SOMOS muy éticos, solidarios y estupendos cuando vemos los problemas desde lejos. ¿Y cuando nos afectan de lleno? Un amigo me preguntó: ¿qué crees que dirían los gaditanos si el…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
LA mala suerte ha entrado en la política. El presidente de la comisión que investiga el accidente ferroviario de Adamuz, Ignacio Barrón, dijo que fue un “accidente fortuito, con una carga enorme de mala suerte”. Y tenía un fondo de razón. Si uno de los trenes hubiera pasado por el…
LA Real Academia Española dedica mucho tiempo y recursos a establecer la pureza ortodoxa de la Lengua. Por ejemplo, hubo una gran polémica para decidir si solo se debía acentuar, o no. Por una tilde, los señores académicos montaron un gran guirigay y aún hay discusiones que llegaron a México,…

ES un éxito que hayan inaugurado el Museo de Camarón en San Fernando. Como suele pasar con los museos de esta tierra, su puesta en marcha no ha sido fácil. Pero lo abrieron para las visitas, con las restricciones de la pandemia eterna. La apertura debería servir de recordatorio para Cádiz, una ciudad muy culta (leído sea con cierta ironía), donde los museos son vilipendiados, y de ellos se habla mucho y se hace nada o muy poco, por lo que se diluyen en el tiempo. Cádiz es una ciudad con proyectos de museos fantasmagóricos. Por eso, el de Camarón viene a demostrar que todo lo que no se abre al público es un museo inútil, una estratagema o un cuento chino.
LA muerte de Tomás Balbontín ha causado un nuevo desgarrón al periodismo sevillano. En las necrológicas se ha destacado de Tomás que era un periodista de raza, lo que se suele decir de todos los periodistas cuando mueren. En su caso, fue sobre todo combativo, de ideas propias, y fustigador de concejales. Convirtió la información municipal en género periodístico por sí mismo; y como ha indicado Paco Correal, escribía a golpes, yo diría que más Bukowski que Umbral, a arreones, a impulsos. Quizá los mejores artículos son los que uno escribe indignado, porque se va al grano, sin rodeos. Precisamente Sin rodeos era el título de la sección que escribía Nicolás Salas, en sus tiempos de director de ABC de Sevilla. En aquella vieja Redacción de la calle Cardenal Ilundáin, que dirigió Nicolás, el número de bajas sigue en aumento.
EN estos días, cuando se sigue hablando y escribiendo de José María Pemán, a la espera de que se pronuncie el Ayuntamiento sobre la lápida, conviene una referencia a lo que más se debería conocer: su obra escrita. Olvidada, cuando no maltratada, como casi todo lo suyo. Las editoriales no reeditan a Pemán. Por eso, muchos caricaturizan su obra literaria sin haberla leído. En 2006, cuando yo era director de Diario de Cádiz, publicamos ocho libros, que formaban la Biblioteca Pemán. Una antología con edición y selección de Ana Sofía Pérez-Bustamante Mourier, profesora titular de Literatura Española de la Universidad de Cádiz, a la que considero la mejor especialista actual en la obra de Pemán, que estudió con rigor. La Biblioteca Pemán incluía tres libros de memorias, dos de teatro y uno, respectivamente, de poesía, narrativa y artículos.
HOY es la fiesta de Santiago, patrono de España. Es un santo de sólido prestigio y acrisolado arraigo en la historia de nuestra patria o matria. En su viaje por estas tierras propagó el cristianismo, por lo que le debemos estar muy agradecidos, pues evitó que hubiera más bárbaros de los que todavía existen en este país. Aportó civilización y una religión que se basa en el perdón, aunque en la iconografía del santo una de sus representaciones más populares es como matador de moros. Una leyenda discutible. En el siglo I, cuando llegó, no había moros en Hispania. El aprecio de los políticos por Santiago es evidente: ha dado nombre a algunos de ideas tan opuestas como Carrillo y Abascal. Es decir, te puedes llamar Santiago y ser del PCE o de Vox, según las líneas rojas. El Rey o su representante le presenta un voto en la catedral de Santiago de Compostela, y aún no se lo han prohibido.
DOS escritores gaditanos aparecen en las listas de los 10 libros más vendidos en España. En contra de lo que algunos pudieran pensar, no son José María Pemán y Rafael Alberti. Tampoco Fernando Quiñones ni José Manuel Caballero Bonald. Y no lo digo sólo por citar a autores ya difuntos, sino que tampoco son de vivos que venden libros, como Jesús Maeso de la Torre o Benito Olmo. Los dos escritores gaditanos que aparecen en la lista de los 10 más vendidos son Paz Padilla y Joaquín Sánchez. Se les conocían otras habilidades, como ser una diva de la televisión o un hábil futbolista, respectivamente, pero nunca serían incluidos por Luis María Anson entre los 100 mejores poetas de España, los 15 mejores dramaturgos, ni los dos mejores articulistas del siglo XXI. No obstante, ahí están, vendiendo libros hasta en Hipercor, como si fueran langostinos o almejas.