TIENE mucho mérito pasar más de medio siglo en la radio, hablando con un micrófono, llevando información, compañía y cariño a personas que no te ven. Eso es lo que…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
VIAJAR en el AVE desde Sevilla a Madrid (o al revés) es como una ruleta rusa. Te puede salir bien o dejarte tirado. Lejanos quedan los tiempos en que Sevilla fue envidiada por tener la primera conexión ferroviaria de alta velocidad con Madrid. Lejanos quedan los tiempos en que Renfe…
LA culpa de que vaya perdiendo no es del árbitro, que no es el Juez Supremo, ni los jueces del Supremo. La culpa es suya, por ser tan despistado para este juego. Con tantos casos de corrupción, parece que se disputa una partida de ajedrez, cuyo final más probable será…

HAY que ver la que se ha formado por el incidente de Andy & Lucas en Órgiva, un municipio de Granada. En pleno frenesí pararon la actuación y dijo Lucas que la concejala de Fiestas, llamada María del Carmen Arenas, era “una mamarracha” (que rima con borracha, lo cual también insinuó); y además que ese pueblo no se merecía tener a una concejala “sinvergüenza”. En Órgiva gobierna el PSOE, y la alcaldesa, María Ángeles Blanco, ha dicho que fue bochornoso, y han amenazado con denunciarlos. Teniendo en cuenta que Andy & Lucas se refirieron a una concejala en el ejercicio de su cargo, se supone que consideran que se extralimitaron en la libertad de expresión. Sin embargo, hay que valorar las circunstancias.
EL otoño nos ha salido caliente en todos los sentidos. Así no es raro que la gente se eche a las calles sevillanas a protestar. En los años de finales del franquismo, los estudiantes se echaban a la calle para conseguir esa Transición a la democracia que ahora critican los indignados. Aunque, en general, los estudiantes y obreros unidos contra la dictadura soñaban con hacer la revolución; o al menos poner su granito de arena lanzando piedras, mientras los grises de la Policía Armada les zurraban. Eran otros tiempos, cuando se salía a protestar sin red; o sea, jugándote el palo, y casi siempre por motivos solemnes, como la libertad.
UNA consecuencia del peculiar Gobierno gaditano es el retorno al cantón. De no ser por otras instituciones, que mantienen un concepto más amplio de nuestra memoria histórica, este Ayuntamiento permanecería aislado del mundo, absorto en sus menudencias, imaginando que la vida se limita a las discrepancias entre José María González y Martín Vila, o a las negociaciones con Fran González para que le apoye. Por otra parte, si no hay dinero para atender a los vecinos de los barrios de Intramuros y Extramuros, pensar en las relaciones con Iberoamérica suena como a extraterrestres. Menos mal que Cádiz es tan americana como europea.
ERA un secreto a voces en la calle San Gregorio: el Cristo de la Conversión del Buen Ladrón, de la Hermandad de Montserrat, presidirá el via crucis de las cofradías de Sevilla en 2019. Estaba tan claro como la elección de Charo Padilla para ser la primera pregonera. No hay nada como convocar elecciones del Consejo para que se pongan de acuerdo, pues están más preocupados por otras votaciones. El vía crucis de 2019 lo organizará otra Junta en el Consejo y otra Junta en Montserrat, ya que ambas corporaciones tienen elecciones por medio. Sin embargo, es lo de menos. Lo de más es que el acto penitencial de Cuaresma estará presidida por una extraordinaria imagen, quizá no suficientemente realzada en la devoción popular. Y se puede añadir que así comienza el Año de Juan de Mesa. Un año muy importante, otro año artístico, como el de Murillo.
A lo largo del tiempo, desde el siglo XIX, la izquierda gaditana se ha expresado con tres ideologías, que ahora están representadas en el Ayuntamiento. El PSOE encarna la herencia socialdemócrata, Izquierda Unida y los grupos afines la herencia comunista pecera, y Podemos la herencia anarco libertaria que llaman anticapitalista. Los tres partidos padecen una crisis de identidad ante las elecciones municipales, en la que vuelven a jugarse la mayoría. Esta vez sin que se presente como rival Teófila Martínez, su bestia negra en las postrimerías del siglo XX y principios del XXI. De modo que la excusa de “Vamos a echar a la Teo” ya no la tienen.