EN el calendario de la Cuaresma, el Domingo de Pasión es un día importante. En Cádiz y en la mayoría de los municipios de la provincia, es el día de…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
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POR primera vez en los últimos años, Andalucía le va a marcar la agenda a Cataluña y a Madrid. Después de lo que ha ocurrido en Castilla y León, le toca el turno de las elecciones a Andalucía. Y es aquí donde se les ha metido el miedo en el…

SE suele decir que quienes peor valoran a Cádiz son los gaditanos. Aunque se podría matizar que no todos. Las autoridades locales van al tuntún, sin las ideas claras. Por lo común, fijándose en cuestiones secundarias y sin abordar las prioridades. Podríamos poner muchos ejemplos. Sin embargo, hay foráneos enamorados de Cádiz, que vienen, compran segundas residencias, y que la valoran con cariño. Cádiz es ahora un lugar de retiro para jubilados y de veraneo para jóvenes. En las fotos de redes sociales, es frecuente que aparezcan paisajes de Cádiz. Y se podría afirmar que el Campo del Sur se lleva el primer puesto, como el mejor paisaje de la ciudad. Junto a las puestas de sol de la Caleta.
UN año más, al llegar los Reyes Magos, observamos agresividad y discordia por todas partes. Hoy se abre un paréntesis de mirar hacia la infancia. Melchor, Gaspar y Baltasar recorrerán las calles de Sevilla, en la cabalgata que con tanto mino han preparado Manolo Sainz y el equipo del Ateneo. Momentos de felicidad e ilusión infantil. Ha dado la casualidad (¿o es un signo?) de que coincidirá con las honras fúnebres de Benedicto XVI. En su libro La infancia de Jesús, sugirió la teoría de que los Reyes Magos procedían de algún lugar de Tartessos, por lo que se dijo que eran andaluces. Ese libro, como otros de Ratizinger sobre Jesús, es una joya para alumbrar la fe, en estos tiempos de nihilismo y extravío. Vivimos sin altura de miras, como se suele decir. Porque la altura está en el cielo, en la Estrella que guia a los magos.
A la espera de que los Reyes Magos lleguen con sus regalos, son días en los que la gente escribe cartas. No sólo los niños, también los mayores tienen su corazoncito. Un sector de la población pide libros a Melchor, Gaspar y Baltasar. Un libro es un regalo valioso, y no sólo por sus precios de venta al público. También los cuadros y otras obras de arte son atractivos como regalos. La iniciativa del Mercado de Arte, que se puede visitar hasta mañana en la sede del Colegio de Arquitectos (en la plaza de Mina), se ha convertido en un clásico de la Navidad y permite regalar obras de 51 artistas gaditanos, unos consagrados y otros por consagrar.
En 2014 cuando canonizaron a Juan XXIII y Juan Pablo II coincidieron cuatro Papas en el Vaticano: los dos nuevos santos (en espíritu), además del Papa Francisco y el emérito Benedicto XVI. Entonces escribí un artículo con unas reflexiones que vuelven a ser válidas a su muerte.
El mundo elogió los nuevos aires que Francisco traía desde Buenos Aires. Pero a veces se olvida que no hubiera sido posible (al menos no todavía) sin el gesto más vanguardista que se ha dado en la historia de la Iglesia católica, con la renuncia voluntaria de un Papa, Benedicto XVI, que no se sentía con fuerzas para afrontar los duros retos que le marcaba el destino. Fue incomprendido en su momento, y lo peor es que lo sigue siendo.
HE escrito en artículos recientes que en Cádiz se repite lo mismo de generación en generación, pero se presenta como si fuera nuevo. Además, hay críticas que se repiten todos los años. Por ejemplo, al exorno navideño. Desde los tiempos de Carlos Díaz en la Alcaldía, se decía que Cádiz estaba muy triste en Navidad. Cuando reinó Teófila Martínez durante sus 20 años de alcaldesa, recibió elogios por motivos que no incluyeron el alumbrado de Navidad, que seguía siendo triste. Y cuando llegó Kichi a la Alcaldía ya fue el remate del tomate, pues era evidente que el exorno de Navidad no se encontraba entre sus prioridades. El de este año es menos malo que los anteriores. Pero no basta con el montaje de la plaza de San Antonio. Cádiz sigue estando muy triste.