CUANDO España ganó en 2010 su primer Mundial de fútbol, en Johannesburgo (República Surafricana), José Antonio Camacho (hasta entonces exfutbolista ilustre y exseleccionador de cuartos de final) pasó a la…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
RESULTA paradójico que en Sevilla se hable y polemice sobre el éxodo del centro y la turistificación, mientras se olvida una de sus consecuencias: la expansión de los suburbios en las periferias. El modelo de vivienda por el que se apuesta en los nuevos suelos remite a un modelo que…
LA decisión del Tribunal Constitucional sobre la llamada Ley de Nietos ha dejado en fuera de juego al Defensor del Pueblo español, que es el ex ministro socialista Ángel Gabilondo. Sólo dos magistrados del Tribunal Constitucional se pronunciaron a favor de crear un conflicto con el Supremo, a pesar de…

EN un acto muy bonito y entrañable, según hemos leído en el Diario, han devuelto a los niños del paraguas a su fuente del Parque Genovés. Pero ¡atención! No son los niños verdaderos, que se llaman Pablo y Virginia, y proceden de una novela pre-romántica y trágica, que publicó Jacques-Henri Bernardín de Saint Pierre, a finales del siglo XVIII. Un modelo que fue difundido por el autor, Andrea Boni, según descubrió Lorenzo Alonso de la Sierra. Como digo, estos niños del paraguas, a los que recordamos de toda la vida en su fuente del Parque, no son los originales, sino una copia similar que allí han colocado para evitar males mayores.
LA polémica comenzó con un ensayo de Los Panaderos. Según pareció, algunos policías locales confundieron a la parihuela con un camión de reparto. A Juan Carlos Cabrera, en su calidad de responsable municipal del Tráfico y de las Fiestas Mayores, esta bulla le ha pillado de pleno. Por lo que puede darse el caso de que las parihuelas sean reprobadas en los festejos de la Semana de la Movilidad o algo de eso. Conozco a personas que piensan que las parihuelas son peor tratadas que los patinetes eléctricos. A pesar de que las vemos venir, y es poco probable que arrollen a una criatura. Por el contrario, se conocen casos en que un paso ha sido atropellado, como el famoso incidente del tranvía con el paso de palio de la O, en el que resultó herido Salvador Dorado.
HAN sorprendido las críticas antiKichi de la portavoz municipal del PSOE de Cádiz, Mara Rodríguez, y del presidente provincial de los socialistas gaditanos, Manuel Jiménez Barrios. Entra dentro del guión previsible que critiquen a la Junta de Andalucía, donde ahora gobiernan el PP y Ciudadanos, pero sorprendió que arremetieran contra Kichi al día siguiente de que anunciara que se irá de Podemos, siguiendo los pasos de su compañera Teresa Rodríguez. Y sobre todo que le dieran donde más le duele, acusándolo de inoperante y de retrasar los proyectos. Es decir, que recuperaron el concepto de Kichi como un alcalde flojo que no trabaja lo necesario, y que mantiene inversiones paralizadas por su incapacidad y desidia.
EL principal despilfarro en las obras públicas es empezarlas y no terminarlas. Cuando no se hace nada, se supone que no se gasta nada. Pero cuando una obra se queda interrupta, nos perdemos lo mejor, que es disfrutarla. No cumple sus fines cuando está incompleta y gastan. Por eso, debemos evitar caer en la trampa del ministro de Fomento, José Luis Ábalos. Este señor, desde el episodio con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, parece que es el ministro de Asuntos Exteriores. Apenas se refiere ya a las obras públicas, sino que va dando versiones de su casuística. Hay una ministra de Asuntos Exteriores, señora de vida oculta, que vive sin vivir en ella, como si no existiera, y ahora ha desaparecido el señor de Fomento, ocupado en disimular.
CADA dos o tres meses, escribo un artículo sobre el Castillo de San Sebastián. Es una de las mayores vergüenzas para Cádiz. En cualquier ciudad con un mínimo de civilización cultural, ese recinto ya estaría incluido en el Patrimonio de la Humanidad. Sin embargo, en Cádiz no van a parar hasta que se autodestruya y se caiga a pedazos al mar para convertirse en ruina arqueológica. En el Ayuntamiento, Kichi y el equipo de gobierno viven plenamente despreocupados por este asunto (y por otros, ya se ve). El Castillo de San Sebastián les sonará como el templo de Melkart, algo de otros siglos. Sin entender que tienen clausurada una de las principales joyas patrimoniales de Cádiz.