SE ha pasado como de puntillas por la decisión del Vaticano de archivar la denuncia contra Rafael Zornoza. El anterior obispo de Cádiz y Ceuta había sido acusado de abusar…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SEVILLA es odiada en Andalucía, España y la Humanidad. Todos los odios tienen el mismo motivo: la envidia. Conste que eso también pasa entre los sevillanos. Cuanto más se copia o se imita a alguien, más se le envidia, porque se añoran sus cualidades. Sevilla es odiada por algunos andaluces,…
EN el PP tienen una rara habilidad para perjudicar a su partido en Andalucía. Ya les pasó en 2012, cuando Javier Arenas acariciaba la mayoría absoluta en las encuestas, y aprobaron una reforma laboral que permitió que siguiera el PSOE apoyado por IU. Y ahora, cuando las encuestas auguran que…

RESULTADO engañoso. El 1-3 no guarda relación con el partido. Lo normal hubiera sido que el Cádiz perdiera en Córdoba. Ganaron en los últimos minutos, cuando resultó providencial la entrada de Aketxe en el tercer cambio. Bajo una fuerte lluvia, estaba dando la sensación de que el Cádiz se conformaba con el empate, después de un partido repleto de imprecisiones. Pero en esta categoría equilibrada, la fortuna pone y quita puntos. El Córdoba estrelló tres disparos en la madera y tuvo casi siempre el mando. Pero su defensa es un coladero y el Cádiz, a última hora, supo aprovecharlo.
LAS encuestas del CIS de Tezanos te las puedes creer o no. Ya se verá el 2 de diciembre si iban bien orientadas. Pero la derecha, después de Rajoy, ha perdido el rumbo y la compostura. Ha vuelto a la división que mantuvo al PSOE de Felipe González durante casi 14 años en el poder. Así afronta un momento que algunos ingenuos confunden con una nueva primavera. La historia se repite cuando cometen los mismos errores del pasado. Lo entendió hasta Fraga, al que le costó trabajo aprenderlo. Ahora el centro y la derecha se han dividido en tres partidos que aspiran a la hegemonía: el PP, que la tenía; Ciudadanos, que la busca; y Vox, que incordia por el extremo.
EL primer día de la campaña electoral es como la mañana los Reyes Magos: siempre nos trae alguna sorpresa. Nos levantamos con esa ilusión de qué nos vamos a encontrar, pues nunca se sabe por dónde puede aparecer algún candidato con sus pegatinas. En estos días parecen it girls, cuelgan sus fotos para alardear. En Cádiz, este día tan bonito amaneció algo grisáceo, y con las farolas de la avenida del soterramiento (o de Juan Carlos I) llenas de banderolas, que no anunciaban una exposición o un concierto, sino a Susana Díaz la del PSOE y a Juanma Moreno el del PP. Siempre se dice que los carteles y las banderolas no sirven para nada. Pero siempre los ponen. Son incorregibles.
EN contra de lo que algunos suponían, creo que las elecciones del Consejo General de Hermandades y Cofradías han servido para fortalecerlo. Personalmente, tanto el nuevo presidente, Francisco Vélez, como el otro candidato, Antonio Piñero, se han comportado como unos señores. Ellos sí han dado un buen ejemplo. Han lidiado una situación que era delicada, al enfrentarse en las urnas y con focos el hasta ahora tesorero con el hasta ahora presidente en funciones. Piñero había heredado el cargo como vicepresidente que era; y en una decisión que le honra (coherente con lo que pensaba en tiempos del Consejo anterior) prefirió someterse a una votación, en vez de atrincherarse en seguir sin refrendo explícito. Sabiendo que podía ganar o perder.
LOS debates que mantienen en Podemos y en Ganar Cádiz (o sea, en Izquierda Unida) para participar juntos en las elecciones municipales son pintorescos. Ni José María González ni Martín Vila están interesados, personalmente, en formar una candidatura única. Cada uno por su lado viven mejor, con más libertad: unidos para los que les conviene, y separados si llega el caso de las medallas. Forman una pareja política abierta. Y ahora se les exige un matrimonio de conveniencia. En Ganemos ni siquiera van a organizar primarias, sino una asamblea. En el fondo, están como locos por tirar cada uno por su lado, pero este es un matrimonio político pactado entre la pareja del alcalde, Teresa Rodríguez, y el jefe de Vila, Antonio Maíllo. Puede que no lo entiendan, pero es así.