UNA vez más, la izquierda municipal gaditana y sus amigos han querido hacer virtud de la necesidad. Es normal y se entiende, pues para eso se encuentran en la oposición.…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
HEMOS leído en el Diario que el 30% de los andaluces no veraneará este año, según una encuesta del Centra. Aprovechando que uno de cada tres se va a quedar en Sevilla, recomiendo que participen en los cultos de la Virgen de los Reyes. Son, sin duda, los más devotos…
PARECE que hay una campaña destinada a terminar con el ciclismo en este país, que fue el de Bahamontes, Luis Ocaña, Perico Delgado y Miguel Induráin, entre otros. El año pasado organizaron un boicot político a La Vuelta, por la presencia de un equipo con patrocinio de Israel. Eso sirvió…

MANUEL de Falla y Matheu nació en Cádiz el 23 de noviembre de 1876 y falleció en su exilio de Alta Gracia (Argentina) el 14 de noviembre de 1946. Sus restos mortales fueron trasladados a su ciudad natal y reposan en la Catedral de Cádiz, junto a los de José María Pemán, precisamente. En este año de gracia se han cumplido 75 desde que falleció en Alta Gracia, y también se cumplen 145 años desde que nació en una casa de la plaza de Mina. Resulta redundante señalar que noviembre es el mes que fija su orto y su ocaso (esto me ha salido muy decimonónico), y que es cuando más se le recuerda. Sin embargo, los 75 años de su muerte no se han conmemorado a la altura merecida. En esta ciudad se le dedica un festival de música, organizado por la Junta, y asimismo se creó otro municipal. En estos días se puede ver una interesante exposición en la Casa Pinillos, comisariada por José Ramón Ripoll. Hay un teatro, una cátedra y no sé qué más dedicados a Falla, y el Ateneo todos los años le organiza una ofrenda en su casa natal.
LA fecha de caducidad del alcalde de Sevilla, Juan Espadas, como los demás de España, se prolonga hasta mayo de 2023. No hay prisas por consumirlo antes. Es curioso lo de Espadas. Por un lado, consideramos un sinsentido que abandone el cargo para el que fue elegido por la mayoría simple de los sevillanos, con el apoyo posterior de la izquierda irreductible, y algún cablecito de Ciudadanos, por la vía de Álvaro Pimentel. Y, por otro lado, están los impacientes, que quieren la retirada de Espadas ya, que renuncie ya a la Alcaldía y que nombre ya un alcalde que además sea ya el candidato para las elecciones de 2023. Lo preferible para el PSOE sería que Espadas siguiera. Tendría un altavoz mejor como alcalde que como senador por la cara. Y si le falta tiempo, que se busque un buen teniente de hermano mayor, pero sin soltar la vara.
AL menos los cambios de calles en el nomenclátor de Cádiz han servido para algo positivo: para que el PSOE se quite la careta del Carnaval. El PSOE Local es la muleta de Kichi y le han corregido y aumentado el mamarracho, cuando se lo podían tumbar, o al menos reconducir. A partir de ahora, su credibilidad como oposición a Kichi es ninguna, si es que tenían alguna. Llevan desde 1995, cuando perdieron la Alcaldía, dando palos de ciego. Los cambios de nombres que ha propuesto el Ayuntamiento del megáfono, tal como se han presentado, incluyen varios casos absurdos. Por cierto, les ha faltado devolver su calle a Carlos Marx, nombre que pusieron a la de Feduchy en 1932, durante la Segunda República. Esa calle se llamó Comedias, antes de Feduchy y Marx.
VIVIMOS en un país sin tradición democrática. Hasta que murió Franco, aquí la democracia se consideraba como un milagro. Las dos repúblicas duraron un suspiro de la historia cada una y la monarquía estaba sometida a vaivenes autoritarios. A partir de la Ley de Amnistía, las primeras elecciones democráticas y la Constitución de 1978 (ratificada en un referéndum), parecía que se abría un periodo de consenso para superar el cainismo de las dos Españas. Con el tiempo, en vez de profundizar en la concordia, en vez de buscar la prosperidad de los ciudadanos, se ha vuelto a las andadas: polarización y extremismo. Al llegar estas fechas, se monta el paripé de los presupuestos: los de España, los de Andalucía y los municipales. Y los sindicatos y los empresarios no alcanzan acuerdos para las reformas.
DE vez en cuando aparece una bola de fuego en el Golfo de Cádiz, como la del pasado martes, a 238.000 km/hora. ¿Bola? ¿Fuego? De vez en cuando aparece alguien que profetiza el fin del mundo. Si lo miráis en Wikipedia, que incluye un amplio anexo, veréis que es raro el año en que alguien no augura el fin del mundo. Un rabino judío, llamado Matityahu Glazerson, lo ha previsto para el 21 de diciembre de 2021, según unos supuestos códigos secretos que ha descifrado en el Antiguo Testamento. Sería una gran faena, por no decir una putada, pues no daría tiempo de sortear la Lotería de Navidad, ni celebrar la Nochebuena, ni mucho menos organizar el Carnaval de Cádiz en mayo y junio. A ese pronóstico (y a otros que lo predicen para 2022, 2025 y 2026) se ha sumado el escritor y ufólogo JJ Benítez, que lo ha profetizado para 2027.