CUANDO España ganó en 2010 su primer Mundial de fútbol, en Johannesburgo (República Surafricana), José Antonio Camacho (hasta entonces exfutbolista ilustre y exseleccionador de cuartos de final) pasó a la…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
RESULTA paradójico que en Sevilla se hable y polemice sobre el éxodo del centro y la turistificación, mientras se olvida una de sus consecuencias: la expansión de los suburbios en las periferias. El modelo de vivienda por el que se apuesta en los nuevos suelos remite a un modelo que…
LA decisión del Tribunal Constitucional sobre la llamada Ley de Nietos ha dejado en fuera de juego al Defensor del Pueblo español, que es el ex ministro socialista Ángel Gabilondo. Sólo dos magistrados del Tribunal Constitucional se pronunciaron a favor de crear un conflicto con el Supremo, a pesar de…

HA comenzado 2020, que será el Año del Populismo y afectará a todo. El Gobierno de coalición que formarán el PSOE de Pedro Sánchez con Unidas Podemos de Pablo Iglesias puede facilitar algo nunca visto en la España democrática, como que un matrimonio forme parte del Consejo de Ministros, con dos carteras y dos sueldos. Al margen de esa curiosidad, la gente hace apuestas para ver si ese Gobierno se comerá los polvorones de Estepa en la Moncloa, o no, en la Navidad de 2020. Mientras que otros opinan que serán España y los españoles quienes se comerán menos polvorones en 2020. Ya se verá lo que pasa, porque al principio esto va a ser como Jauja.
HAN transcurrido 20 años desde que el siglo XX dejó paso a otro milenio. Podríamos decir, siguiendo a Ramón Solís (escritor gaditano injustamente olvidado), que un siglo llamó a la puerta, incluso un milenio. Toc, toc... Sería injusto creer que todo sigue igual que en 2000. No es así. Vamos a inaugurar la nueva década con una sesión de investidura en las vísperas de los Reyes Magos. Rosco o roscón, esa es la cuestión. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han presentado un programa que nos recuerda al que asó la manteca, y lo quieren pasar el 5 de enero por la joroba de los camellos. Ya verán dónde toca este año el Premio Gordo del sorteo del Niño.
TODOS los años, cuando llega el 1 de enero, los ojos misericordiosos se vuelven hacia la plaza de San Lorenzo. En su basílica, aguarda el Señor del Gran Poder el comienzo de otro año, que es también el inicio de su quinario. Por mucho que vuelvan los ritos (nunca se repiten, nada es igual de lo que fue) conservan esa pureza del tiempo de la espera, que marca el camino en el que dejaremos las migajas de la vida. Ha llegado 2020, que no es un año más para el Gran Poder de Sevilla. Es el tiempo en que están conmemorando los 400 años del Señor. Y todo lo demás que nos podría parecer sólido, se hace etéreo, porque ante su andar valiente todo se desvanece, como el humo de un cirio que se apaga.
ACABA 2019, que fue el año en que Kichi ganó las elecciones por vez primera y repitió como alcalde de Cádiz. Algunos pensarán que ya había ganado en 2015, pero entonces su partido fue el segundo más votado, detrás del PP de Teófila, que perdió la mayoría absoluta. De modo que José María González Santos fue elegido con los votos de Ganar Cádiz (que entonces eran IU y cuatro o cinco amigos más) y el PSOE de Fran González, que después pasó a la oposición. En realidad, ganar con mayoría absoluta, no ha ganado Kichi todavía, pero en 2019 sólo le faltó un concejal, por lo que se aproximó y era lógico que siguiera en la Alcaldía. Después de cuatro años y medio que lleva en el cargo, aún le faltan tres años y medio.
LOS habitantes que ha perdido Sevilla en el último padrón caben en dos autobuses. Son sólo 119 personas. Más se perdió en Cuba, como se sabe, incluso ahora en Bolivia. En Sevilla se puede decir que Virgencita, más o menos, se quede como estaba. No es un gran fracaso del alcalde Juan Espadas. No es para que se flagele en la Plaza Nueva. Más polémico es lo del IVA de las sillas y palcos. Con los 700.000 habitantes de Sevilla tenemos un trauma desde el siglo pasado. Todos los alcaldes han caído en esa obsesión, especialmente los dos últimos, Zoido y Espadas. Sevilla tiene 688.592 habitantes, por lo que está a 11.408 de conseguir el objetivo. Es cuestión de perseverar y de procrear, pues de eso se trata.