió. Y eso también fastidia a los sectarios. Su defensa del catalán asimismo se olvida.