SOMOS muy éticos, solidarios y estupendos cuando vemos los problemas desde lejos. ¿Y cuando nos afectan de lleno? Un amigo me preguntó: ¿qué crees que dirían los gaditanos si el…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
LA mala suerte ha entrado en la política. El presidente de la comisión que investiga el accidente ferroviario de Adamuz, Ignacio Barrón, dijo que fue un “accidente fortuito, con una carga enorme de mala suerte”. Y tenía un fondo de razón. Si uno de los trenes hubiera pasado por el…
UNO de los problemas de la extrema derecha y la extrema izquierda es que quieren ser más papistas que el Papa. En principio, eso no es malo, pues significa que esa religión sigue interesando a los dos bandos. Lo que pasa es que la doctrina católica es aplicada por unos…

UNA de las grandes habilidades de Pedro Sánchez es conseguir que se confunda la realidad con sus deseos. Su capacidad para la ficción es excepcional. Probablemente estamos ante el mejor cuentista español del siglo XXI. Del Rey abajo, ninguno se puede considerar a salvo de sus relatos. Ya se ha visto que cuando no consigue algo se lo inventa; y a veces lo termina consiguiendo, porque la gente se lo ha creído antes. En este país el relato se impone a la verdad. Vivimos en una antología del cuento desde el 23 de julio.
A ver quién encuentra aparcamiento esta tarde, a la hora del concierto de Manuel Carrasco en el muelle. Sin darnos cuenta, Cádiz se está convirtiendo en una ciudad inaccesible. Eso se nota especialmente en los fines de semana de agosto. Y también cuando hay algo que supera lo normal: el Carnaval, la Semana Santa, espectáculos en el muelle, grandes regatas, compras de Navidad… De modo que el Cádiz de intramuros se transforma en un lugar difícil, al que hay que llegar. Y no sólo para los que viven en la ciudad, sino también para veraneantes y turistas de los municipios limítrofes de la Bahía. Como digo, en verano es cuando más se nota. Aparcar en Cádiz un fin de semana se plantea como misión casi imposible. Y ese problema irá a peor.
UNA vez más se ha visto el machismo que existe en los altos cargos de este país. Y también que los políticos y políticas son unos oportunistas que intentan arrimar el pico a su sardina. Resultó que la selección de España ha ganado con brillantez el Mundial femenino de fútbol. Y ha sido como una forma de desnudar las vergüenzas de este país, que presume de lo que no es. Presume de tolerancia, respeto y modernidad, de pluralismo, feminismo y avances sociales, cuando veníamos de ser la última dictadura de Europa occidental. Pendulazos van y pendulazos vienen. Populismo al por mayor. Podemos ser los más retrógrados o los más progres. Somos los mejores del mundo (de boquilla), aunque no se lo cree nadie.
TODAVÍA hay especulaciones sobre los fallos en las encuestas. Excepto la del CIS, auguraban una victoria clara del PP, y se suponía que podría formar Gobierno con amplia mayoría si conseguía el apoyo de Vox. “Sucedió que los votos cambiaron mucho en la última semana”, explican los encuestadores para justificarse. Y omiten que la misma noche del 23 de julio, tras las encuestas a pie de urnas, algunos dijeron que Feijóo alcanzaba la mayoría con Vox. Sin embargo, la culpa no fue de los encuestadores. Ni ha salido ese resultado diabólico sólo por las estrategias de Sánchez, o por el voto útil catalanista. Como suele pasar cuando te marcan un gol, a Feijóo le falló la defensa. O sea, que Feijóo y su equipo cometieron errores gruesos.
EL alcalde de Cádiz, Bruno García, ya ha cumplido sus dos primeros meses en el cargo (como todos los que tomaron posesión) y ha demostrado que otra forma de hacer política es posible. Eso se sabía. Tiempos hubo en los que Santiago Carrillo y Manuel Fraga convivían desde sus discrepancias obvias. Era el espíritu de la reconciliación. Después se perdió para que volvieran el revanchismo y el odio cainita por culpa de Zapatero. En otros tiempos (o sea, en la Transición), la derecha y la izquierda firmaron los pactos de la Moncloa. Y se pusieron de acuerdo para aprobar una Constitución, con el apoyo de socialistas, centristas, conservadores, comunistas y la CiU de Pujol. Todos esos (entre los ponentes estuvieron Miquel Roca y Jordi Solé Tura) demostraron que era posible un consenso básico. Sobre la Constitución, por cierto, conviene leérsela. Para ver lo que es constitucional.