CUANDO España ganó en 2010 su primer Mundial de fútbol, en Johannesburgo (República Surafricana), José Antonio Camacho (hasta entonces exfutbolista ilustre y exseleccionador de cuartos de final) pasó a la…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
RESULTA paradójico que en Sevilla se hable y polemice sobre el éxodo del centro y la turistificación, mientras se olvida una de sus consecuencias: la expansión de los suburbios en las periferias. El modelo de vivienda por el que se apuesta en los nuevos suelos remite a un modelo que…
LA decisión del Tribunal Constitucional sobre la llamada Ley de Nietos ha dejado en fuera de juego al Defensor del Pueblo español, que es el ex ministro socialista Ángel Gabilondo. Sólo dos magistrados del Tribunal Constitucional se pronunciaron a favor de crear un conflicto con el Supremo, a pesar de…

SU padre era obrero de Astilleros y su madre ama de casa, y él fue “el secretario de Pemán”. Y lo fue durante los últimos 25 años de vida de don José María. Antonio Llaves Villanueva era un gaditano dedicado a Cádiz; y por encima de todo un hombre bueno, un católico consecuente, que se preocupó por servir a los demás. Ha fallecido a los 87 años, aunque desde hace algún tiempo permanecía retirado de la vida pública, en su piso de la plaza de Candelaria. Apenas salía de casa para ir con su familia, en la sillita de ruedas, a la misa de una de los domingos en San Agustín. Tras superar varios ictus, su vida se iba apagando, como si fuera el último cirio de su Virgen de la Esperanza.
HOY es viernes 13, un día que en otros países europeos se asocia con la mala suerte, las tragedias y los gafes en general. Con más propiedad que el martes 13. ¿Por qué? Pues porque el viernes fue el día en que murió Nuestro Señor Jesucristo en la cruz y el 13 es el número de los asistentes a la Última Cena, contando a Judas Iscariote, que era el traidor del beso que sale de la iglesia de Santiago. Esto lo recuerdo porque el viernes 13 es mejor no salir de casa. Han sucedió muchas desgracias, que se pueden consultar en la Wikipedia. Y ahora, con el coronavirus, estamos en el momento Murphy: si algo puede salir mal, sale peor. El coronavirus ya ha entrado bajo palio en la Moncloa, haciendo estación en la mesa del Consejo de Ministros. Ellos mismos han incumplido sus medidas.
TOQUEMOS madera de paso de Cristo, pero sin llevarnos el dorado en el dedo. Toquemos madera, porque hasta ahora Cádiz es una de las provincias con menos casos en el reparto del coronavirus. Como aquí nunca toca nada, y en Madrid toca todo, en la capital es donde hay más casos, como si hubieran comprado las papeletas para el sorteo de los coronavirus en doña Manolita, o en doña Pepita, o en donde sea. ¿Por qué en Cádiz hay menos casos? Pudiera ser porque a Cádiz vienen menos extranjeros que a otras ciudades, a pesar de los cruceros. Chinos de Wuhan apenas han venido. Italianos de Lombardía tampoco llegan muchos.
SIEMPRE que ocurre algo que se aparta de lo normal surgen los bulos. Ahora los denominan fake news (o sea, noticias falsas en nuestro idioma), por influencia de las películas, o para acreditar la educación bilingüe. Pero los bulos son muy antiguos. En Sevilla funcionan desde tiempo inmemorial, desde antes de llegar las tropas del Santo Rey, desde antes de Trajano y la Alameda. Por eso, en una situación donde hay tanto en juego (la salud y el dinero, puede que incluso el amor) hay que actuar contra los infundios en las redes sociales. Me consta que en Sevilla el delegado de Seguridad, Juan Carlos Cabrera, y supongo que las demás autoridades responsables, no van a dejar pasar ni una. Hace falta una ejemplaridad disuasoria. Denunciar, detener y sancionar. Ya han abierto diligencias a un muchacho de 21 años que se pasó de listo.
EN Cádiz la gente es muy graciosa. Hasta en las grandes tragedias aparece el sentido del humor negro, sin duda por influencia del Carnaval. Véase lo que está ocurriendo con el coronavirus. Aquí apenas ha llegado. Aquí todo llega tarde, o no llega, en este caso gracias a Dios. Pero están hablando de unas medidas de emergencia, que suenan a guasa. Como el teletrabajo. ¿Se puede teletrabajar en Cádiz? ¿El alcalde Kichi teletrabaja en su pisito viñero, mientras Juancho Ortiz lo acusa de flojo? Sería mejor empezar por trabajar en condiciones normales. Entre el teletrabajo del coronavirus y los robots de astilleros no van a parar hasta que esté todo Cádiz al sol. Así que cuidado, no vayan a abarrotar la playa como el día de los duros antiguos y se contagien allí las criaturitas. Puede ser peor el remedio que la enfermedad.