MENOS mal que a Donald Trump no se le concedió el Premio Nobel de la Paz. Aunque María Corina Machado le hizo una entrega solemne del suyo, después de que…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
LA ciudad de Sevilla y su entorno se pueden considerar como territorio de alto interés militar. Quizás sea la zona más estratégica de España, en estos momentos, para el Ejército. En una distancia cercana están las dos bases militares de EEUU en Andalucía: la de Morón de la Frontera y…
PUEDE que el 28-F de 2026 haya sido el más emotivo desde el referéndum de 1980. Han pasado 46 años y la autonomía andaluza se ha consolidado. En el accidente ferroviario de Adamuz, y en las inundaciones por las borrascas, se ha confirmado que el pueblo andaluz es diferente a…

En 1923 se estrenó el misterio de la Bofetá que abrió la puerta grande de la Semana Santa para Castillo Lastrucci l Su fama se amplió con el grupo de la Virgen del Dulce Nombre y San Juan
EL misterio de la Bofetá cambió la vida del escultor Antonio Castillo Lastrucci. Nunca sabremos cómo hubiera sido su trayectoria artística si no hubiera tallado esas imágenes. Está considerado como el autor más prolífico del siglo XX. Sin embargo, detrás de Castillo Lastrucci hay una historia sorprendente, que es también la de la Bofetá y el Dulce Nombre. Había sido un escultor profano antes que imaginero religioso, como ocurrió con otros artífices en la Sevilla de principios del siglo XX. Castillo Lastrucci nació en 1878 y fue uno de los discípulos predilectos de Antonio Susillo, el gran escultor de aquella época.
LA Semana Santa empezó a marcar el devenir negativo del Cádiz la pasada temporada. Llegó al partido del Lunes Santo frente al Huesca con aspiraciones serias de ascender directamente a Primera. Pero ni siquiera jugó la fase de ascenso, porque se desinfló en los últimos dos meses . La victoria en Las Palmas (el marcador del 0-3 es abultado para lo que ocurrió) tiene un alto valor simbólico. Debe marcar la resurrección del equipo. Esta temporada hay una oportunidad de quedar segundo y ascender. Sólo el Osasuna se está comportando con fiabilidad. La irregularidad de los demás y el calendario con duelos directos abren esa opción, si el Cádiz cree en sí mismo.
LA Semana Santa gaditana ha conocido dos cofradías del Prendimiento. En realidad, la una derivó a la otra. Hoy saldrá del Carmen la actual cofradía, que se ha quedado como la única del Mentidero. Tiene su sede, como se sabe, en la capilla del Beato Diego, y allí ha arraigado. Se fundó en 1976; y en 1979 se fusionó con la Real Congregación de la Vela, una antigua institución que desde su fundación en 1792 se responsabilizó del Jubileo Circular del Santísimo. El Prendimiento encargó la imagen de su titular al escultor isleño Alfonso Berraquero. Fue bendecida en mayo de 1978. Desde entonces se puede decir que el verdadero Prendimiento es el del Mentidero.
ESTE artículo he dudado si lo publicaba o no, por no dar más malas ideas. No obstante, en prevención de lo que pueda ocurrir en las próximas Semanas Santas, se debe alertar al teniente de alcalde de Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera; al presidente del Consejo de Cofradías, Francisco Vélez; incluso al mismísimo Cecop, del peligro que se les viene encima. El patinete del cofrade puede causar estragos entre la ciudadanía durante la Semana Santa. Puede ser la siguiente gran aportación friki, como sucedió con las sillitas plegables de los chinos. Tal vez, en fecha no muy lejana, sea prohibido en la Madrugada.
l La actual Virgen de las Penas es la tercera dolorosa de Santa Marta l Sustituyó a dos de Luis Ortega Bru, que en la primera hizo un homenaje a su madre republicana, fusilada en la Guerra Civil
ERA una Dolorosa que reflejaba en su rostro las penas más duras de la vida, el sufrimiento de la muerte, y también una guerra. Aquella Virgen de las Penas, de la Hermandad de Santa Marta, encarnaba el dolor de la Madre que contempla el traslado de su Hijo muerto, pero en realidad era también el testimonio de un hijo que sufrió la muerte de su madre en unas circunstancias terribles. La familia de Luis Ortega Bru, el autor de la imagen, era republicana. En la Guerra Civil sus padres fueron fusilados. En 1939, el propio Ortega Bru fue condenado a muerte “por auxilio a la rebelión”. Tras serle conmutada la pena, pasó por la cárcel y por campos de trabajo hasta que fue puesto en libertad. En 1944 llegó a Sevilla.