NO es frecuente en Cádiz que un pintor inaugure dos exposiciones a la vez, y menos aún que ambas traten de lo mismo. O, por mejor decir, que las dos…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
LOS precios de la Feria son como el sexo de los ángeles, se prestan a las más variadas interpretaciones. Podemos ver el vaso del rebujito medio lleno o medio vacío. Desde antes de que empezara la Feria, desde antes de que Oyarzábal levantara la Copa del Rey (al que pitaron…
EN el PP tienen una rara habilidad para perjudicar a su partido en Andalucía. Ya les pasó en 2012, cuando Javier Arenas acariciaba la mayoría absoluta en las encuestas, y aprobaron una reforma laboral que permitió que siguiera el PSOE apoyado por IU. Y ahora, cuando las encuestas auguran que…

UNA vez que ha pasado el debate de la investidura de Pedro Sánchez, y otras desgracias parecidas, entramos en los momentos del veraneo profundo. Es cuando aparecen las celebridades que dan brillo a nuestras costas. Es el caso de Georgina Rodríguez, la pareja de Cristiano Ronaldo, que ha pasado unos días en el Royal Hideaway Sancti Petri, ese hotel del Novo al que todo el mundo conoce con el nombre de su empresa, el Barceló, al que acuden todos los años las celebridades que tiran del carro. Como Paula Echevarría, que debería ser la madrina de ese hotel, por la fama que le ha dado en las revistas del corazón. Y no sólo ella, también Blanca Suárez o Cristina Pedroche, entre otras.
ALGO se está moviendo en el Puerto de Sevilla. Al compás del cambio en la Junta. Las competencias para nombrar a las autoridades portuarias de Andalucía corresponden a la Junta, igual que las de la Zona Franca corresponden al Estado. Después de unas elecciones, si ganan unos u otros, hay cambios de personal. En los puertos, la Junta de Andalucía, cuando estaba gobernada por el PSOE a perpetuidad (eso creían ellos y ellas), solía colocar a ex consejeros o gente de confianza, algunos de los cuales no eran expertos en navegación. Cuando llegaron el PP y Ciudadanos, nombraron en Sevilla a Rafael Carmona (que antes de ser parlamentario andaluz del PP fue edil de Urbanismo con el PA).
FALTAN tres semanas para que comience la Liga. Se habla mucho de los refuerzos, pero menos de los que se van, en general sin pena ni gloria. En modo figuras, apenas han salido Machís y Manu Vallejo. A Rober Correa, aunque haya fichado por el Eibar, que está en Primera, se le ve como un lateral sustituible. También se ha ido Ager Aketxe, por el que el Cádiz no ha mostrado suficiente aprecio, quizá porque venía Jurado y porque Álex Fernández podría jugar de mediapunta, si no cuaja la oferta maravillosa de todos los veranos que se queda en nada. Los demás se fueron porque no interesaban.
CON el papanatismo de lo políticamente correcto, todos dicen lo mismo: sería una tragedia convocar unas elecciones en noviembre. ¿Y por qué? Votar es lo mejor. Ya se ha visto lo que hay. Es susto o muerte. La muerte sería un gobierno de coalición del PSOE de Pedro Sánchez con Unidas Podemos. Estas negociaciones son como el chiste de dos que se quieren casar y se han peleado desde antes de ser novios. Pareja condenada al divorcio en menos de un año. Y con unos amigos separatistas alrededor para ponerles los cuernos. Votar nunca es malo, porque deja las cosas en su sitio. A ver si estamos como en los tiempos de Franco, cuando algunos decían que las urnas son para romperlas. Sólo las temen los totalitarios y los que engañan a los votantes.
HA vuelto a la actualidad el caso de Gadir Solar. Tiene más repercusión porque afecta a Raúl González, ex jugador del Real Madrid y entrenador de su filial, el Castilla, al que le reclaman una presunta deuda de 7,1 millones de euros, por la que probablemente será juzgado. Al ser un asunto que se dirime en los tribunales, no voy a entrar en las divergencias societarias de Gadir Solar, pero conviene recordar que está vinculado al desembarco de la empresa Aurantia (con la que se asoció Raúl) en la Bahía de Cádiz. Un caso relacionado los intentos por buscar alternativas para el personal de Delphi, y con las subvenciones generosamente concedidas a empresas que terminaron con unos pufos de padre y muy señor mío.