TIENE mucho mérito pasar más de medio siglo en la radio, hablando con un micrófono, llevando información, compañía y cariño a personas que no te ven. Eso es lo que…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
VIAJAR en el AVE desde Sevilla a Madrid (o al revés) es como una ruleta rusa. Te puede salir bien o dejarte tirado. Lejanos quedan los tiempos en que Sevilla fue envidiada por tener la primera conexión ferroviaria de alta velocidad con Madrid. Lejanos quedan los tiempos en que Renfe…
LA culpa de que vaya perdiendo no es del árbitro, que no es el Juez Supremo, ni los jueces del Supremo. La culpa es suya, por ser tan despistado para este juego. Con tantos casos de corrupción, parece que se disputa una partida de ajedrez, cuyo final más probable será…

UNA vez pasada la campaña electoral, proclamado el nuevo alcalde, con la designación de la nueva presidenta de la Diputación, llega el momento de escribir de Juancho Ortiz. Ha sido el gran sacrificado del PP gaditano y no se ha valorado, como merece, su contribución para recuperar la Alcaldía al kichismo. Es uno de los políticos locales que no ha actuado en provecho propio, y es uno de los que más ha ayudado a su partido. A veces con una labor oscura e ingrata, siempre con lealtad, a pesar de las sacudidas que los cambios de líderes originaban en el PP. Han preferido otra opción, pero Juancho merecía ser el presidente de la Diputación, ya que no pudo ser el alcalde de Cádiz. Y no lo pudo ser por las circunstancias.
EN cierta ocasión dije en público que don Francisco de los Reyes Rodríguez López era el obispo de San Lorenzo. La frase gustó. Su cargo oficial ha sido el de párroco, pero en la práctica ha ejercido en los últimos años como obispo. Esta afirmación no se debe entender como una metáfora, ni una exageración, sino al pie de la letra. Es en el ejercicio de los cargos donde se ganan los galones, y como tal ha ejercido con naturalidad. Después de dos décadas en la parroquia es algo que se da por supuesto. En los nombramientos del día de San Pedro y San Pablo, don Francisco de los Reyes Rodríguez López ha sido designado párroco de San Andrés y San Martín. Ya lo sabía media Sevilla. En septiembre llegará otro párroco, don Miguel Vázquez Lombo. Tanto el entrante como el saliente son nazarenos, por haber nacido en Dos Hermanas.
A veces las tragedias y los atentados terroristas adquieren más visibilidad cuando afectan a alguien conocido. Es lo que ha sucedido en la guerra de Ucrania, en el ataque ruso con un misil a una pizzería de Kramatorsk, abarrotada de personas. Entre ellas, había periodistas internacionales y estaba el escritor colombiano Héctor Abad Faciolince. En el atentado terrorista (era un ataque ruso intencionado y guiado por un espía ucraniano que fue detenido) murieron al menos 12 personas, entre ellos tres menores, y hubo decenas de heridos. Es posible que este trágico episodio hubiera quedado pronto en el olvido, si no hubiera estado por medio Héctor Abad Faciolince.
ESTE artículo se titula así en homenaje a Cormac McCarthy, uno de los mejores novelistas norteamericanos, al que se puede encuadrar en la generación de los genios perdidos para el Premio Nobel. Falleció recientemente, a los 89 años, cuatro días antes de que Bruno García fuera proclamado alcalde de Cádiz. Este McCarthy, que no guarda parentesco con el famoso hincha del Cádiz CF, publicó en 2005 una novela titulada No es país para viejos. Tuvo éxito, pero se hizo más famosa por la película que adaptaron en 2007 los hermanos Coen, con la que ganaron cuatro premios Oscar. La vida es así, a veces. A uno se le ocurren las ideas y otros se llevan los premios gordos por aprovecharlas.
HA dado la casualidad de que el fallecimiento de Alfredo Flores ha coincidido con el de Carmen Sevilla, con lo cual los artículos de necrológicas se están centrando en la popularísima artista. Ese reconocimiento no debería influir en que pase desapercibido el que se merece el Fiscal Jefe de Sevilla. Así se le conocía, pues no se imaginaba nadie a un fiscal jefe que no fuera don Alfredo. Y todos los que llegaron después, cada uno con sus aportaciones, no han tenido la popularidad ni el prestigio de quien consiguió ser a la vez salmantino y sevillano. Fue un personaje fundamental para la Sevilla de la Transición. O por decirlo como en el baloncesto: uno de los personajes del último cuarto del siglo XX.