CUANDO España ganó en 2010 su primer Mundial de fútbol, en Johannesburgo (República Surafricana), José Antonio Camacho (hasta entonces exfutbolista ilustre y exseleccionador de cuartos de final) pasó a la…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
RESULTA paradójico que en Sevilla se hable y polemice sobre el éxodo del centro y la turistificación, mientras se olvida una de sus consecuencias: la expansión de los suburbios en las periferias. El modelo de vivienda por el que se apuesta en los nuevos suelos remite a un modelo que…
LA decisión del Tribunal Constitucional sobre la llamada Ley de Nietos ha dejado en fuera de juego al Defensor del Pueblo español, que es el ex ministro socialista Ángel Gabilondo. Sólo dos magistrados del Tribunal Constitucional se pronunciaron a favor de crear un conflicto con el Supremo, a pesar de…

HACE dos domingos publiqué un artículo titulado España: más de 20.000 muertos. Hoy vamos por 25.100. Significa que en dos semanas han muerto 5.000 personas, según las cifras oficiales. Sin embargo, Fernando Simón dice que los últimos datos son “incluso mejores de lo esperado”. ¿Qué esperaba este sabio? A los muertos nos hemos acostumbrado, porque son menos y ya forman parte de lo cotidiano. Así que el Mando Único de la España Una, Grande y Encerrada vive en una contradicción permanente: por un lado, desconfinar a ratitos, sin causar un estropicio, pero sin garantías de control (no hay test suficientes, no se sabe quién está asintomático); y por otro intentan asustar para evitar una segunda oleada.
EN estos momentos duros del coronavirus, una de las principales preocupaciones de los gaditanos no era cambiar el nombre del estadio Carranza. Así que el Ayuntamiento, con su alcalde Kichi al frente, dispuesto a distraer y a divertir, ha tenido un detalle muy chungo. Han aprovechado el fallecimiento de Michael Robinson para que algunos colegas propongan que le cambien el nombre al estadio y que se lo dediquen al recién fallecido. Es chungo, porque Robinson es un personaje muy querido y admirado por los cadistas, pero puestos a cambiar el nombre no tiene sentido que se lo dediquen. Y yo creo que a Michael Robinson le hubiera parecido una propuesta absurda.
LAS medidas provincianas del Gobierno para la desescalada se están tomando a guasa. Eso es bueno y es malo, según se mire. Es bueno porque fomenta el humor y aportará motivos de conversaciones telemáticas, o entre dúos familiares de paseantes, así como aficiona a los memes. Pero es malo porque Pedro Sánchez y Pablo Iglesias son los que ríen los últimos. Y será humor negro, porque ayer hubo que lamentar “sólo” 281 muertos. Son más que los 268 del jueves, pero se considera positivo, porque “por segundo día consecutivo están por debajo de los 300”. Pero se hablaba del humor: yo me referí al caso de El Cuervo, desde donde no podrían ir a Jerez hasta el 22 de junio. El alcalde lo va a arreglar.
A lo loco a lo loco, cambiando las medidas de la desescalada todos los días, y como quien no quiere la cosa, hemos llegado al 1 de mayo, la Fiesta del Trabajo. ¿Trabajo?, ¿qué trabajo? Será el día del Paro. En otros tiempos, salían las masas trabajadoras desde la plaza España, convocadas por los sindicatos, para protestar contra los empresarios que los oprimían. Pero los tiempos han cambiado una barbaridad. Si Marx levantara la cabeza, ¿qué pensaría? Ahora también protestan los empresarios, que se han quedado en el paro. Y no pasa nadie por la Cuesta de las Calesas con banderas porque no se puede salir, excepto con niños o perros. Mañana saldremos, pero a correr por las playas.
A lo loco a lo loco, cambiando las medidas de la desescalada todos los días, y como quien no quiere la cosa, hemos llegado al 1 de mayo, la Fiesta del Trabajo. ¿Trabajo?, ¿qué trabajo? Será el día del Paro. En otros tiempos, en esta solemnidad festiva, salían las masas trabajadoras por la Avenida, convocadas por los sindicatos, para protestar contra los empresarios que los oprimían. Pero los tiempos han cambiado una barbaridad. Si Marx levantara la cabeza, ¿qué pensaría? Ahora también protestan los empresarios, que se han quedado en el paro. Y no sale nadie a la Plaza Nueva con banderas porque no se puede salir, excepto con niños o perros. Mañana sí saldremos, pero a correr por los parques.