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SEGÚN lo que hemos visto en los últimos días, existe un serio peligro de que los casos de coronavirus sufran una segunda oleada. Esto hay que decirlo y explicarlo a la gente. Lo deben evitar ahora, para no lamentarlo en mayo. Y, desgraciadamente, viendo las intervenciones del ministro de Sanidad, Salvador Illa, se nos ponen los vellitos de punta. Es igualito que Pedro Sánchez. Se dedican a poner excusas para justificar sus responsabilidades. Para no cargarse eso que llaman la desescalada, hay dos cuestiones básicas: Primera: Cortar la cadena de propagación de la epidemia, detectando a los asintomáticos. Segunda: Cumplir todos (incluso Pablo Iglesias) las medidas de seguridad personal. Sin eso, podemos estar confinados hasta el verano y con miles de muertos más en España.
LAS playas de Cádiz han vuelto a abrir al público, para el paseo de los niños. Aunque siguen con bandera roja para prohibir el baño. Ha sido un gran acierto del alcalde adoptar esta sabia medida. En las normas para la desescalada del confinamiento, se le debe reconocer que ha estado más en plan de José María González Santos que como camarada Kichi. Es decir, ha adoptado una decisión al servicio del bien común. En Cádiz viven pocas personas a más de un kilómetro de la playa o de un paseo marítimo. Así que prohibirlas, como he comentado en otras ocasiones, no sería de izquierda, ni de derecha, sino una carajotada. Yo no entiendo por qué otros alcaldes de la Bahía mantienen cerradas sus playas a la infancia.
EN algún momento de la desescalada, volverán a abrir las iglesias. Con las medidas de seguridad pertinentes, y con precauciones, pero abiertas a los fieles. En Andalucía, la primera diócesis en cerrarlas fue Sevilla, mientras cinco obispos optaban por mantenerlas abiertas. Fue un acierto de monseñor Asenjo y de quienes le asesoraron, porque así evitó incidencias lamentables que posiblemente hubieran ocurrido. Ha sido un testimonio de responsabilidad. El Gobierno no incluyó el cierre de templos inicialmente. Por no tocar la libertad de cultos y porque sabían que la Conferencia Episcopal recomendaba cerrarlas. Pero no debe ocurrir que abran Zara, Mango y Cortefiel y que las parroquias sigan cerradas. La Junta propone misas para el 3 de mayo.
EN España se empieza a hablar de la desescalada de los confinamientos, pero eso no significa que las competiciones deportivas vayan a reanudarse en un plazo cercano. Más bien parece lo contrario. A medida que se conocen las circunstancias de los desplazamientos y contactos, se observa que será más difícil permitir los partidos de fútbol profesional. No podrán mantener las distancias de seguridad. Pero lo más grave es que hay otros factores de riesgo (y muy claros) para contagios. Arriesgarían a los futbolistas, técnicos, directivos… y sus familias. Por eso, actualmente, los tiras y aflojas entre la LFP, la RFEF, el CSD y la AFE no encuentran puntos de acuerdo.
EN los últimos días se aprecia una creciente presión para llegar a pactos. Pedro Sánchez lo repite. Pablo Casado cree que es una trampa. Aunque ha entendido que, si se niega, el PP quedará como el partido insolidario que le dio prioridad a sus intereses sobre los de España. Al final, la culpa del coronavirus y su ruina sería de él, de Rajoy y de Aznar. Por eso, no deben utilizar la comisión parlamentaria para otros fines. Una comisión de investigación la debería pedir más adelante, con más perspectiva. Ahora le toca negociar, presentar y defender propuestas. Porque si se arruina aún más el país, será para todos. Y ayudaría que Sánchez ponga los pies en el suelo. Podrían pactar muchas pamplinas, aunque las apoyen todos. Es decir, no se equivoquen.