EN la ciudad de Cádiz se percibe un frenesí inusitado para cambiar los nombres. Algunos creen que es fruto de la Ley de Memoria Democrática. ¡Qué va! Es una costumbre…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
VIAJAR en el AVE desde Sevilla a Madrid (o al revés) es como una ruleta rusa. Te puede salir bien o dejarte tirado. Lejanos quedan los tiempos en que Sevilla fue envidiada por tener la primera conexión ferroviaria de alta velocidad con Madrid. Lejanos quedan los tiempos en que Renfe…
LA culpa de que vaya perdiendo no es del árbitro, que no es el Juez Supremo, ni los jueces del Supremo. La culpa es suya, por ser tan despistado para este juego. Con tantos casos de corrupción, parece que se disputa una partida de ajedrez, cuyo final más probable será…

OTRO artículo sobre el nuevo hospital de Puntales, pensarán. Es un asunto recurrente en los últimos años. Nos podemos ahorrar el recuerdo de los antecedentes históricos, desde que lo prometió Manuel Chaves, siendo presidente de la Junta de Andalucía. Actualmente está en ese cargo Juanma Moreno, del PP, que es malagueño, y que ha prometido un tercer hospital para Málaga, que sería “el más importante de Andalucía”. Con ello supongo que habrá conseguido un mayor beneplácito de sus electores malagueños. Pero es un agravio para Cádiz, donde la promesa del nuevo hospital sigue sin cumplirse. Incluso para Sevilla, que tiene más habitantes que Málaga, es la capital de Andalucía y cuenta con el Hospital Virgen del Rocío, uno de los más importantes de España y un referente en la Sanidad, al que no debe infravalorar con comparaciones pueblerinas.
PARA la sexta ola de la pandemia sería conveniente que pusieran en marcha una legislación adecuada, que acabe con el cachondeo aleatorio de los tribunales, y que empiece a funcionar el carné del vacunado. Entre otras medidas necesarias, para evitar los errores cometidos en las cinco anteriores. ¿Pero vamos a tener una sexta ola? El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al que ahora critican el bronceado (será por criticar) ha sacado pecho para presumir de que somos el país con más porcentaje de vacunados. No es cierto. Y cada vez que presume de algo, ya se sabe lo que pasa: lo mismo que con las mascarillas de quita y pon. Y lo peor no es eso, sino lo que dijo la eminente viróloga Margarita del Val, que es la que va dando pronósticos fiables, y la que debería ser la referente de la pandemia, en vez del cantamañanas que tanto se ha equivocado.
ADAPTAR los servicios a la realidad. Eso es lo que deben hacer los ayuntamientos, para tener un mínimo de eficacia y responder a lo que piden los ciudadanos. En Cádiz, la realidad que había en agosto no es la del resto del año. Por lo que no se podía tener a Cádiz en agosto con los servicios del resto del año. Ni se puede pensar que el resto del año será como agosto. Ojalá, dirán muchos. Porque Cádiz hizo su agosto, como toda la costa. Y han venido turistas, veraneantes de segundas residencias, gaditanos emigrados que disfrutaban sus vacaciones… Y vecinos de Puerto Real, El Puerto, e incluso Jerez y la Costa Noroeste, que se plantan en Cádiz en pocos minutos. Sí, gracias al segundo puente que sigue defendiendo Teófila Martínez, y que decían que sólo serviría para que huyeran más gaditanos.
EL presidente de la Diputación Provincial de Sevilla, Fernando Rodríguez Villalobos, es uno de los políticos más coherentes del PSOE andaluz. Ha mantenido una ideología y unos afectos que han sido transparentes y reconocibles. Pasó de profesor de instituto a la política activa. Fue alcalde de La Roda de Andalucía, en 1983, así que empezó con el felipismo recién llegado al poder. En los últimos años se le ha calificado como susanista, si bien resultaría más correcto lo contrario, ya que Susana Díaz era una pipiola cuando Villalobos podía ser su padre o su tío político. Se mantuvo fiel a ella porque es de los socialistas que no cambian de devociones según sople el viento de la Moncloa. Y porque, a los 69 años, ya no se debe estar para trasiegos oportunistas.
EN aquel tiempo, cuando todavía se estaba apagando la lucecita de El Pardo, se hablaba mucho de las cuestas de enero. España era todavía la reserva espiritual de Occidente (como ahora es la reserva socialcomunista de Occidente, según los otros) y celebraban las fiestas navideñas igual que ahora, pero con más villancicos de Raphael, que ya había empezado sus giras. Cuando desaparecía el último camello de los Reyes Magos, empezaba la cuesta de enero. Es decir, subían todo: la luz, el gas, la gasolina, el agua y todos los derivados penalizados, como los transportes, los alimentos… Hasta los periódicos subían una perra gorda. Y había que pagar los gastos navideños. ¿De quién era la culpa de la cuesta de enero? Naturalmente, de Franco.