CUANDO España ganó en 2010 su primer Mundial de fútbol, en Johannesburgo (República Surafricana), José Antonio Camacho (hasta entonces exfutbolista ilustre y exseleccionador de cuartos de final) pasó a la…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
RESULTA paradójico que en Sevilla se hable y polemice sobre el éxodo del centro y la turistificación, mientras se olvida una de sus consecuencias: la expansión de los suburbios en las periferias. El modelo de vivienda por el que se apuesta en los nuevos suelos remite a un modelo que…
LA decisión del Tribunal Constitucional sobre la llamada Ley de Nietos ha dejado en fuera de juego al Defensor del Pueblo español, que es el ex ministro socialista Ángel Gabilondo. Sólo dos magistrados del Tribunal Constitucional se pronunciaron a favor de crear un conflicto con el Supremo, a pesar de…

EL ingreso mínimo vital que aprobará mañana el Gobierno no es lo mismo que la renta universal básica. No consiste en que todos los españoles e inmigrantes perciban una paguita de Pedro Sánchez. Esa diferencia de conceptos es esencial. Soy partidario del ingreso mínimo vital. También de que sea transitorio, excepcional, y para las personas realmente necesitadas. Y que no sea un donativo de la caridad del Estado, sino vinculado a buscar empleo. No puede ser un chollo sin final, como pretendía Pablo Iglesias, porque en tal caso fomentarán el fraude fiscal y las chapuzas en dinero negro, perjudicando a autónomos y trabajadores legales. Pero es cierto que, en estos momentos, muchas familias han quedado arruinadas, más aún en Cádiz, donde ya había demasiada miseria. Esas ayudas pueden ser vitales.
EL ingreso mínimo vital que aprobará mañana el Gobierno no es lo mismo que la renta universal básica. No consiste en que todos los españoles e inmigrantes perciban una paguita de Pedro Sánchez. Esa diferencia de conceptos es esencial. Soy partidario del ingreso mínimo vital. También de que sea transitorio, excepcional, y para las personas realmente necesitadas. Y que no sea un donativo de la caridad del Estado, sino vinculado a buscar empleo. No puede ser un chollo sin final, como pretendía Pablo Iglesias, porque en tal caso fomentarán el fraude fiscal y las chapuzas en dinero negro, perjudicando a autónomos y trabajadores legales. Pero es cierto que muchas familias han quedado arruinadas, y no pocas en Sevilla, que ya era la capital de los barrios pobres. Las ayudas pueden ser vitales.
LA Liga volverá a partir del 8 de junio (en realidad, del viernes 12), según anunció el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Llegará con los futbolistas mal preparados y con muchos peligros, que pueden originar sorpresas y alterar el rendimiento de los equipos. No dudo de la profesionalidad de todos los jugadores (los del Cádiz y los de otros clubes), pero les van a poner por delante un caramelo envenenado. Algunos terminan contratos el 30 de junio y no se les ha renovado. Otros están cedidos hasta esa fecha, y podrán seguir con ampliaciones de las cesiones. Sin embargo, el rendimiento de algunos jugadores (quizá inconscientemente) puede cambiar. Clubes de Primera y Segunda, entre ellos el mismísimo Barcelona, están teniendo problemas con futbolistas profesionales y de su cantera que saben que no seguirán.
EL PSOE tiene la culpa de que Pedro Sánchez esté en la Moncloa con ese Gobierno, y también la llave para obligarlo a que dimita. Le dieron una segunda oportunidad y cometieron un error histórico. Después, por la avaricia del poder, aunque fuera uniéndose a Frankenstein, no asumieron que el peligro lo tenían en casa. El pasado miércoles, Pedro Sánchez confirmó que la mentira es su programa. En los últimos días, ha engañado a Ciudadanos (¡vaya papelón!), al PNV (que se las prometía muy felices), a Bildu (a los que blanquea con un pacto que duró sólo tres horas) y a Unidas Podemos (que han sido los artífices de ese pacto con los proetarras y de algunas desgracias más). Pero a Pedro Sánchez no lo echarán las manifestaciones en automóviles de Vox, las caceroladas con banderas, ni la oposición mal explicada de Pablo Casado. A Pedro Sánchez sólo lo echará el PSOE. Si es que está dispuesto. Y sería mejor pronto que tarde.
ESTAMOS volviendo a todas las cosas del franquismo: a las colas del hambre, a la mayoría silenciosa, a los partes oficiales, al contubernio comunista, a las marchas de coches como las del día de San Cristóbal, y a los consultorios. La gente pregunta y el mando único responde. El consultorio de Elena Francis empezó en 1947, en los años del hambre, y duró hasta 1984, cuando ya estaba Felipe González en la Moncloa. Ahora vuelven los consultorios, como vuelve el hambre. Al de Elena Francis lo acusaron de ser carca, y ajustado a la moral de la época que imponía la dictadura, como si en esta época no hubiera otra dictadura que impone su moral.