TIENE mucho mérito pasar más de medio siglo en la radio, hablando con un micrófono, llevando información, compañía y cariño a personas que no te ven. Eso es lo que…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
VIAJAR en el AVE desde Sevilla a Madrid (o al revés) es como una ruleta rusa. Te puede salir bien o dejarte tirado. Lejanos quedan los tiempos en que Sevilla fue envidiada por tener la primera conexión ferroviaria de alta velocidad con Madrid. Lejanos quedan los tiempos en que Renfe…
LA culpa de que vaya perdiendo no es del árbitro, que no es el Juez Supremo, ni los jueces del Supremo. La culpa es suya, por ser tan despistado para este juego. Con tantos casos de corrupción, parece que se disputa una partida de ajedrez, cuyo final más probable será…

VIVIMOS en un país sin tradición democrática. Hasta que murió Franco, aquí la democracia se consideraba como un milagro. Las dos repúblicas duraron un suspiro de la historia cada una y la monarquía estaba sometida a vaivenes autoritarios. A partir de la Ley de Amnistía, las primeras elecciones democráticas y la Constitución de 1978 (ratificada en un referéndum), parecía que se abría un periodo de consenso para superar el cainismo de las dos Españas. Con el tiempo, en vez de profundizar en la concordia, en vez de buscar la prosperidad de los ciudadanos, se ha vuelto a las andadas: polarización y extremismo. Al llegar estas fechas, se monta el paripé de los presupuestos: los de España, los de Andalucía y los municipales. Y los sindicatos y los empresarios no alcanzan acuerdos para las reformas.
DE vez en cuando aparece una bola de fuego en el Golfo de Cádiz, como la del pasado martes, a 238.000 km/hora. ¿Bola? ¿Fuego? De vez en cuando aparece alguien que profetiza el fin del mundo. Si lo miráis en Wikipedia, que incluye un amplio anexo, veréis que es raro el año en que alguien no augura el fin del mundo. Un rabino judío, llamado Matityahu Glazerson, lo ha previsto para el 21 de diciembre de 2021, según unos supuestos códigos secretos que ha descifrado en el Antiguo Testamento. Sería una gran faena, por no decir una putada, pues no daría tiempo de sortear la Lotería de Navidad, ni celebrar la Nochebuena, ni mucho menos organizar el Carnaval de Cádiz en mayo y junio. A ese pronóstico (y a otros que lo predicen para 2022, 2025 y 2026) se ha sumado el escritor y ufólogo JJ Benítez, que lo ha profetizado para 2027.
EL pasado domingo salió en su paso la Virgen del Amparo, que tradicionalmente ponía el broche de oro al ciclo de procesiones de gloria en Sevilla. Aunque no es lo mismo, cuando cerraban las puertas de la Magdalena recordaba al Sábado Santo en San Lorenzo, cuando entra la Soledad. Al retornar a su templo la Virgen del Amparo, se veía más cerca el resto del calendario: las fiestas de la Inmaculada y la Navidad, que cerrarían otro año. Y el quinario del Señor del Gran Poder, que abriría el siguiente. El ciclo de glorias empezaba con la Alegría de San Bartolomé y se cerraba con esa alegría en la Magdalena. En los últimos años han inventado más procesiones. Y en 2021, además, saldrán dos extraordinarias: la del centenario de la Candelaria el 5 de diciembre. y la Virgen de los Reyes el 7 de diciembre por el fin de una pandemia que aún no está finiquitada. Ahí quería llegar…
EL fallecimiento aún reciente del padre Gabriel Delgado ha vuelto a poner el foco de atención en el compromiso que siempre mantuvo con los pobres, especialmente con los migrantes. Como reseñaba José Antonio Hidalgo en la necrológica del Diario, fue nombrado delegado de Migraciones de la diócesis de Cádiz por el obispo Ceballos y ha sido de los pocos cargos que ha mantenido el obispo Zornoza. Y no por casualidad, sino porque el padre Gabriel Delgado era la mejor persona para desempeñar esas funciones. Además, por su forma de ser, permanecía ajeno a intrigas y devaneos de quienes han buscado su protagonismo personal por encima del servicio a la Iglesia. Su actitud siempre ha sido cristiana. Y se debe añadir que ya es el momento de poner a los llamados curas obreros de Cádiz en su sitio, que no es el altar del Che Guevara, sino con Cristo.
UNO de los aspectos más pintorescos de la reforma del Poder Judicial y de los nuevos magistrados del Tribunal Constitucional es que los candidatos están marcados. No sólo los presentan el PSOE o el PP, sino que se les pone etiqueta: “Fulano es conservador”, “Mengana es progresista”, “A Zutano lo voté con la nariz tapada y sin seguir los dictados de mi recta conciencia”. Lo natural sería que los jueces y magistrados no llevaran camisetas. No fueran simpatizantes de Pedro ni de Pablo. Y digo yo: ¿no se les podría poner un VAR a los miembros del Consejo General del Poder Judicial, del Tribunal Constitucional y de todos los tribunales en líneas generales? Aplicar el reglamento y punto. Y trazar las líneas del juego bien, sin buscar las vueltas.