TIENE mucho mérito pasar más de medio siglo en la radio, hablando con un micrófono, llevando información, compañía y cariño a personas que no te ven. Eso es lo que…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
VIAJAR en el AVE desde Sevilla a Madrid (o al revés) es como una ruleta rusa. Te puede salir bien o dejarte tirado. Lejanos quedan los tiempos en que Sevilla fue envidiada por tener la primera conexión ferroviaria de alta velocidad con Madrid. Lejanos quedan los tiempos en que Renfe…
LA culpa de que vaya perdiendo no es del árbitro, que no es el Juez Supremo, ni los jueces del Supremo. La culpa es suya, por ser tan despistado para este juego. Con tantos casos de corrupción, parece que se disputa una partida de ajedrez, cuyo final más probable será…

HAN pasado ocho años desde que el PP perdió la presidencia de la Diputación de Cádiz. En todo el periodo democrático, siempre ha gobernado el PSOE la Diputación gaditana, excepto los cuatro años comprendidos entre 2011 y 2015, cuando estuvo José Loaiza como presidente. En las elecciones generales y autonómicas, unas veces ha ganado el PSOE y otras el PP en la provincia de Cádiz. Pero en la Diputación sólo aquella vez pudieron gobernar los populares. Y en esta ocasión no se olvide que van a gobernar con el apoyo de los independentistas de La Línea de la Concepción, que podían dar el poder a unos o a otros, y han preferido el cambio, viéndolas venir.
EN aquel tiempo, la televisión (o sea, TVE, la única televisión) retransmitía combates de boxeo y corridas de toros, además de los partidos del Real Madrid. De todo aquello, sólo ha resistido el Real Madrid. Se llegó a la conclusión de que era políticamente incorrecto televisar las corridas de toros por la tarde y los combates de boxeo por la noche. Sangre, violencia, dolor, un mal ejemplo para los niños. Así que los han sustituido por debates políticos, donde los participantes insultan, menosprecian, fomentan el odio y el revanchismo. Hay broncas y son broncos. Pero no se dan ni un gancho, ni un directo al hígado, ni tira nadie la toalla.
LA clave de las elecciones generales del 23 de julio estará en los pactos del PP con Vox. Es decir, la influencia de las negociaciones surrealistas en varias regiones a la hora de determinar el voto de los indecisos. No se sabe lo que va a ocurrir. Se le ha dado mucha importancia a lo sucedido en Extremadura, pero la verdadera prueba de fuego se dilucidará mañana en Murcia. Ahí es donde se disputa el pulso entre el PP y Vox. Y donde el PSOE puede recuperar las ilusiones de una victoria, o resignarse a un improbable milagro de última hora con las cuentas de Frankenstein. Vox jugó el viernes con fuego en Murcia, y mañana puede quemarse.
NO existe un Papa verde, pero es lo único que les falta. Ecologistas en Acción y otros grupos afines parecen el Vaticano verde. Unas veces son de sumar y otras de restar. Todo lo que dicen es dogma de fe y hay que creérselo, aunque no esté demostrado. Si les criticamos algo, acusan al hereje de negacionista. Funcionan como una religión, ya que prometen el paraíso (aunque en la tierra), si se hace todo tal y como ellos dicen. Muchos los siguen. Y algunos crean escisiones a modo de sectas. En Cádiz y su provincia, los ecologistas se oponen a todo. A todo lo que no aprueben sus colegas de Unidas y Podemos. Y especialmente a todo lo que apruebe algún organismo que dependa de la Junta de Andalucía, desde que no están los suyos y gobierna el PP.
TODAVÍA está coleando el fracaso de la candidatura de Málaga para la Exposición Internacional de 2027. Elías Bendodo intentó llevar este asunto a la campaña electoral, para subrayar la falta de apoyo del Gobierno de Pedro Sánchez, que se ha implicado muy poco con la candidatura malagueña (y andaluza), pero el alcalde, Francisco de la Torre, zanjó las críticas. La realidad es que ni el Gobierno de España, ni la Junta de Andalucía, ni el Ayuntamiento de Málaga pueden estar orgullosos de lo ocurrido. Ha sido un fracaso diplomático.