SOMOS muy éticos, solidarios y estupendos cuando vemos los problemas desde lejos. ¿Y cuando nos afectan de lleno? Un amigo me preguntó: ¿qué crees que dirían los gaditanos si el…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
LA mala suerte ha entrado en la política. El presidente de la comisión que investiga el accidente ferroviario de Adamuz, Ignacio Barrón, dijo que fue un “accidente fortuito, con una carga enorme de mala suerte”. Y tenía un fondo de razón. Si uno de los trenes hubiera pasado por el…
UNO de los problemas de la extrema derecha y la extrema izquierda es que quieren ser más papistas que el Papa. En principio, eso no es malo, pues significa que esa religión sigue interesando a los dos bandos. Lo que pasa es que la doctrina católica es aplicada por unos…

LAS encuestas públicas y privadas insisten: PSOE y PP se disputarán la Alcaldía de Sevilla, con un margen estrecho y una diferencia de pocos votos. No es novedoso. En el siglo XXI, ha existido bastante igualdad en el resultado final entre el PSOE y el PP, excepto en 2011, cuando Juan Ignacio Zoido alcanzó una mayoría absoluta apabullante para los populares. Las elecciones de 2023 se pueden parecer a las de 2003. Entonces el PSOE ganó con 14 concejalías, el PP consiguió 12, el PA obtuvo 4 e Izquierda Unida se quedó con 3. Alfredo Sánchez Monteseirín mantuvo la Alcaldía, gracias a su primer pacto con Izquierda Unida, ya que en 1999 había gobernado con el PA. Sin mayoría, los terceros son decisivos.
EN los últimos años (o sea, desde que llegó Kichi al poder local) se ha puesto de moda decir que Cádiz no recupera los habitantes que perdimos por culpa de los pisos turísticos. Forma parte de la demagogia oficial, para justificar la inutilidad de la gestión municipal en este periodo. Es falso que la pérdida de habitantes se deba a los pisos turísticos, que encarecen los alquileres y desplazan a los gaditanos a otros municipios de la Bahía. Eso ya pasaba antes, pues la pérdida de habitantes comenzó con Carlos Díaz en la Alcaldía, siguió con Teófila Martínez y se ha incrementado con Kichi, que prometió que lo iba a solucionar. Los pisos (la vivienda en general) forman parte del problema, pero no son la causa principal.
LAS próximas elecciones municipales ofrecen algunas peculiaridades inimaginables en la provincia de Sevilla. Una es que Francisco Toscano y Juan Manuel Sánchez Gordillo ya no se presentan para repetir en las Alcaldías de Dos Hermanas y Marinaleda, respectivamente. Otra es que Fernando Rodríguez Villalobos no optará a la presidencia de la Diputación de Sevilla; aunque sigue compareciendo, de forma testimonial, como número 2 en la candidatura del PSOE por Castilleja de la Cuesta. Una Diputación Provincial sin Villalobos en la presidencia resultará rarísima. Según las encuestas, el PSOE es favorito para seguir gobernando, y el PP lo tendrá difícil, pero no será lo mismo, pase lo que pase.
TERMINO esta trilogía de artículos dominicales sobre la vivienda, recordando que el populismo del Gobierno del PSOE sanchista y Unidas Podemos, con sus colegas independentistas de ERC y los proetarras de Bildu, está en el camino de conseguir que el sueño de tener un piso propio sea cada vez más difícil de cumplir para los jóvenes. No construyen viviendas sociales, los alquileres están más caros que nunca, las hipotecas han subido a niveles de impagables y, como remate, conceden mayores ventajas a las okupaciones de pisos. Para colmo, cuando Pedro Sánchez, en plena campaña de promesas, anuncia que avalará el 20% de las hipotecas a jóvenes, los líderes de Podemos dicen que es “una infamia”. Es un Gobierno que destrozará el mercado inmobiliario en pocos años, si las urnas no lo remedian.
PONER una valla publicitaria, o quitarla porque es considerada electoralista, sería lo de menos. Tiene guasa que la plataforma, o coalición (o lo que sea) de Adelante e Izquierda Unida Gaditana presente el proyecto del nuevo Pabellón Portillo. Ese proyecto ya lo presentó antes su correligionario Martín Vila, concejal de Urbanismo, y prometió que empezarían las obras antes de que terminara el actual mandato municipal. No lo cumplió, como tampoco han cumplido la inauguración del nuevo Teatro de Verano (antes Pemán). En ocho años que han gobernado (es una metáfora, es un decir) no han dejado su impronta en nada utilizable, excepto en un museo carnavalesco sin contenidos.