MENOS mal que a Donald Trump no se le concedió el Premio Nobel de la Paz. Aunque María Corina Machado le hizo una entrega solemne del suyo, después de que…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
LA ciudad de Sevilla y su entorno se pueden considerar como territorio de alto interés militar. Quizás sea la zona más estratégica de España, en estos momentos, para el Ejército. En una distancia cercana están las dos bases militares de EEUU en Andalucía: la de Morón de la Frontera y…
PUEDE que el 28-F de 2026 haya sido el más emotivo desde el referéndum de 1980. Han pasado 46 años y la autonomía andaluza se ha consolidado. En el accidente ferroviario de Adamuz, y en las inundaciones por las borrascas, se ha confirmado que el pueblo andaluz es diferente a…

LA exposición permanente de Juan Luis Vassallo Parodi podrá verse en la Casa de Iberoamérica. El alcalde, José María González (al que ya no hace falta llamar Kichi, para que la gente no se confunda en la papeleta), ha invitado a la inauguración en su nuevo emplazamiento. Como si fuera una novedad, cuando sólo cambia el lugar donde se exhibe, después del traslado forzoso desde el Centro Cultural Municipal Reina Sofía. No obstante, hasta la necesidad del trueque con la UCA se puede convertir en virtud. La reapertura de la colección, en su nueva ubicación, permitirá que la Casa de Iberoamérica acoja las exposiciones permanentes de dos grandes escultores contemporáneos: Juan Luis Vassallo y Cornelis Zitman.
SE perdió la vida conventual en Santa Clara, con una iglesia en proceso de recuperación. Pero cerca de allí, junto a lo que ahora se denomina Espacio Santa Clara, hay una casa que evoca una Sevilla oculta del siglo XXI. Me refiero a la Casa Sacerdotal, la residencia para sacerdotes construida con diseño de los arquitectos Gonzalo Díaz Recassens y Antonio Martín Molina. Allí estuvo el antiguo colegio jesuita de la calle Becas, aunque es recordado por el Ideal, un cine de verano. Entre la trasera del final de la Alameda, Santa Clara y Lumbreras sobrevive una Sevilla que se reinventa, entre los okupas y los grafitos, entre el arte contemporáneo y las exposiciones diversas. Allí surge también la Casa Sacerdotal, a la que llegó el Santísimo en la mañana del domingo de la Ascensión.
A los andaluces nos gusta el paro, pero a los gaditanos más todavía, y parece que somos felices, y estamos la mar de contentos. Bueno, tranquilos, ya sé que no es así. Pero lo parece. ¿La gente está enfadada? En los cinco municipios de la provincia gaditana donde hay más parados van a reelegir a todos los alcaldes: La Línea de la Concepción, Sanlúcar de Barrameda, Jerez de la Frontera, Chiclana de la Frontera y Cádiz. Un independiente, tres del PSOE y un anticapitalista de Podemos. Cinco municipios que están entre los 14 de España con más paro. Y cuatro alcaldes y una alcaldesa prometiendo en la campaña que van a crear empleo. Lo mismo que dijeron hace cuatro años.
EL pasado fin de semana los hoteles de Sevilla (y puede que los pisos turísticos) han colgado el cartel de “no hay billetes”. Un lleno técnico. Sin necesidad de organizar la final de la Liga de Campeones, como Madrid, que se llenó de hooligans. En Sevilla, la final de la Copa del Rey tocó un sábado antes. Este fin de semana, el éxito del turismo (que tanto ha contribuido a la reelección de Juan Espadas) se ha visto favorecido por el Día de las Fuerzas Armadas y los actos organizados con tal motivo, a los que se sumaba el concierto de Alejandro Sanz, así como 35 procesiones 35, entre el viernes, el sábado y el domingo; de las cuales eran seis de gloria, tres eucarísticas, un rosario vespertino y el resto cruces de mayo (ya era junio), organizadas no sólo por hermandades, sino también por colegios, parroquias, asociaciones, barriadas, etcétera.
MADRID y Barcelona son la alegría de la huerta de España. Sus equipos ganan casi todos los títulos de fútbol. En las pocas veces que un equipo de Sevilla o de Valencia también toca una Copa se considera un acontecimiento extraordinario. Antes, cuando Franco, este país se dividía en Madrid y provincias. Los de Vox también lo querían dividir así, hasta que consiguieron diputados autonómicos, y ya lo ven con más calma. Al llegar las elecciones municipales, España se dividió en Madrid, Barcelona y todos los demás. Por eso, en estos días de pactos, van como locos. Se oyen rumores de mayorías que ni te las imaginas.
En 2015 se acuñó aquello de los alcaldes del cambio. Los de Podemos, con sus confluencias, mareas y afines, colocaron a Manuela Carmena como alcaldesa de Madrid y Ada Colau en Barcelona. Pablo Iglesias pensaba que era el primer paso para asaltar los cielos de la Moncloa. En el PSOE se atacaron de los nervios. Unos meses después, los del PSOE asaltaron su sede de la calle Ferraz; pero el experimento les salió al revés, y el asaltado le dio la vuelta a la tortilla campera, y asaltó él mismo los cielos de la Moncloa, donde se quedó. Gracias al cable que le echaron sus rivales del PP, Cs y Vox, que tanto le han ayudado en su carrera, cepillándose a Susana, y encumbrándolo a él.
Pongamos que se hablaba de Madrid, como diría Joaquín Sabina, un poeta que ejerce de trovador de Kichi de Cai. En Madrid, el PP se lo puso facilito a Manuela Carmena, presentando como candidato a José Luis Martínez-Almeida. Aunque más kamikazes fueron con la comunidad, donde presentaron a Isabel Díaz Ayuso. ¿No tenían a nadie mejor? A veces ocurren milagros, como que el PSOE presentó para alcalde a Pepu Hernández, por colaborar. Y así se ha llegado a la posibilidad de un pacto a la andaluza, que el progrerío madrileño intenta romper como sea. El caso es grave.
Peor es el de Barcelona, donde se ha metido por medio el auténtico Manuel Valls, resignado a hacer alcaldesa a Ada Colau, a cambio de nada. No quiere un alcalde independentista, dice. En Barcelona, los indepes con ERC y Junts sólo tienen 15 concejales. Perdieron los tres de la CUP. Entre el PSC, Cs y el PP suman 16. Así que la única forma de que el alcalde sea el indepe Maragall es que lo apoye la señora Colau, que es la misma a la que Valls ofrece sus votos gratis.
¿Por qué Ada es mala si va con ERC, pero es buena si va con Valls y el PSC? Misterios de las hadas. Después dirán que han respetado la voluntad popular, que es esotérica.
José Joaquín León