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RESULTA paradójico que en Sevilla se hable y polemice sobre el éxodo del centro y la turistificación, mientras se olvida una de sus consecuencias: la expansión de los suburbios en las periferias. El modelo de vivienda por el que se apuesta en los nuevos suelos remite a un modelo que…
LA decisión del Tribunal Constitucional sobre la llamada Ley de Nietos ha dejado en fuera de juego al Defensor del Pueblo español, que es el ex ministro socialista Ángel Gabilondo. Sólo dos magistrados del Tribunal Constitucional se pronunciaron a favor de crear un conflicto con el Supremo, a pesar de…

ENTRÓ, entró, dice la gente, loca de contenta. Sevilla ya ha pasado a la fase 2. ¿Ah sí? Mira qué bien. ¿Y para qué, María Jesús? A la gente le va a dar un patatús. Igual que se puede elegir, en ciertos menús, entre carne o pescado, cuando hace más de 38 grados en Sevilla hay que optar entre playa o piscina. Aquí no hay playa, a pesar de ciertos intentos, desde los tiempos de María Trifulca. Aquí no tenemos la Barceloneta, que en la fase 0 ya está llena. Sin embargo, hay playas en las provincias de Huelva y Cádiz, que también han pasado a la fase 2. Han tenido más suerte que Málaga y Granada. Huelva y Cádiz están a una hora en coche, o así, por lo que es posible incluso ir, bañarse y volver en el día. Otra semana será, aunque no se sabe cuándo. Quizá cuando haya muertos por una ola de calor.
UNA cuestión a tener muy en cuenta es que las playas dependen de los ayuntamientos. También de la Demarcación de Costas, a determinados efectos, como regenerar los arenales perdidos. No obstante, insisto: las playas no dependen del mando único, no son de Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Salvador Illa y Fernando Simón, los cuatro jinetes del coronavirus, sino que en Cádiz dependen del alcalde José María González Santos, popularmente conocido como Kichi; en San Fernando, de Patricia Cavada; en Chiclana, de José María Román. Y así podríamos seguir por todo el litoral. Cada Ayuntamiento costero suele tener su delegación de Playas. Por cierto, no se oye nada este año de las banderas azules. ¿Por qué será?
EL coronavirus va a pasar por la plancha, como si fuera un chuletón de buey. El coronavirus no ha muerto en Sevilla, pero está dando las últimas boqueadas en la pandemia de primavera. Todavía puede soltar alguna cornada, aunque es probable que reciba el puntillazo este fin de semana, cuando las temperaturas se aproximarán a los 40 grados. Hay que mantener las medidas de precaución, usar mascarillas y guardar las distancias sociales. Pero no se puede engañar a la gente, ni siquiera entre ellos, como en la reforma laboral. Para acabar con la pandemia en esta primera fase basta con seguir los contagios. La batalla sanitaria está prácticamente ganada, hasta que pase el verano. Otra cosa es la ruina que viene, que será mortal de necesidad.
LA OMS está en el punto de mira. Sus errores manifiestos en el inicio de la pandemia del coronavirus han favorecido que hubiera miles de muertos en el mundo. Sobre todo en países como España, que tiene a un coordinador de Emergencias, Fernando Simón, que seguía sus directrices sin atender las peculiaridades españolas, como el flujo de viajeros peligrosos. Además de que la directora de Salud Pública de la OMS es la asturiana María Neira, que apareció varias veces en los telediarios de febrero, diciendo que no había pandemia en el mundo. Negaron todo. También negaron la utilidad de las mascarillas y dijeron que bastaba con lavarse las manos.
LA OMS está en el punto de mira. Sus errores manifiestos en el inicio de la pandemia del coronavirus han favorecido que hubiera miles de muertos en todo el mundo. Sobre todo en países como España, que tiene a un coordinador de Emergencias llamado Fernando Simón, que seguía sus directrices sin atender las peculiaridades españolas, como el flujo de viajeros peligrosos. Además de que la directora de Salud Pública de la OMS es la asturiana María Neira, que apareció varias veces en los telediarios de febrero, diciendo que no había pandemia en el mundo. Negaron todo. También negaron la utilidad de las mascarillas y dijeron que bastaba con lavarse las manos.