SE suele decir que las expectativas gaditanas se mueven por las tres C de sus pasiones: el Carnaval, las cofradías y el Cádiz CF. El Carnaval ya ha terminado este…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
UNA vez más, de la necesidad se hace virtud. Así funciona nuestra política. La normativa para el patinete en las calles de Sevilla ha entrado en vigor. Son medidas de sentido común, que llegan con retraso. La DGT, que comanda el incombustible Pere Navarro, no ha estado fina, ni el…
PUEDE que el 28-F de 2026 haya sido el más emotivo desde el referéndum de 1980. Han pasado 46 años y la autonomía andaluza se ha consolidado. En el accidente ferroviario de Adamuz, y en las inundaciones por las borrascas, se ha confirmado que el pueblo andaluz es diferente a…

SOY autor de un importante número de artículos sobre el Castillo de San Sebastián. Son muchos años escribiendo sobre su tragedia. Por ello, es difícil escribir algo que ya no se haya escrito. Lo mismo se podría afirmar de las múltiples informaciones sobre este castillo que ha publicado José Antonio Hidalgo en el Diario. Es decir que el Castillo de San Sebastián, sí tiene quien le escriba, no es como el coronel de García Márquez, pero llega un momento en que este castillo es un peñazo, por decirlo fino, y se sabe que no sirve para nada. En realidad, lo que le gustaría a Costas, a la Junta y al Ayuntamiento es que se hundiera solo, que un día apareciera submarino. Y a lo mejor instalaban allí el Centro de Arqueología Subacuática, o algo así.
LA Hermandad de la Macarena ha informado del relevo de Pepe Hidalgo, que deja la dirección de la banda de cornetas y tambores de la Centuria para hacerse cargo de la banda juvenil. Esto, así enunciado, suena a guasa. Es como si dicen que Quique Setién deja de entrenar al Betis o Pablo Machín al Sevilla para hacerse cargo de los juveniles. Pero la comparación es odiosa, porque esos entrenadores no dominan el arte del redoble del tambor, ni llevan 50 años tocando en la Centuria Macarena. Ni forman parte del patrimonio inmaterial de la ciudad, lo reconozcan en la Unesco, o donde sea que se incluya el tesoro del redoble.
UNA de las medidas necesarias para consolidar la carga de trabajo en los astilleros de Navantia es despolitizarlos. Algunos políticos son como los niños traviesos que van enredando y se cargan casi todo lo que encuentran a su paso, unos metepatas que crean problemas. En la sesión de control al Gobierno de ayer, el PP, por medio de Ricardo Tarno, criticó la gestión realizada por la ministra Margarita Robles. En puridad de la transparencia, debió dimitir tras quedar desautorizada. Eso fue peor que el máster de Carmen Montón. Pero se ve que doña Margarita, aunque va de independiente, prefiere seguir hasta la siguiente. A partir de ahora (cuando parece que la situación se ha estabilizado y que los contratos con Arabia Saudí van ser respetados) lo peor que pueden hacer es volver a meter la pata, tan sólo por sus conveniencias políticas.
EN Sevilla siempre ha gustado mucho un jueves, y no sólo en la calle Feria. Los más celebrados siguen siendo el Jueves Santo y el día del Corpus. También relucía más que el sol el jueves de la Ascensión, hasta que dejó de ser festivo. Pero en la ciudad hay otras liturgias, que son las derivadas del Betis y el Sevilla (los más forofos dicen que es “una religión”), y bien que se nota. A los jueves sagrados antes enunciados se suman los de la Europa League, que hoy comienza. Así que lo deben tener claro: las tardes de muchos jueves han pasado a la reserva activa en los próximos meses, y no se podrá organizar ningún acto en la ciudad, excepto que el pinchazo de asistencia sea morrocotudo. ¿Por qué? Porque hay partidos del Betis y el Sevilla en doble sesión.
EL Gobierno de Pedro Sánchez también puede pasar a la historia como el que renunció a la soberanía española en Gibraltar. Entre torpedear el acuerdo del Brexit y bajarse los pantalones políticos, a la hora de firmar el protocolo, existen otras posibilidades intermedias. Por ejemplo, reclamar la soberanía compartida para que los gibraltareños sigan en la Unión Europea, como votaron masivamente en el referéndum. O, como mínimo, dejar constancia expresa en el documento de que España no renuncia a la soberanía, en vez de hacerse los suecos con el síndrome de Estocolmo para beneficiar al rival, como si no tuvieran nada que ver.